Moeller nació a la política a la sombra de quien se convertiría en la figura
emblemática del mangoneo político: Otto Arosemena. Este personaje pasó, en apenas una
horas de la madrugada de un día lejano de 1966, de ser la cabeza de apenas un bloque
legislativo de tres diputados en la Asamblea Constituyente, la Coalisión Independiente
Demócrata (CID), primero a virtual presidente del parlamento con el apoyo liberal, y más
tarde, en virtual presidente de la República, con el apoyo conservador y socialcristiano,
derrotando a los dos aspirantes a ocupar el cargo de mandatario elegido por la
Constituyente: Raúl Clemente Huerta y Camilo Ponce.
Difícil mayor lección de muñequeo político para el joven Heinz, que ésta: ver
transformarse a su líder, de diputado de minoría en presidente de la República, en unas
pocas horas, y sin salir de los corrillos del palacio legislativo. A Fabián Alarcón le
costaría tiempo llegar a replicar esa azaña, debiendo contentarse primero con solo la
presidencia del parlamento. Moeller ocuparía entonces, la subsecretaría de Gobierno de
uno de los artífices del triple salto mortal de Arosemena y auténtico encantador de
serpientes dentro de la clase política ecuatoriana: Benjamín Terán.
Desde entonces, Moeller no ha abandonado la ruleta de la política, cambiando varias veces
de compañeros de partida. Primero con Arosemena, luego fundador del Partido Demócrata
que casi casi llega a gobernar con Pancho Huerta, más tarde socialcristiano y presidente
de un congreso es recordado como positivos del último tiempo, para finalmente ser, en el
régimen de Gustavo Noboa, él mismo su propio partido: Heinz Moeller, al que Asaad
Bucaram llamara ese caballero "con nombre de salsa de tomate". (JP)
La política, la dirigencia deportiva y su estudio
La primera vez que llegó a un cargo de elección popular, Heinz Moeller tenía 31 años.
Fue elegido diputado por la provincia del Guayas y estaba casado con Fanny Gómez, con
quien tuvo tres hijos: Heinz Moeller Gómez, Karin Moeller de Vélez y Rommy Moeller de
Trujillo, todos abogados.
En Alemania aprendió a hablar alemán, cuando en la escuela tuvo que pronunciar varias
veces 'Hiel Hitler'. Estuvo en el famoso bombardeo de Dresde en 1945, donde murieron 180
mil civiles, según dijo hace varios años.
Su vida ha oscilado entre la política, la dirigencia deportiva y su actividad profesional
en el estudio jurídico Moeller & Compañía, que lo mantiene hasta hoy. Por medio de
su profesión se relacionó con el mundo empresarial.
Heinz Moeller, el comensal de Palacio
"Almuerza bastante seguido en Palacio". La afirmación de una fuente cercana al
Gobierno, se refiere al canciller Heinz Moeller Freile, e intenta graficar la cercanía
existente entre este y el presidente de la República, Gustavo Noboa Bejarano.
Aquello, a criterio de la fuente que prefirió el anonimato, se remonta a una amistad
"de banca", en alusión a la circunstancia de que ambos fueron compañeros de
estudios en el Colegio Cristobal Colón, de Guayaquil.
En el poder real, Moeller es el número tres, en orden de mando. Lo anteceden el
presidente Noboa y el Secretario General de la Administración, Marcelo Santos Vera, con
quien incluso el canciller comparte el ejercicio real del ministerio de Gobierno, de
acuerdo con el informante. "¿Juan Manrique?, es el ministro de Policía", fue
el comentario.
"Sí, tiene poder, y también absoluta confianza", por lo que ha participado en
muchos de los actos de negociación política. Además, es considerado en el personaje
ideal para llevar adelante la nueva versión de la política exterior ecuatoriana, luego
del acuerdo de paz con el Perú. "Es la nueva versión, una cancillería que maneje
el tema de negocios".
Por ello, al interior del régimen está claro que él debía manejar el ALCA, donde
empieza a caminar en el andarivel que le corresponde, y menos en los conflictos internos
del país. "El problema fue cómo se produjo la trancisión entre Peña y Moeller.
Debió ser algo más normal, no abrupta", de acuerdo con la fuente.
¿Candidaturas presidenciales? la fuente no duda que es una de las aspiraciones de
Moeller, pero duda en que pueda concretarse. "Políticamente, para hacerlo parece
natural que el deba recoinciliarse y conseguir el apoyo de los socialcristianos, y eso
parece difícil".
Mientras tanto, el canciller seguirá siendo de influencia directa y efectiva en el
presidente Noboa, con quien muestra una relación totalmente cordial y amistosa.
"Almuerza bastante en palacio, pero casi siempre porque ha sido invitado". (GCG)