SÁBADO 5 DE MAYO DE 2001 

¿Millonaria guerra por las armas? Los argumentos desde el penthouse del edificio Mansión Blanca, en Quito

• Varias denuncias han sacudido al país desde el año anterior. BLANCO y NEGRO se adentra en sus posibles razones. • El cruce de acusaciones entre Edgar Vaca y Sassen, habría motivado que este último pierda importantes representaciones de varias empresas.

Cuatro generales quedaron de la promoción de 1970 en el actual mando de la Policía Nacional. Uno de ellos es el actual inspector de la Policía, Edgar Vaca Vinueza.
Dos objetivos tenían en mente desde que se iniciaron en la carrera: la lucha contra la corrupción y la conformación de un verdadero Estado Mayor, que pudiera tomar decisiones institucionales que apunten a mejorar la imagen de la Policía, según lo reveló a BLANCO y NEGRO un alto oficial de la institución.
La especialidad de Edgar Vaca fue la Inteligencia Policial. Personas allegadas a este oficial aseguraron que siempre se propuso reivindicar cosas que no funcionaban bien en la institución, con la presentación de informes sobre diferentes actividades irregulares en su interior.
La promoción del general Vaca habría sido uno de los pilares fundamentales de la lucha declarada en contra de la corrupción, puertas adentro. Pero los primeros frutos solo se comenzaron a ver dos años atrás, cuando el Ecuador fue calificado como el noveno país más corrupto del mundo.
Vaca habría participado, con el asesoramiento de la Fundación Jimmy Carter, en la elaboración de un plan anticorrupción que tenía como objetivo sanear todas las instituciones públicas y privadas. Ese empeño se habría cristalizado cuando se desempeñaba como profesor de Inteligencia en la Escuela de Estado Mayor.

Un conflicto que nace
de la investigación de los
actos de corrupción en la Policía

Vaca ha asegurado que su tarea moralizadora le ha significado ganar enemigos.

 

A su cargo tenía 37 alumnos: tenientes y mayores, con los que inició un trabajo de recopilación de información sobre lo que estaba ocurriendo dentro de la Policía. En ese momento, le llegó el ascenso a general, con otros tres compañeros de promoción.
Se replantearon el objetivo de solidificar un Estado Mayor y fiscalizar a la institución desde adentro, pero en los niveles altos. Los frutos, según un oficial de la Policía, se están viendo en la actualidad.
Una vez como general, Edgar Vaca, según fuentes que pidieron el anonimato, habría solicitado pasar a ocupar el cargo de director nacional de Inteligencia (que tenía un presupuesto anual de apenas 15 millones de sucres, $600 con la moneda actual), una actividad en la que, se asegura, se mueve como pez en el agua. Incluso ha escrito un libro sobre el tema.

La historia de los contratos

Fue en la Dirección Nacional de Inteligencia en donde habría vuelto sus ojos a los contratos que se firmaban en el interior de la Dirección Nacional de Tránsito. En esa época es cuando solicitan el ingreso de la Contraloría a la institución para que realice una vigilancia más exhaustiva.
"Se detectaron varias anormalidades. Los contratos por los que el proveedor cobraba a la Policía, a pesar de no haber entregado los materiales, siempre quedaban en el plano administrativo. Apenas se prohibía al proveedor no volver a participar en las licitaciones por algún tiempo y asunto concluido. El proveedor quedaba como incumplido y nada más", dijo una fuente próxima al mando policial.
Este tema reventó el año anterior, cuando Francisco Huerta era ministro de Gobierno y comenzó a cuestionar la labor del entonces director nacional de Tránsito, Hugo Villavicencio.
Edgar Vaca pronto se habría percatado que detrás de las empresas que incumplían los contratos, estaba el nombre de Roberto Sassen y de ahí vendrían, según oficiales vinculados a la actividad del actual inspector de la Policía, las razones por las que el proveedor de armamento habría comenzado a fabricar las supuestas calumnias en su contra.
El informe más contundente que presentó el actual inspector de Policía, Edgar Vaca, está fechado el 15 de agosto de 2000, en el que se detalla todas las irregularidades halladas en los contratos que Sassen había firmado con la Policía. Por el momento, existen cuatro excitativas fiscales, en torno a este caso. (JT)

Declaración para el juicio millonario

El 13 de noviembre del año anterior, el Alto Mando policial acudió a la comparecencia en el Congreso solicitada por el presidente de la Comisión de Fiscalización, Carlos González, para que explique las supuestas irregularidades relacionadas con el ex banquero Alejandro Peñafiel. En esa comparecencia, Edgar Vaca acusó a Roberto Sassen de contrabandista.
Esas acusaciones motivaron que el ex proveedor de armas instaure un juicio por injurias en contra de Vaca y el general replique a su vez solicitando al juez que deseche la acusación considerándola temeraria y reclamando una indemnización de $1 000 millones.
El caso se ventila en la Presidencia de la Corte Superior de Justicia de Quito y está en la etapa de acumulación de pruebas. (JT)


ANALISIS
Policía, una necesaria transparencia


Cuando se pasa revista a una encuesta, la Policía aparece entre las instituciones que menor credibilidad tiene entre la población.
¿Se ha puesto a pensar en aquello la cúpula policial?
Cada cierto tiempo, alguna situación anómala o la presunción de un delito provoca una reorganización de la cúpula. Podríamos recordar solo dos: la que siguió a las denuncias del agente Hugo España en torno a la muerte de los jóvenes Restrepo, a comienzos de la década pasada. O la última, con la salida del Comandante General, en el mayor de los silencios. ¿Por qué se fue?
Las preguntas quedan pendientes y quizás, la acumulación de estas provoca el resultado de las encuestas.
Si la Policía hace serios esfuerzos por garantizar, dentro de sus posibilidades, la seguridad ciudadana, la recuperación de la credibilidad tiene que venir por otra parte. Y hay un espacio de arbitrariedad (desde el patrullero que se cruza horondo una luz roja hasta la indiferencia con que el tránsito es definido por los conductores y no por los agentes uniformados) y hay oscuridades que se resuelven con otras oscuridades: las remociones sin mayor explicación, sobre las que cabría que la Policía trabaje.
Ahora es un caso de negocio de armas que recoge BLANCO Y NEGRO y que debe ser totalmente aclarado. En él se enfrentan un general de la Policía y un vendedor de armas. ¿Quién está en lo cierto? ¿O acaso, los dos dicen verdades parciales, porque ya no cierran tratos de comercio de armas?
¿Hasta dónde el general Vaca, cuestionado por el vendedor de armas Roberto Sassen, es el moralizador de la Policía?
Tenemos que darle el beneficio de la duda y considerar sus argumentos, pero también es necesario que una institución independiente juzgue los hechos con absoluta objetividad.
Si esto no se aclara, más perjudicada saldrá la Policía que el propio Roberto Sassen, aunque él se lamenta que ha perdido su negocio con la Policía.
La sociedad necesita que se le explique cómo se provee la Policía de armas, de vehículos, de infraestructura. La sociedad necesita transparencia porque buene parte de su vida cotidiana reposa entre las manos de la Policía. (JP)


Cuatro excitativas fiscales apuntan a revelar los ilícitos en la Policía

El fiscal verificó un perjuicio al Estado por la subdivisión de contratos para la adquisición de pistolas Glock

Cuatro excitativas se dictaron por irregularidades en la contratación de varias empresas por parte de la Policía, para suministro de armas y materiales. En todas se involucra directa o indirectamente Roberto Sassen van Eoslo Otero. La primera fue suscrita por el fiscal Distrital de Pichincha, Carlos Morales Llerena. El caso se refiere al incumplimiento por parte de Prodefensa, compañía de Roberto Sassen, de 17 contratos suscritos con la Dirección Nacional de Tránsito, para la adquisición de 1 170 pistolas Glock y 980 mil municiones de nueve milímetros.
El 27 de marzo de 2000, el asesor jurídico de la Dirección de Tránsito envió una comunicación a Sassen, indicándole que se han incumplido parte de los 17 contratos, porque todavía no se han entregado 780 pistolas ni las municiones.
Según Roberto Sassen esas pistolas no llegaron porque carecían del permiso del Comando Conjunto para traer las armas. "Sin esa autorización ni el presidente de la República puede importar armas", dijo.
Sin embargo, las acciones legales las emprende la Dirección Nacional de Tránsito cuando exigió a Roberto Sassen que se cambien las garantías entregadas por ese contrato, que venía siendo la empresa El Dorado SA, por cuanto se encontraba en liquidación forzosa. La falta de respuesta les habría obligado a concluir unilateralmente los contratos.
El fiscal concluyó que en ese caso hubo defraudación de los dineros de la Dirección Nacional de Tránsito y, por ende, del Estado, por lo que solicitó la apertura del autocabeza de proceso en contra de los representantes de la compañía Prodefensa, por abuso de dineros, defraudación y subdivisión de contratos.
"La Policía debe conocer que cuando se firma un contrato donde están inmersos armas y municiones, se debe contar con la autorización del Comando Conjunto, si no existe esa autorización, mi tiempo de entrega no comienza a correr", insiste Sassen, quien asegura que solicitó al Tribunal de lo Contencioso Administrativo la resolución de esos contratos por incumplimiento de la Dirección Nacional de Tránsito. (JT)



¿Quién le tiene miedo a quién? El cruce de denuncias puede seguir

En dos contratos están involucrados altos oficiales de la Policía que habrían visto con recelo el ascenso de Vaca

La Dirección Nacional de Tránsito firmó varios contratos con la compañía Nova 2000, administrada por Roberto Sassen, para la adquisición de carpas, cartucho de tinta y cinta. "La forma como eran adjudicados estos contratos, era la siguiente: el jefe de cualquier unidad policial de Tránsito creaba la necesidad de los bienes a adquirirse, que lo hacía mediante oficio, el que era dirigido al director de Tránsito, quien se dirigía al jefe financiero para que informe si existe la disponibilidad económica para atender lo solicitado", dice la excitativa fiscal que fue remitida a un Juzgado de lo Penal de Pichincha. Y así sucesivamente se cumplían una serie de trámites, hasta que se reunía la Comisión de Adquisiciones para establecer el nombre del proveedor.
La documentación pasaba del Comité de Adquisiciones al jefe financiero para que los traslade al asesor jurídico, quien debía elaborar el contrato. Una vez suscrito, los contratantes debían recién entregar las garantías.
"Los curioso es que el mismo día en el que se reunía el Comité de Adquisiciones, la compañía ganadora tenía ya las pólizas que determinaban el contrato, y en el mismo día la Dirección de Tránsito canceló y entregó la totalidad del precio acordado (...) sin embargo de esto, dichos contratos fueron incumplidos", dice el fiscal decimotercero de lo Penal de Pichincha, Jorge Cadena.
Idéntico procedimiento halló el fiscal octavo de lo Penal de Pichincha, Patricio Vaca Nieto, en la suscripción de contratos entre la Dirección Nacional de Tránsito y la compañía Deftec Corp, también representada por Roberto Sassen van Eoslo. Estas supuestas irregularidades, al parecer, fueron patrocinadas por el entonces director de Tránsito, Hugo Villavicencio, que fue separado de la institución policial.
Por el momento, las denuncias han enfrentado a dos hombres que están sacando a relucir una serie de irregularidades que todavía no son investigadas en profundidad. (JT)


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