SÁBADO 12 DE MAYO DE 2001

Escuelas piratas, por doquier

  Tugurios con 'informe favorable'

  • Funcionan en locales insalubres, con profesores que solo
tienen título de bachiller y cobran entre 2 y 8 dólares.

• Se producen hacinamientos humanos en cuartos de apenas
20 m2, que albergan a más de 30 niños por aula.
 

El director Provincial de Educación del Guayas, Tomás Mancheno Avilés, admite la serie de deficiencias que se presentan en los establecimientos particulares que trabajan sin autorización y en precarias condiciones. No obstante, afirma que, si bien "es un problema serio, no es el que más preocupa en estos momentos a la Dirección Provincial de Educación del Guayas".
El funcionario reconoce que a pesar de estar en capacidad para denunciar a la Policía la ilícita lucrativa acción no han llegado a esas instancias, pues "son los supervisores quienes deben brindar información adecuada para actuar". Cree además que el Municipio, que otorga permisos, también debe intervenir. (JVR)

ENTREVISTA

'No es el problema que más preocupa': Tomás Mancheno Avilés, director Provincial de Educación del Guayas.

 

 

¿La Dirección Provincial de Educación del Guayas ejerce controles efectivos en los establecimientos particulares, especialmente los que se encuentran en las zonas marginales de Guayaquil?
Todos los planteles educativos del país, tanto para particulares como fiscales, están bajo las leyes y reglamentos del Ministerio de Educación. Entonces el control de los locales escolares está también confiado a los supervisores.

¿ Y por qué la Dirección Provincial de Educación del Guayas no toma medidas para sancionar a los propietarios de los establecimientos particulares sin permisos, aunque la Ley lo faculta?
Cuando nosotros detectamos estas cosas, podemos sancionar, advertir e incluso denunciar ante las autoridades de Policía, pero debo reconocer que en mi período no se lo ha realizado con frecuencia. En alguna ocasión prohibimos el funcionamiento de ciertas escuelas. No hemos llegado hasta la parte policial.

Pero es un problema grave, porque se está perjudicando a muchos menores...
Es grande, pero no es el problema capital de la Dirección Provincial de Educación del Guayas. Los problemas que tiene la educación son tan diversos, que este, siendo un problema serio, no nos preocupa en este momento. Por cierto, que no nos despreocupamos tampoco. Es cuestión de los supervisores que deben ayudarnos dando la información adecuada. El Director Provincial se informa de la situación por medio de los supervisores.

Hay escuelas que tienen permisos, pero trabajan como si no los poseyeran. ¿Por qué se han otorgado permisos a establecimientos que no cumplen los requisitos necesarios para su creación, tal como lo señala la Ley y Reglamento de Educación?
No han sido permisos concedidos durante mi administración, pero estoy de acuerdo en que se han concedido permisos muy ligeramente a ciertas escuelas que no reúnen los requisitos, específicamente en la estructura básica indispensable para crear jardines de infantes y escuelas.
Pero muchos de los supervisores que presentaron un informe favorable para otorgar permisos a estas escuelas trabajan en su administración.
Ellos pasan un informe y la División de Currículo lo revisa y aprueba. En mi administración he realizado ajustes y ciertos cambios. Creo que estamos trabajando relativamente bien.

¿Y qué está realizando la Dirección Provincial de Educación del Guayas ante esta problemática?
Es una pregunta bien simple, pero la respuesta difícil de dar. Hay varias opciones en las que los padres son los principales responsables. Ellos no deberían educar a sus hijos en estos lugares por mucha necesidad que exista. Por otra parte, esas escuelas, como cualquier otra edificación, deben estar sujetas a revisión municipal. El Municipio debe intervenir para que los permisos municipales de funcionamiento cumplan con requerimientos mínimos que los mismos Cabildos exigen. Nosotros también, como entidad educativa, vamos a exigir que se cumplan.

Pero, reitero, ustedes tienen el control sobre estas escuelas...
Aquí hay algo difícil de hacer, pues existiendo un permiso otorgado, el concesionario de ese permiso nos va ha exigir el respeto a ese certificado que fue otorgado en otro período. Nosotros ahora estamos disponiendo un control severo para que no se lo conceda tan generosamente. (JVR)


ANALISIS
'Quemeimportismo' frente a irregularidad

Si indiscutiblemente el fin justificase los medios, entonces este BLANCO Y NEGRO no tendría razón de ser.
Porque la lectura más común de problemas tan graves como el de la educación que se desarrolla en condiciones infrahumanas, es que se trata de una labor social de caritativas personas que dan al menos algo a los más miserables de la sociedad.
Y aunque casos que se ajustan positivamente a esa noble labor son numerosos, lamentablemente hay también muchos, y cada vez son más, los que esconden, tras una pequeña sonrisa, grandes ansias lucrativas. Eso es lo que encontró BLANCO y NEGRO cuando recorrió las zonas marginales del norte de Guayaquil, habló con padres y maestros, revisó archivos de la Dirección Provincial de Educación, documentó plenamente la irregularidad y luego la enfrentó con el criterio del titular de Educación local, Tomás Mancheno, quien admite que es un problema latente, aunque a su juicio "no el más importante".
¿Es aceptable que un padre, cuyos ingresos no superan los 80 dólares mensuales, descubra al cabo de poco tiempo que aquella escuela a la que le pagaba en casos hasta el 10% de su sueldo, no existe legalmente?
Los Estados, dice la declaración de los Derechos del Niño, deben implantar la enseñanza primaria obligatoria y gratuita para todos. Y en esa lógica, la opción de la educación privada debe responder al fuero familiar y posibilidades económicas de cada padre que busque para sus hijos lo mejor. Pero en la zona noroeste de Guayaquil y por falencias estatales, la particular se vuelve una importante opción educativa y aquello despierta los apetitos de inescrupulosos seres.
La autoridad admite que no se ejercen los controles adecuados y descarga las culpas en los supervisores bajo su mando, en otras autoridades como las municipales y, sobre todo, en las administraciones anteriores a la suya.
Aquello deja una sensación de 'quemeimportismo', muy usual en la administración pública actual, que permite que los antivalores y las situaciones completamente anómalas, lograr espacios de falsa 'normalidad' . (GCG)


Buzón

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