¿La Dirección Provincial de
Educación del Guayas ejerce controles efectivos en los establecimientos particulares,
especialmente los que se encuentran en las zonas marginales de Guayaquil?
Todos los planteles educativos del país, tanto para particulares como
fiscales, están bajo las leyes y reglamentos del Ministerio de Educación. Entonces el
control de los locales escolares está también confiado a los supervisores.
¿ Y por qué la Dirección
Provincial de Educación del Guayas no toma medidas para sancionar a los propietarios de
los establecimientos particulares sin permisos, aunque la Ley lo faculta?
Cuando nosotros detectamos estas cosas, podemos sancionar, advertir e
incluso denunciar ante las autoridades de Policía, pero debo reconocer que en mi período
no se lo ha realizado con frecuencia. En alguna ocasión prohibimos el funcionamiento de
ciertas escuelas. No hemos llegado hasta la parte policial.
Pero es un problema grave,
porque se está perjudicando a muchos menores...
Es grande, pero no es el problema capital de la Dirección Provincial de Educación del
Guayas. Los problemas que tiene la educación son tan diversos, que este, siendo un
problema serio, no nos preocupa en este momento. Por cierto, que no nos despreocupamos
tampoco. Es cuestión de los supervisores que deben ayudarnos dando la información
adecuada. El Director Provincial se informa de la situación por medio de los
supervisores.
Hay escuelas que tienen
permisos, pero trabajan como si no los poseyeran. ¿Por qué se han otorgado permisos a
establecimientos que no cumplen los requisitos necesarios para su creación, tal como lo
señala la Ley y Reglamento de Educación?
No han sido permisos concedidos durante mi administración, pero estoy de acuerdo en que
se han concedido permisos muy ligeramente a ciertas escuelas que no reúnen los
requisitos, específicamente en la estructura básica indispensable para crear jardines de
infantes y escuelas.
Pero muchos de los supervisores que presentaron un informe favorable para otorgar permisos
a estas escuelas trabajan en su administración.
Ellos pasan un informe y la División de Currículo lo revisa y aprueba. En mi
administración he realizado ajustes y ciertos cambios. Creo que estamos trabajando
relativamente bien.
¿Y qué está realizando la
Dirección Provincial de Educación del Guayas ante esta problemática?
Es una pregunta bien simple, pero la respuesta difícil de dar. Hay varias opciones en las
que los padres son los principales responsables. Ellos no deberían educar a sus hijos en
estos lugares por mucha necesidad que exista. Por otra parte, esas escuelas, como
cualquier otra edificación, deben estar sujetas a revisión municipal. El Municipio debe
intervenir para que los permisos municipales de funcionamiento cumplan con requerimientos
mínimos que los mismos Cabildos exigen. Nosotros también, como entidad educativa, vamos
a exigir que se cumplan.
Pero, reitero, ustedes tienen
el control sobre estas escuelas...
Aquí hay algo difícil de hacer, pues existiendo un permiso otorgado, el
concesionario de ese permiso nos va ha exigir el respeto a ese certificado que fue
otorgado en otro período. Nosotros ahora estamos disponiendo un control severo para que
no se lo conceda tan generosamente. (JVR)
ANALISIS
'Quemeimportismo' frente a
irregularidad
Si indiscutiblemente el fin justificase los medios, entonces este BLANCO Y NEGRO no
tendría razón de ser.
Porque la lectura más común de problemas tan graves como el de la educación que se
desarrolla en condiciones infrahumanas, es que se trata de una labor social de caritativas
personas que dan al menos algo a los más miserables de la sociedad.
Y aunque casos que se ajustan positivamente a esa noble labor son numerosos,
lamentablemente hay también muchos, y cada vez son más, los que esconden, tras una
pequeña sonrisa, grandes ansias lucrativas. Eso es lo que encontró BLANCO y NEGRO cuando
recorrió las zonas marginales del norte de Guayaquil, habló con padres y maestros,
revisó archivos de la Dirección Provincial de Educación, documentó plenamente la
irregularidad y luego la enfrentó con el criterio del titular de Educación local, Tomás
Mancheno, quien admite que es un problema latente, aunque a su juicio "no el más
importante".
¿Es aceptable que un padre, cuyos ingresos no superan los 80 dólares mensuales, descubra
al cabo de poco tiempo que aquella escuela a la que le pagaba en casos hasta el 10% de su
sueldo, no existe legalmente?
Los Estados, dice la declaración de los Derechos del Niño, deben implantar la enseñanza
primaria obligatoria y gratuita para todos. Y en esa lógica, la opción de la educación
privada debe responder al fuero familiar y posibilidades económicas de cada padre que
busque para sus hijos lo mejor. Pero en la zona noroeste de Guayaquil y por falencias
estatales, la particular se vuelve una importante opción educativa y aquello despierta
los apetitos de inescrupulosos seres.
La autoridad admite que no se ejercen los controles adecuados y descarga las culpas en los
supervisores bajo su mando, en otras autoridades como las municipales y, sobre todo, en
las administraciones anteriores a la suya.
Aquello deja una sensación de 'quemeimportismo', muy usual en la administración pública
actual, que permite que los antivalores y las situaciones completamente anómalas, lograr
espacios de falsa 'normalidad' . (GCG)