De la vialidad a la seguridad
Si bien el tema de la vialidad es uno de los más preocupantes porque es evidente el
estado en el que se encuentran las carreteras Hollín-Loreto-Coca, Nueva Loja-Coca, Nueva
Loja, Cuyabeno, Nueva Loja-General Farfán, Baños Puyo, el tema de la seguridad es el que
más sicosis ha generado entre los habitantes de Sucumbíos. "La frontera está
desprotegida, nadie hace nada para evitar que los guerrilleros y los paramilitares pasen
el río San Miguel a secuestrar y matar, por razones que desconocemos. Aquí pronto va a
ser esa ley la que impere. El Gobierno nos manda militares solo cuando el pueblo se
levanta", dijo una comerciante de Nueva Loja que cargaba una pancarta durante la
paralización de la provincia de Sucumbíos. "Las 22 organizaciones que forman la
Federación de Organizaciones Campesinas e Indígenas de Sucumbíos garantizan que en esta
provincia no existe seguridad", insistió Luis Chuva, presidente de ese organismo.
"¿Dónde está la fuerza pública cuando se producen los asaltos a los buses de la
cooperativa Baños?", preguntó Nervo Moreta, profesor de la escuela de Conambo, en
la vía Nueva Loja-Coca. "Aquí no hay Ejército ni Policía, por eso formamos una
brigada barrial que hace vigilancia permanente", dijo el docente.
Varias son las razones para que el tema de la seguridad sea prioritario en la provincia de
Sucumbíos. Esta zona funciona como área estratégica de las Fuerzas Armadas
Revolucionarias de Colombia, porque es un espacio para la permanencia y el descanso de los
guerrilleros, y un corredor para el abastecimiento de material bélico y de uniformes,
según informes de Inteligencia Militar.
Si bien la vocera de las FARC en el Ecuador ha insistido en que acusar a la guerrilla de
usar territorio ecuatoriano para abastecerse es un invento para desprestigiar a su
organización, hace un mes y medio el Ejército descubrió una sastrería en la comunidad
de Santa Rosa, a pocos kilómetros del puente Internacional San Miguel, en la que se
fabricaban uniformes para la guerrilla.
Cuatro personas fueron detenidas, pero las liberaron días más tarde. Quien denunció la
existencia de esa casa de confecciones militares en plena selva amazónica, en la que
trabajaban sastres de Nueva Loja, tuvo que salir de la comunidad. Al parecer, el Ejército
lo llevó a Morona Santiago, en donde le compraron una finca. "Para los guerrilleros
nada hay peor que los sapos (delatores)", aseguró Anselmo Salazar, vicepresidente de
la Federación de Nacionalidades Kichwas de Sucumbíos, que agrupa a 54 comunidades en esa
provincia.
Ese clima de violencia se evidencia sobre todo en el hospital cantonal de Nueva Loja, en
donde el 20% de los 130 casos que se atienden diariamente corresponden a hechos de
violencia. (JT)
'Pito Loco', el unico policía
"Aquí vienen muchas personas que han sido víctimas de asaltos en las discotecas del
cantón (Nueva Loja) y heridos del otro lado (de Colombia)", aseguró Edgar Reinoso,
director del Hospital Marco Vinicio Iza.
"No sé si no hay policías o no hay control en las áreas de ingreso a la provincia,
pero (Sucumbíos) se está llenando de gente indeseable. Yo trabajo hace diez años en la
provincia. Antes podíamos sentarnos en un bar, en la acera, en el parque, hasta la 02:00
y no pasaba nada; ahora, si uno está en la calle después de las 21:00, puede ser
víctima de cualquier desconocido. Hace pocos días mataron a un señor en El Vaquero (bar
del centro de Nueva Loja); otra vez, mataron a alguien más en El Capitán (salón de
bebidas), a plena luz del día. Otro día, un señor estuvo en pleno centro de la ciudad
con una pistola dándole plomo (disparando) a todo el mundo", dijo Edgar Reinoso.
La mayor parte de víctimas de la violencia en Nueva Loja que llegan heridos al hospital
Marco Vinicio Iza fueron apuñalados, o heridos con cartucheras. "Los maleantes de
acá son gandules (delincuentes) alienados, de estratos sociales pobres que no tienen
dinero para tener una pistola, así que andan con cartucheras, machetes, dagas y
punzones", insistió el médico.
Pero no ocurre lo mismo con los heridos que llegan de Colombia, el 30% de todos los
pacientes. "Generalmente estas personas llegan con heridas mortales realizadas con
machetes y con proyectiles de revólveres calibre 38, de pistolas de nueve milímetros y
de fusiles HK. "Al otro lado tienen armamento moderno", aseguró.
Es tanta la desatención de la fuerza pública al control del orden en Nueva Loja, que
Edgar Reinoso dijo que el único policía que se ve haciendo presencia en las calles de
esa ciudad es al apodado 'Pito Loco' que tiene como misión vigilar que los triciclos no
circulen en contravía. Los infractores son sancionados con severos ejercicios físicos en
la calle: flexiones de pecho.
El médico habla con su experiencia de trabajo de diez años, en los que ha recorrido de
Nueva Loja a Puerto El Carmen, La Bonita, Shushufindi, Sacudoncocha, Lagartococha.
De ahí que la única alternativa que les ha quedado a los habitantes de Nueva Loja y de
las comunidades que se encuentran a lo largo del cordón fronterizo ha sido acostumbrarse
a vivir bajo un sistema de amenaza. (JT)