bynbanner.gif (3750 bytes)

SÁBADO 21 DE ABRIL DE 2001

CRONICA ROJA ¿Quién pone el cascabel? En Guayas, dinero va a un fideicomiso
• Baque, con resguardo militar • La existencia de peajes en los caminos vecinales resulta una novedad establecida en el cantón Cayambe. El Ministro de Obras Públicas prefiere estudiar bien el caso y luego tomar una decisión. • Hasta que se termine la segunda etapa de reconstrucción, los ingresos pasan a un fondo para financiar las obras en carreteras afectadas por las lluvias.

La instalación de dos peajes, prevista en el contrato de concesión mediante el cual el Estado entregó la Panamericana Norte al consorcio privado Panavial SA, no se puede concretar debido a la férrea oposición de los moradores de los cantones Cayambe y Tabacundo, según informó el alcalde del primer cantón, Diego Bonifaz. "Es inaudito que se quiera instalar un peaje que solo afectará a los más pobres", dijo Bonifaz, quien justifica la oposición de las comunidades indígenas y campesinos y los gremios de la transportación.
El estudio de factibilidad del convenio, adelantado por Panavial, establecía la instalación de ocho peajes a lo largo de la Panamericana Norte, dos de estos son el centro de una polémica en la actualidad: uno en la zona de Guachalá, a cinco kilómetros de Cayambe, y otro cerca de Tabacundo.
¿Qué ocurrirá con el resto de la región andina?
Lo acontecido en el norte de Pichincha es sintomático. Mientras el ministerio de Obras Públicas planifica una estrategia regional, la ley concede a los Municipios el derecho a cobrar peajes.
¿Advirtió el ministro de Obras Públicas el problema? ¿Lo imaginó Panavial, la contratista? ¿Qué ha hecho el ministro de Obras Públicas, José Macchiavelo, para enfrentar un conflicto que ya se evidenció hace más de cuatro meses? ¿Supuso que la oposición de los pobladores desaparecería por arte del olvido?
Para las poblaciones de Cayambe, se está aplicando un doble peaje: a la salida de Quito y en el sector de Cayambe y Tabacundo. A ello se suma que pequeños tramos de no más de cinco kilómetros, cruzados por uno de los peajes, provocarán un pago que encarecerá los costos de producción de los pequeños campesinos de esta zona.
Esta no es la primera vez que el ministerio de Obras Públicas enfrenta un conflicto, desde que firmó el contrato con Panavial en 1996. De hecho, los trabajos estuvieron detenidos hasta hace pocos meses, por un litigio legal; y la confrontación con las dos poblaciones lleva meses de existencia.
Aparentemente, los afanes de modernización parecerían encontrar en la población los obstáculos.
Pero lo que en verdad está de por medio es un estilo de modernización que no contempla la voluntad y la participación de las poblaciones, a las que se acude cuando el conflicto llega al clímax. (JP)


Las huellas que están en Guachalá

Cinco kilómetros antes de llegar a Cayambe, los automotores deben detenerse. Un gran bache se aprecia en la carretera. A un costado se ven cuatro estructuras metálicas y, al otro, están amontonadas algunas más, son los restos de lo que alguna vez formó la gran caseta en la que Panavial Pensaba comenzar a cobrar peaje.
"Fue todo el pueblo. Llevamos las herramientas que se utilizan para desarmar estructuras metálicas y, en menos de una hora, todo fue desmontado", recordó Osvaldo Vaca, de la directiva de la cooperativa de camionetas Central de Cayambe.
Alrededor de 300 personas fueron las que marcharon desde el parque central de Cayambe, en una larga hilera de camionetas y buses. Según el director de Obras Públicas del Municipio, Carlos Castro, la marcha fue organizada por las comunidades campesinas que se verán afectadas por el peaje, y los gremios del transporte, entre los que se destacaba la cooperativa de buses Flor del Valle.
"El que dirigió todo fue el alcalde de Cayambe", dijo, por su parte, Patricio Vásquez, de la única cooperativa de transporte de Cayambe, Flor del Valle, aunque Bonifaz aseguró que tiene "como 20 mil testigos" de que el día cuando ocurrió todo, estaba sentado en su despacho.
El 11 de diciembre del año anterior, según la agenda que tiene Bonifaz, fue cuando se concentraron en el parque central campesinos, camioneteros y moradores de Cayambe. "Fue un día jueves", dijo la concejala de ese cantón, Juliana Ulcuango.
En la carretera estaban las camionetas de las cooperativas Central Cayambe, Ishicta, Cordillera, Once de Agosto, El Nevado, Velotaxi, Olmedo, Cangagua; los buses de la cooperativa Flor del Valle; campesinos de Santa Rosa, Otón (...). "Hasta llegaron de Tabacundo a apoyarnos", dijo Napoleón Solís, camionetero del cantón.
Silvia Tutillo, de la Unión de Comunidades Indígenas de Cangagua Bajo, dijo que fue el único modo que hallaron para hacer entender a los de Panavial y del Ministerio de Obras Públicas que no permitirían la instalación del peaje.
"En menos de una hora, se desmontó todo. Ahí estaban los de Panavial que recogieron todo. Nadie se llevó nada", aseguró Juliana Ulcuango. Solo quedó una pequeña estructura a un costado de la carretera, y las otras fueron amontonadas para que no estorbaran el flujo vehicular.
Los restos de lo que fue la estructura del peaje de Guachalá no solo quedaron en la carretera. Al parecer, camioneteros, indígenas y campesinos querían asegurarse de que no se volviera a instalar el peaje y lanzaron todo lo que pudieron a la quebrada, en donde todavía se pueden ver estructuras metálicas. (JT)

La 'guerra' por los peajes

Moradores de Cayambe y Tabacundo desataron una controversia en torno a la concesión


¿En la carretera no, en los caminos sí


El alcalde de Cayambe, Diego Bonifaz, es señalado como la cabeza de la marcha que terminó en el desmantelamiento del peaje de Pingulmí, de la zona de Guachalá. Aunque desmiente que haya dirigido o encabezado esa movilización, su oposición es evidente. "Fuimos bien claros en plantearle al ministro de Obras Públicas, José Macchiavelo, que no permitiríamos que se perjudique a los más pobres con la instalación del peaje", dijo.
Pingulmí es una zona estratégica, por la que pasan muchas camionetas. Estos medios de transporte son muy utilizados para sacar los productos de las zonas rurales a los mercados.
Los camioneteros y los dirigentes de las comunidades creen que una vez instalado el peaje, los productos subirán su valor y se produciría una espiral inflacionaria.
Después de la marcha en la que se desmontó el peaje de Pingulmí, hubo una reunión entre el ministro de Obras Públicas, José Macchiavelo, ejecutivos de Panavial y las autoridades locales de Cayambe. En esa ocasión, el secretario de Estado se habría comprometido a no insistir en la instalación del peaje de Pingulmí, según informó Bonifaz, a costa del incremento del costo del peaje en Calderón, en el administrado por el Municipio de Quito.
Lo extraño del asunto es que si bien el alcalde de Cayambe se opone a la construcción de un peaje en la Panamericana, mediante ordenanza autorizó la construcción de dos peajes en los caminos vecinales de entrada a las comunidades campesinas. Uno de ellos está funcionando desde el 5 de marzo anterior, a poca distancia del peaje que fue desmontado.
El primero, el que se encuentra en la entrada de Cangagua, corrió la misma suerte que el de Pingulmí. Miembros de la Cooperativa de Transportes Cangagua desmantelaron el peaje del alcalde y arrojaron los restos al río. Y el segundo es también objeto de críticas.
Franklin Freire, de la Unión de Cooperativas de Camionetas, dijo que el peaje del alcalde está generando mucho malestar entre los socios. Este sector es uno de los más fuertes de Cayambe. Agrupa a alrededor de 250 socios.
Según Juliana Ulcuango, concejala de Cayambe, lo que se recauda en este peaje irá a las Juntas Parroquiales, a fin de que mantengan en buen estado los caminos. Asegura que la nueva Ley de Juntas les permite administrar peajes, lo que redundará en beneficio de las comunidades. (JT)

Kilometraje

  • Según la planificación que tenía prevista Panavial, la instalación de los ocho peajes debía comenzar a concretarse desde este mes hasta agosto de 2002.
  • En ambos corredores de la Panamericana, norte y sur, se tiene previsto construir ocho estaciones: las de Pinsaquí y Cangagua deben inaugurarse en abril de 2001; la de Machachi, en mayo; la de Tabacundo, en junio; la de Yambo, en septiembre; la de Urbina, en diciembre; y las de Mascarilla y San Gabriel estarán listas en febrero y agosto del próximo año.
  • El contrato de concesión establece que Panavial se encargará de la rehabilitación y mantenimiento de ambas carreteras por un lapso de 17 años. Los trabajos serán financiados con los recursos obtenidos del cobro de los peajes.
  • El plazo para la rehabilitación de los corredores es de cinco años. El objetivo de Panavial es cumplir ese compromiso en dos etapas: primero, la rehabilitación de las vías mediante el reciclado asfáltico de la carpeta, y segundo, la colocación de una nueva carpeta asfáltica.
  • Los precios del peaje serán determinados por el Ministerio de Obras Públicas.
  • El 11 de agosto de 2000, luego de sortear una serie de dificultades jurídicas, el MOP entregó las vías a la concesionaria para la rehabilitación. (JT)


Los peajes del alcalde que tiene '20 mil testigos'

La caseta de madera fue construida por el Municipio de Cayambe en uno de los caminos vecinales que comunica la Panamericana Norte con las comunidades campesinas e indígenas de Cangagua.
El encargado de cobrar el peaje, es un empleado municipal, que hace turno rotativo de 24 horas ininterrumpidas y descansa otras 24. Ingresa a las 06:00 y es remplazado a las 06:00 del día siguiente, por otro empleado municipal.
Un guardia de seguridad llega a las 18:00. La compañía fue contratada por el Cabildo para brindar protección durante las noches, en el puesto del peaje municipal.
Dos cadenas cierran y abren el paso a los vehículos que transitan por el camino. El empleado municipal dijo que se produce un flujo de unos 300 automotores por día. Los que más utilizan este paso son los carros de la florícolas que están ubicadas por la zona.
Los caminos también son utilizados por los camioneteros, que son contratados por los campesinos para sacar sus productos a los mercados de Cayambe y Otavalo, para su comercialización.
El costo del peaje es de $0,10. Según Juliana Ulcuango, lo positivo de este peaje es que existe un control social sobre el destino de las utilidades. Mientras que el empleado municipal sostiene que fue instalado para brindar mayor seguridad en la zona.
El alcalde Diego Bonifaz dijo que no es una contradicción oponerse a la instalación de un peaje en la Panamericana e instalar otro en los caminos vecinales. Según Bonifaz, es absurdo que alguien que quiera llegar a Cayambe desde Quito pague dos peajes, lo que está pagando en la actualidad alguien que quiere ir desde Quito a Cangagua, o el conductor que sale de Cangagua rumbo a Quito. (JT)

 

Buzón

Buzón SUBIR