SÁBADO 24 DE FEBRERO DE 2001

CRONICA ROJA Los crímenes que no se pueden resolver '¿Por qué no custodian la frontera?'

• Los pasos de un proceso desde que se comete el delito.
• Hasta hace un mes y medio, los policías hallaban en los alrededores de la Balastrera hasta tres cadáveres a la semana. Aparecían acribillados con armas de grueso calibre. • Los desplazados viven su propio drama. Tienen que sobrevivir hacinados en coliseos y pequeños cuartos, durmiendo en el piso de cemento y comiendo enlatados que ya han provocado diarrea en los niños.

Víctor Zabala, comandante de la Cuarta División del Ejército, fue claro al afirmar que las Fuerzas Armadas no estaban en capacidad de brindar protección a los 100 pozos petroleros que se encuentran diseminados por toda la Amazonía ecuatoriana. La declaración fue realizada en el ámbito de una reunión en la que se discutían los reclamos de las autoridades de las provincias de Orellana y Sucumbíos al Gobierno: vialidad, electrificación y seguridad pública.
Los primeros temas fueron resueltos: los ministros de Obras Públicas, José Macchiavelo, y de Finanzas, Jorge Gallardo, garantizaron un fondo de $71 millones para iniciar la construcción del anillo vial de la troncal amazónica y el ministro de Energía, Pablo Terán, comprometió la compra inmediata de todos los repuestos que se necesitan para poner a funcionar cuatro obsoletas plantas de generación eléctrica, por un monto aproximado$2 millones. ¿Y el tercer punto?

Sucumbíos, la tierra donde solo se mata

El incremento de la violencia en la provincia amazónica se evidencia en la cifras: mientras en 1999 se presentaron 704 denuncias por diferentes delitos, en 2000 ya sumaron 974

De la vialidad a la seguridad

Si bien el tema de la vialidad es uno de los más preocupantes porque es evidente el estado en el que se encuentran las carreteras Hollín-Loreto-Coca, Nueva Loja-Coca, Nueva Loja, Cuyabeno, Nueva Loja-General Farfán, Baños Puyo, el tema de la seguridad es el que más sicosis ha generado entre los habitantes de Sucumbíos. "La frontera está desprotegida, nadie hace nada para evitar que los guerrilleros y los paramilitares pasen el río San Miguel a secuestrar y matar, por razones que desconocemos. Aquí pronto va a ser esa ley la que impere. El Gobierno nos manda militares solo cuando el pueblo se levanta", dijo una comerciante de Nueva Loja que cargaba una pancarta durante la paralización de la provincia de Sucumbíos. "Las 22 organizaciones que forman la Federación de Organizaciones Campesinas e Indígenas de Sucumbíos garantizan que en esta provincia no existe seguridad", insistió Luis Chuva, presidente de ese organismo.
"¿Dónde está la fuerza pública cuando se producen los asaltos a los buses de la cooperativa Baños?", preguntó Nervo Moreta, profesor de la escuela de Conambo, en la vía Nueva Loja-Coca. "Aquí no hay Ejército ni Policía, por eso formamos una brigada barrial que hace vigilancia permanente", dijo el docente.
Varias son las razones para que el tema de la seguridad sea prioritario en la provincia de Sucumbíos. Esta zona funciona como área estratégica de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, porque es un espacio para la permanencia y el descanso de los guerrilleros, y un corredor para el abastecimiento de material bélico y de uniformes, según informes de Inteligencia Militar.
Si bien la vocera de las FARC en el Ecuador ha insistido en que acusar a la guerrilla de usar territorio ecuatoriano para abastecerse es un invento para desprestigiar a su organización, hace un mes y medio el Ejército descubrió una sastrería en la comunidad de Santa Rosa, a pocos kilómetros del puente Internacional San Miguel, en la que se fabricaban uniformes para la guerrilla.
Cuatro personas fueron detenidas, pero las liberaron días más tarde. Quien denunció la existencia de esa casa de confecciones militares en plena selva amazónica, en la que trabajaban sastres de Nueva Loja, tuvo que salir de la comunidad. Al parecer, el Ejército lo llevó a Morona Santiago, en donde le compraron una finca. "Para los guerrilleros nada hay peor que los sapos (delatores)", aseguró Anselmo Salazar, vicepresidente de la Federación de Nacionalidades Kichwas de Sucumbíos, que agrupa a 54 comunidades en esa provincia.
Ese clima de violencia se evidencia sobre todo en el hospital cantonal de Nueva Loja, en donde el 20% de los 130 casos que se atienden diariamente corresponden a hechos de violencia. (JT)


'Pito Loco', el unico policía

"Aquí vienen muchas personas que han sido víctimas de asaltos en las discotecas del cantón (Nueva Loja) y heridos del otro lado (de Colombia)", aseguró Edgar Reinoso, director del Hospital Marco Vinicio Iza.
"No sé si no hay policías o no hay control en las áreas de ingreso a la provincia, pero (Sucumbíos) se está llenando de gente indeseable. Yo trabajo hace diez años en la provincia. Antes podíamos sentarnos en un bar, en la acera, en el parque, hasta la 02:00 y no pasaba nada; ahora, si uno está en la calle después de las 21:00, puede ser víctima de cualquier desconocido. Hace pocos días mataron a un señor en El Vaquero (bar del centro de Nueva Loja); otra vez, mataron a alguien más en El Capitán (salón de bebidas), a plena luz del día. Otro día, un señor estuvo en pleno centro de la ciudad con una pistola dándole plomo (disparando) a todo el mundo", dijo Edgar Reinoso.
La mayor parte de víctimas de la violencia en Nueva Loja que llegan heridos al hospital Marco Vinicio Iza fueron apuñalados, o heridos con cartucheras. "Los maleantes de acá son gandules (delincuentes) alienados, de estratos sociales pobres que no tienen dinero para tener una pistola, así que andan con cartucheras, machetes, dagas y punzones", insistió el médico.
Pero no ocurre lo mismo con los heridos que llegan de Colombia, el 30% de todos los pacientes. "Generalmente estas personas llegan con heridas mortales realizadas con machetes y con proyectiles de revólveres calibre 38, de pistolas de nueve milímetros y de fusiles HK. "Al otro lado tienen armamento moderno", aseguró.
Es tanta la desatención de la fuerza pública al control del orden en Nueva Loja, que Edgar Reinoso dijo que el único policía que se ve haciendo presencia en las calles de esa ciudad es al apodado 'Pito Loco' que tiene como misión vigilar que los triciclos no circulen en contravía. Los infractores son sancionados con severos ejercicios físicos en la calle: flexiones de pecho.
El médico habla con su experiencia de trabajo de diez años, en los que ha recorrido de Nueva Loja a Puerto El Carmen, La Bonita, Shushufindi, Sacudoncocha, Lagartococha.
De ahí que la única alternativa que les ha quedado a los habitantes de Nueva Loja y de las comunidades que se encuentran a lo largo del cordón fronterizo ha sido acostumbrarse a vivir bajo un sistema de amenaza. (JT)


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