SÁBADO 28 DE ABRIL DE 2001

CRONICA ROJA Del 'foco ladrón' al Ministerio Periódico mensual y los desconocidos editores
• La casualidad aclara un crimen • Raúl Patiño es uno de los cuatro hijos de Héctor Patiño y Yolanda Aroca. Ha sido detenido en seis ocasiones por su actividad de denuncia. • El Ciudadano sería una iniciativa del Frente Social, destinado a la promoción
de las obras.

Cuando el helicóptero comenzó a sobrevolar el cielo despejado de Guaranda, la capital de la provincia de Bolívar (una ciudad donde la mayor fuente de empleo es la burocracia y el magisterio), los niños de una escuela de la localidad, quienes hicieron una calle de honor afuera del estadio del colegio Pedro Carbo, comenzaron a gritar: "¡Ahí está! ¡Ahí viene! ¡Ya llega!", apuntando con sus dedos al sudeste. Se referían al ministro de Bienestar Social, Raúl Patiño Aroca. Todos llegaron para agradecer a la persona que hizo posible el desayuno escolar, un programa del Gobierno que busca reducir los índices de desnutrición infantil y evitar la deserción escolar.
El helicóptero de las Fuerzas Armadas aterrizó en el centro de la cancha de fútbol del centenario colegio Pedro Carbo. Raúl Patiño había estado el día anterior en El Oro, cumpliendo una agenda similar a la que debía completar en Guaranda, Chimbo y San Miguel, en donde, más tarde, también fue recibido con un desfile de niños y con banda de pueblo. Vestido con una camisa celeste, pantalón negro y mocasines del mismo color, el ministro de la aeronave, listo para promocionar el plan social del Gobierno con la entrega de dinero ($110 mil, mediante la firma de tres convenios).

Patiño y el millón de amigos

El ministro de Bienestar Social fue cuestionado por una excesiva propaganda del programa social.

En su discurso, aseguró que existen recursos y que solo es cuestión de que la gente se organice en asociaciones (una especie de células con las cuales dialogar), para que sean atendidos.
El plan social es promocionado directamente por el ministro. Dijo que es la única forma que conoce de trabajar. La semana anterior, estuvo en seis provincias durante seis días y en todas recibió homenajes, antes de comenzar a entregar el dinero para los programas sociales.
Aunque la promoción no solo la realiza con visitas directas a los beneficiados, sino que el Frente Social acaba de editar un periódico con una tirada de 100 mil ejemplares. Este se reparte gratuitamente, adjuntando un modelo de carta que pueden enviar los pobres del país al ministro Raúl Patiño. (JT)



En el centro de la cancha

El centenario colegio de Guaranda fue utilizado como pista de aterrizaje

Desde el centro de la cancha del colegio Pedro Carbo, el ministro voltea y mira al coliseo en donde lo esperan unas dos mil personas, todas beneficiarias del Programa de Alimentación Escolar, quienes fueron movilizadas para recibirlo.
Raúl Patiño agitó sus manos para saludar a una multitud inmóvil que observaba el helicópetro, como si estuviera en un mitin político. A sus espaldas, uno de los organizadores de la recepción agitó sus manos, tratando de que quienes salieron del coliseo para ver la llegada del ministro, respondieran al saludo del secretario de Estado, pero solo recibió indiferencia de los asistentes.
Acompañado de dos bandas de pueblo, el ministro Raúl Patiño caminó escoltado por un centenar de personas hasta el coliseo del colegio, dando la vuelta a la manzana. En la calle comenzó a tocar la Banda Municipal y un guitarrista también lo esperaba.
La única canción que preparó fue una del popular cantante brasileño Roberto Carlos: Yo quiero tener un millón de amigos, una especie de himno del ministro que la canta en los sitios a los que llega. (JT)


La historia afuera de la Plaza Roja

Los socorristas de la Cruz Roja tuvieron que dar agua a los menores, quienes buscaron refugio del sol

Con la llegada del helicóptero a la cancha del colegio Pedro Carbo, terminó la espera de dos horas para los niños de varias escuelas, quienes hicieron una calle de honor frente a la Plaza Roja,para dar la bienvenida al ministro.
Karina Ruiz, de la Dirección de Bienestar Social en Bolívar y organizadora de la recepción, dijo que los niños fueron delegados para hacer la calle de honor, porque querían evitar las aglomeraciones en el coliseo, en donde se esperaba una masiva concurrencia. Según la agenda del ministro, en ese sitio se estimó que habrían unas mil personas. Los niños de las escuelas Simón Bolívar, Mercedes González, Verbo Divino, Manuel de Echeandía, Víctor Villamarín (...) fueron conducidos por sus profesores a la calle principal de la ciudad, en donde les repartieron banderas de papel para que las agitaran cuando pasara la comitiva del Ministerio de Bienestar Social.
De acuerdo con la agenda del ministro Patiño, tenia previsto llegar a Guaranda por carretera. Debía salir desde la hacienda La Clementina, en Los Ríos, a las 07:00, y llegar a Guaranda a las 09:00, a fin de cumplir con varias reuniones en el Municipio, la Curia Diocesana y el coliseo del colegio Pedro Carbo, con las beneficiarias del Programa de Alimentación Escolar, la Organización de Rescate Infantil y el Programa de Comedores Comunitarios.
Desde la mañana, el prefecto de Bolívar, el alcalde de Guaranda y la delegada del Ministerio de Bienestar Social comenzaron a llamar a la calle a la ciudadanía para recibir a Patiño. "Debemos salir todos a la calle para recibir a nuestro ministro, al ministro de los pobres", dijo la delegada provincial de Bienestar Social, en una entrevista radial.
La Banda Municipal estuvo puntual y los guarandeños que pasaban por la Plaza Roja, se detenían un momento. A las 09:00, los niños fueron instalados en las veredas. Media hora después, llegaron los socorristas de la Cruz Roja para darles agua. En el estadio, el alcalde y el prefecto daban instrucciones por radio para que llamaran al teléfono celular del asistente del ministro y preguntaran a qué hora mismo llegaba.
Otra banda de pueblo, la de San Lorenzo, llegó a la Plaza Roja poco después de las 10:00, e intentó alegrar el ambiente, cuando los niños buscaban refugio para evitar el sol. Los socorristas de la Cruz Roja, por su parte, continuaban repartiendo agua.
Cuando los menores vieron al helicóptero de las Fuerzas Armadas sobrevolar la ciudad, saltaron de alegría, aunque el ministro nunca pasó por la calle de honor que ellos formaron en la Plaza. (JT)

Apelando al sentimiento

Karina Ruiz, la delegada provincial de Bienestar Social, caminó junto al ministro Raúl Patiño. Un piquete de policías del Grupo de Operaciones Especiales resguardó la seguridad y los socorristas de la Cruz Roja tendieron una cadena humana alrededor de la comitiva.
En la entrada del coliseo, el secretario de Estado fue recibido por los padres de familia que administran las raciones para preparar el almuerzo y el desayuno escolar que reciben los estudiantes. Ya en el interior, Patiño primero dio la vuelta a la cancha, apretando las manos de los asistentes, lanzando besos al aire. Luego tomó el micrófono para cantar la canción que ha convertido en su himno: "Yo solo quiero mirar los campos/ yo solo quiero cantar mi canto/ pero no quiero cantar solito/ yo quiero un coro de pajaritos/ quiero llevar este canto amigo/ a quien lo pudiera necesitar..."
Santiago Nieto, de Informe Confidencial, dijo que esa es una actitud típica de los políticos de la Costa. Una forma populista de querer ganarse a la gente. '
"A excepción de Jaime Nebot, que intenta que sus discursos sean razonados, todos los políticos de la Costa apelan al sentimentalismo", afirmó. (JT)






ANALISIS
El discurso populista desde el poder

Raúl Patiño, el ministro de Bienestar Social, es, desde hace muchos años, un político. Y está en calidad de tal en el Gabinete de Gustavo Noboa, aunque haya llegado allí por la vía de la catequesis.
¿Sus actos como ministro de Estado son políticos?
Difícil leer de otro modo su presencia en pueblos de la Sierra y la Costa en concentraciones detenidamente preparadas, aunque en el estilo de los políticos de comienzos de esta era democrática: con desfiles montados desde las oficinas.
Patiño llegó al escenario público con un discurso que los politólogos llamarían populismo. Su consigna del foco ladrón le llevó al Congreso, aunque la suerte de las facturas de electricidad en Guayaquil no hayan sufrido los efectos de sus denuncias.
¿Es posible en el Ecuador de 2001 construir una popularidad política a base de concentraciones forjadas desde el Gobierno? Patiño quiere introducir un elemento adicional: consolidar su influencia con la formación de organizaciones sociales y liderazgos locales, aprovechando pequeñas líneas de crédito y abriendo ventanillas para que las ONG se apunten a los hipotéticos recursos de deuda externa (una ventanilla que ha recogido hasta hoy, más de mil proyectos sin ton ni son, dispersos).
Son los elementos que está juntando en su campaña hacia un futuro electoral todavía impredecible. Las concentraciones se hacen al ritmo de una canción de Roberto Carlos: un millón de amigos. En cuanto a las organizaciones, sus propuestas de financiamiento apuntan hacia allá, además de ocuparse de impulsar un proyecto de formación de líderes dentro del Ministerio. Todo ello, matizado por un periódico tirado en miles de ejemplares que incluye un pequeño formulario para que los ciudadanos dialoguen directamente con el ministro y se le quejen sin intermediarios.
Ese es el estilo de un político populista. Y en el mismo Gabinete de Gustavo Noboa está su antídoto: un político ducho en la maniobra y en la utilización de los medios masivos de comunicación: Heinz Moeller.
¿Llegará alguno de los dos a concretar una candidatura? Por lo pronto, las encuestas casi los ignoran.
Moeller tiene una imagen pública más sólida. Pero Patiño tiene más paciencia. Tal vez no aspira a una candidatura inmediata, sino a convertirse en un factor de poder cuando se trate de armar frentes políticos en el terreno de la izquierda o la centroizquierda.
Mientras tanto, recorre las provincias en medio de arcaicos y pintorescos festejos, con empleados cerrando las oficinas para asistir a las concentraciones, y alumnos de las escuelas fiscales agitando banderitas bajo un sol canicular. (JP)

 

Buzón

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