SÁBADO 10 DE MARZO DE 2001

CRONICA ROJA La prueba de 12 horas Búnker al vaivén de los vientos

• Los pasos de un proceso desde que se comete el delito.
• La única forma de saber si la carga de buque a buque fue antes o después, es consiguiendo las vitácoras de los dos buques, tema que no pudo obtenerse en la Dirección General de la Marina Mercante. • Aunque es difícil establecer las características de los efectos del derrame, en su conjunto, el incidente ocasionó un "impacto moderado" en el ambiente marino, con posibilidad de que en "cierto tiempo" recupere sus condiciones.

El encallamiento del buque tanque Jessica de la empresa Acotramar, el 16 de enero último, al aproximarse a Puerto Baquerizo Moreno en la isla San Cristóbal, revivió el tema de las irregularidades y contrabando de combustible, según estima la Comisión de Control Cívico de la Corrupción (CCCC).
Las investigaciones realizadas por ese organismo y el análisis que hace la Dirección Nacional de Hidrocarburos (DNH), de que la fuga de los derivados del petróleo se produce en un 80% por vía marítima, determinan que en Galápagos se habría supuestamente forjado el desabastecimiento de productos en beneficio de terceros, que justifiquen el embarque del Jessica.
"¿Qué habría pasado si el Jessica no encallaba?, seguramente nada, y seguía el proceso", dijo la CCCC.
La deducción de la CCCC se basa en el análisis de la información entregada por Petrocomercial sobre las demandas de diésel y gasolina extra en el mes de enero, precisamente cuando se produce el accidente del Jessica: de 13 703 galones de diésel y 3 073 de extra.

Por mar va el 80% del contrabando

El 80% del contrabando de combustible se produce por vía marítima, según un estudio realizado por la Dirección Nacional de Hidrocarburos. El encallamiento del buque Jessica ayudó a revelar la magnitud del problema

Según los mismos informes de Petromercial, para los meses de octubre, noviembre y diciembre, los requerimientos diarios de diésel habían ascendido a 7 980 galones y de gasolina a 2 100, lo que contrasta con las cifras anteriores. Esto significa "que la demanda del primer producto entre diciembre y enero subió en el 41%; y del segundo, superó el 46%, cuando en Galápagos no existieron las condiciones propicias".
¿Ocurrió algo particular en enero como para un incremento tan significativo?
"Eso se justificaría -dice la Comisión Anticorrupción- solo si hubiera entrado en operación una nueva planta térmica de energía eléctrica que consuma diésel; si se hubiese incrementado el parque de lanchas en el 50%, o el número de automotores que gastan gasolina extra".
El escenario induce a la CCCC a pensar dos cosas: se creó un desabastecimiento ficticio para contratar al buque Jessica que transportaba el IFO para que pueda reabastecerse el Galápagos Explorer, o estamos frente a contrabando de ese excedente entre la demanda normal y la registrada para enero.

Los antecedentes de un desastre anunciado

El infortunado encallamiento del Jessica tiene sus antecedentes. El primero, una relación entre dos empresas privadas: Canodros, que es propietaria del buque Galápagos Explorer, y Martipa, dueña del buque tanque Doris I. Martipa tiene un contrato con Canodros para la provisión de diesel e IFO al buque Galápagos Explorer, operación que se venía haciendo normalmente. El combustible, 14 mil galones de diésel y un poco más de 60 mil de residuo o búnker, se adquirió vía empresa Oil Trader, en condiciones normales en la refinería La Libertad.
La combinación del IFO se puede hacer únicamente en tierra, en una mezcladora instalada en la península de Santa Elena. Una vez obtenido el producto, se tenía que proceder a cargar en el buque Doris I, pero esta embarcación sufrió un daño mecánico y no pudo realizar la operación ni abastecer de diésel al Galápagos Explorer. Lo que da origen a la utilización del Jessica.
El segundo antecedente es el supuesto desabastecimiento de combustible en las islas. En efecto, el 9 de enero, por informaciones de prensa, se conocía de varias declaraciones que anunciaban el inminente desabastecimiento en la provincia insular, por lo que entra en escena Petrocomercial.
Esta filial de Petroecuador, a través del jefe de la sucursal de Galápagos, Julio Guerrero, hace las gestiones. Guerrero solicita a la Superintendencia de Poliductos La Libertad-Pascuales-Manta que, a su vez, realice gestiones para tener una carga adicional de 160 mil galones de diésel y 50 mil de extra.
En su memorando, el funcionario indica que el Galápagos Explorer tiene la urgente necesidad de abastecerse de 20 mil galones de diésel y que Petrocomercial no lo puede proveer por los problemas de baja reserva.
Entonces, se recurre al contrato firmado entre Petroecuador y la Primera Zona Naval, para que el suministro al Galápagos Explorer se lo haga a través del buque tanque Taurus, de la Dirección General de Marina Mercante y del Litoral (Digmer).
Sin embargo, al 10 de enero, el buque estaba efectuando cabotaje (entrega de puerto a puerto) entre las islas y debía retornar desde el continente el 21 de ese mes.

El desabastecimiento oportuno

Para el 10 de enero, las reservas de combustible en la terminal de Baltra son de 87 075 galones de diesel 2 y 11 745 de gasolina extra, frente a un promedio supuesto de despacho diario de 12 000 y 2 000 galones, en su orden, haciendo suponer una restricción. Por lo tanto, se requería la entrega de esos 12 000 galones de diésel y 2 000 de extra. El cruce de datos sobre las reservas con la DNH fue imposible hacerlo, porque el organismo no tiene un representante en las Islas. ¿Existía realmente peligro de que las islas se quedaran sin combustible?
La figura del desabastecimiento se crea el momento en que se dice que el combustible en stock servía únicamente para seis días de ventas, con lo cual se hubiera tenido que racionar el expendio, por la demora del buque Taurus.
Sin embargo, como ya se señalo, de acuerdo a las reservas operativas en el terminal de Baltra, y la demanda estimada diaria para los últimos tres meses de 2000, que fue de 7 980 galones de diesel y 2 100 de gasolina, esas reservas de diesel, hubieran alcanzado para cubrir los requerimientos hasta que retorne el buque Taurus.


Creación de la necesidad

Una serie de gestiones se realizan para despachar el combustible. Se
identificó a los posibles responsables

Si se sigue la argumentación de la Comisión de Control Cívico contra la Corrupción, nos encontramos con que el accidente del Jessica tiene un doble efecto: no solo subraya la fragilidad natural del ecosistema de Galápagos, sino que señala las pistas para investigar un hecho de enormes consecuencias: la articulación de ese escenario geográfico a un plan de contrabando sistemático de combustible.
Si lo del Jessica se llegara a comprobar que tiene vinculaciones con ese contrabando, estaríamos frente a un peligro de enormes proporciones para Galápagos.
El accidente, como señala la Comisión, puso la pica en Flandes.
El asesor del Parque Nacional Galápagos, Fernando Reyes, en su informe técnico, señala que el encallamiento del buque el 16 de enero, obedeció a la necesidad de que el navío se acerque a Puerto Baquerizo para que pueda dotar de IFO (mezcla del residuo búnker con diésel) al buque de turismo Galápagos Explorer, de propiedad de la empresa Canodros. El Jessica solo tenía autorización para transportar y descargar diésel en la terminal de Petrocomercial en la isla Baltra, al norte de Santa Cruz.
Un elemento importante que toma en cuenta la Comisión Anticorrupción, al argumentar la posibilidad de que el posible desabastecimiento haya sido una cobertura para un contrabando, es que en la provincia de Galápagos siempre hubo combustible en condiciones normales, nunca se cerraron las bombas.
Es más, "una vez que ocurrió el percance del buque, las actividades se redoblaron, registrándose mayor consumo de diésel y posiblemente de gasolina, no solamente para las lanchas y automotores, sino también para las tareas de limpieza". (TH/JP)


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