Dos reclusos, cerebros del motín en el
ex Penal
El jueves por la noche fueron
liberadas 121 personas retenidas en el Centro de Rehabilitación para exigir la rebaja de
penas
El jueves por la noche terminó un motín en el Centro de Rehabilitación Social de
Varones Nº1 de Quito. El amotinamiento, que en principio parecía que no traería
consecuencias, fue degenerándose y se produjeron peleas entre reclusos que dejaron como
saldo cuatro heridos.
Todo comenzó el miércoles 21 de marzo anterior, cuando Gustavo Peñafiel, presidente del
Comité de Internos del viejo reclusorio, acompañado del colombiano Daniel Vargas,
consideraron que era la hora de reclamar sus derechos. "Que se cumpla lo que manda el
Código de Ejecución de Penas", señalaron ese día.
Los dos reclusos, que junto a sus compañeros de prisión habían planificado retener a
las visitas, ingresaron hasta las oficinas del director del centro carcelario para exponer
sus petitorios.
En la oficina los esperaba Eduardo Sandoya, director del ex Penal; Guillermo Castillo,
miembro del Consejo Nacional de Rehabilitación Social, y varios representantes de la Cruz
Roja.
Castillo escuchó los planteamientos de los dirigentes de los internos y de inmediato les
propuso un acuerdo que permitiera superar la medida de hecho y, además, la salida de los
121 rehenes, 80 mujeres y doce niños.
El vocero del Gobierno se comprometió a tramitar los pedidos, lo más urgente posible.
Los dirigentes de los presos retornaron al interior del ex Penal para comunicar a sus
compañeros el ofrecimiento de las autoridades. Pasaron 20 minutos y volvieron con una
respuesta negativa. "Queremos las libertades de inmediato o mantenemos la huelga
hasta que el Consejo Nacional comience a tratar el tema", sentenciaron los dirigentes
y se retiraron.
Mientras tanto, en el interior, un grupo de reclusos liderados por quien apodan 'La Tota',
había exacerbado los ánimos de los demás prisioneros. Hubo un conato de incendio cuando
comenzaron a quemar cartones, colchones y algunos neumáticos que encontraron por el
lugar. Para esa hora, ya se había conformado una comisión negociadora cuyos miembros
prefirieron abandonar el ex Penal.
En el reclusorio las cosas se complicaban, Peñafiel fue agredido por los iracundos
presos, liderados por 'La Tota', que gritaba a voz en cuello que él ya había pagado su
condena y que más bien se había pasado 11 meses. "¿Quién me paga este
tiempo?", gritaba mientras arengaba a sus compañeros.
La salida del infierno
El manejo de la situación por parte de las autoridades de rehabilitación y la
intervención humanitaria de la Cruz Roja ayudaron a disminuir los riesgos.
El Consejo de Rehabilitación Social se reunió el jueves por la tarde y a las 18:00 se
comunicaba la aceptación de rebajas de penas a 57 presidiarios. La noticia llegó al
centro penitenciario en donde los reclusos la recibieron con incredulidad.
A las 19:00, el motín llegaba a su fin. En ese momento comenzaron a salir las 121
personas retenidas. Culminaba así un motín que bien puede ser el inicio de un gran
problema que se vive en las cárceles del país.
''Es un infierno que ni al peor enemigo le deseo un día en su interior", comentó
una mujer visiblemente preocupada, que abandonaba el reclusorio luego de 24 horas de
permanecer en el sitio contra su voluntad. (XP)
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Regresa la tranquilidad
El delegado del ministro de Gobierno al
Consejo Nacional de Rehabilitación Social, Luis Alfredo Muñoz, anunció que ayer se
habían tramitado otras 100 carpetas de presos que se benefician con la rebaja de penas,
con lo que suman 150 los reclusos beneficiados con la medida. En el país existen 8 140
presos: 7 452 hombres y 692 mujeres.
Muñoz señaló que se continuarán analizando las carpetas presentadas y que se buscará
atender los pedidos de manera ágil.
No obstante, dijo, eso no es todo. Ahora le corresponde actuar a la Justicia, ya que los
internos que se han beneficiado con la rebaja de penas deberán acudir a los jueces
correspondientes para que sean ellos los que concedan la rebaja por el año jubilar.
Solamente allí, advirtió, podrán obtener su libertad. Se mostró confiado de que los
jueces competentes actúen de manera ágil y atiendan los petitorios de los reclusos para
de reducir de esta forma el número de presos que permanecen en las cárceles del Ecuador.
El ex penal García Moreno retornó ayer a la normalidad después que las autoridades
cedieron a las demandas de 250 presos que permanecieron amotinados por unas 30 horas.
Los presos entregaron el control de la cárcel, con una sola novedad, la herida en la mano
de un recluso, tras una pelea con un compañero.
El vicepresidente de la República, Pedro Pinto, solicitó al titular del Congreso, Hugo
Quevedo, la tramite la interpretación de la Ley para que se permita que el Consejo
Nacional de Rehabilitación Social proceda a conceder las rebajas de penas a los
presidiarios.
Pinto sostiene que es preciso que el Congreso interprete los artículos 33 y 34 del
Código de Ejecución de Penas que se refieren a las rebajas que debe conceder el Consejo
Nacional de Rehabilitación Social a los presos del país. El segundo mandatario señaló
la necesidad de que "la norma se aplique con claridad meridiana". Por esta
razón, exhortó a los legisladores a tratar el tema de manera prioritaria.
Para efecto del trámite y discusión pertinente que se dará sobre el tema en el Congreso
Nacional, el segundo mandatario designó al presidente del Consejo Nacional de
Rehabilitación Social y al director nacional de Rehabilitación para que intervengan a
nombre del Ejecutivo. (XP)
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