SÁBADO 10  DE FEBRERO 2001

El Ecuador, con 44 estados de emergencia vigentes

Un país que sobrevive en la crisis del poder Una competencia por ver quién declara más movilizaciones

• Ricardo Noboa, del Consejo Nacional de Modernización, aseguró que el actual estado de emergencia se levantará una vez que se movilicen fondos para capitalizar el Banco de Fomento.

• El olvido de levantar la declaración de un estado de emergencia afectaría la imagen del país en el ámbito internacional.

• El Gobierno que recurrió en más ocasiones a las normas de excepción fue el de Sixto Durán Ballén. Este régimen debió enfrentar la guerra no declarada con el vecino Perú.

La única pista de un crimen es el pelo largo

Un asesinato se cometió en el centro de Quito, el 7 de enero anterior. El caso se investiga en el Juzgado Décimoquinto de lo Penal de Pichincha

Por la noche del 7 de enero, se cometió un asesinato en medio de una pelea callejera, en la puerta de un salón de comidas que está en la calle Cuenca, entre la Rocafuerte y la Bolívar, en el centro de Quito. Lo único en lo que coincidieron los testigos del suceso es que el autor del crimen tenía pelo largo y llevaba puesto una gorra.
Ese mismo día, agentes de la Brigada de Homicidios de la Policía Judicial detuvieron al posible autor del crimen, un guardia de seguridad, en contra de quien presentó una acusación el padre de la víctima. ¿En qué se fundamentaron para acusar al único sospechoso?
Por la mañana del domingo 7 de enero, Angel P. A. fue al sur de Quito, a Chillogallo, con un grupo de amigos para jugar dos partidos de fútbol. A las 16:30, regresó en compañía de dos amigos a su cuarto, en el centro de la ciudad, para beber unas cervezas. Se terminaron 12, en tres horas.

Un encuentro en el camino

Al anochecer, uno de ellos se despidió y Angel P. A. y el otro salieron al mercado de la Ipiales, pero en el camino Angel se encontró con otra persona. "Le dijo que se pusiera dos cervezas", recordó en su declaración judicial quien lo acompañaba en ese momento. Se dirigieron a un salón de comidas en la calle Cuenca, en los alrededores de la Plaza de San Francisco.
En la mesa de la entrada, vieron a dos jóvenes que bebían cerveza y discutían acaloradamente sobre fútbol, a quienes conocía Angel, pero pasó con sus amigos, sin detenerse, a la mesa del fondo. Pidieron dos cervezas.
Desde ese lugar, Angel y sus amigos observaron cómo uno de los jóvenes que discutía sobre fútbol rompió una botella de cerveza en la cabeza de su amigo. El dueño del restaurante declaró que para evitar problemas, echó gas lagrimógeno a los ojos del agresor.
Angel se acercó a la mesa en la que se produjo el incidente, al parecer para mediar en el problema, pero ahí se produjo un confuso altercado. Todos quienes estaban en ese sitio salieron a la calle y empezó una pelea entre el grupo con el que estaba Angel y los que estaban en la mesa de la entrada al salón.
Fue una pelea en la que utilizaron las correas y muchos salieron con moretones y hematomas en la cara. Alrededor del grupo se había formado un cerco de curiosos. "La gente que observaba el desenlace de la pelea aplaudía, indicando cual era el (grupo) que ganaba. Luego de cinco minutos, se escuchó que había un herido y (más tarde) llegó la ambulancia", declaró el dueño del restaurante.

El betunero que vio todo

Un betunero, que fue utilizado como testigo por los agentes de la Policía, se acercó al herido porque lo conocía. "Traté de ayudarle haciéndole sentar, pero salía mucha sangre por la herida del cuello", dijo en su declaración en la Policía Judicial.
El betunero aseguró que había estado en la plaza de San Francisco, a la altura del lugar en el que venden flores, cuando se produjo la pelea. Sostuvo que cuando se acercó, pudo observar cómo un sujeto le dio una puñalada a un señor que era su cliente, porque le betunaba los zapatos.
Los agentes le embarcaron en un patrullero y recorrieron los alrededores buscando al sospechoso.
Esa misma noche, encuentran la casa en la que vivía el presunto sospechoso. Antes de ingresar en la casa, el rostro del betunero fue cubierto con la chompa de un agente, la que fue sujetada con una gorra.
Fue el betunero quien identificó como el posible autor del crimen a una persona que trabajaba como guardia en un salón de comida rápida, ubicado frente al Palacio de Carondelet. Nadie más lo ha hecho. La defensa del acusado ha presentado sus argumentos. (JT)

El juez sindica al acusado con prisión

El proceso por el asesinato de Angel P. A. es tramitado en el Juzgado Décimo Quinto de lo Penal de Pichincha. En la actualidad, se encuentra en la etapa sumarial.
El 15 de enero de 2001, el juez encargado, Jaime Basantes, dictó el autocabeza de proceso, en el que ordenó la prisión preventiva del guardia de seguridad (preso en la actualidad) y sindicó sin orden de prisión a otra persona que se encontraba en el salón, en el momento en que se produjo la pelea.
En el transcurso de la investigación, la Policía detuvo a varias personas que habrían participado en la pelea, pero ninguno estaba en capacidad de reconocer al autor de la puñalada. Lo único en lo que coincidieron es que el posible autor tenía pelo largo.

Una acusación particular

El 11 de enero, el padre de la víctima presentó una acusación particular en contra del detenido. De acuerdo con ese documento adjuntado al proceso, quien mató a su hijo primero le sujetó el pelo con la mano izquierda, y con la derecha le clavó el puñal en el cuello.
El único acusado aseguró que nunca pudo haber sido el autor de la muerte de Angel P. A., porque luego de salir de su trabajo se dirigió a su casa. Hizo hincapié en que llegó a las 17:30, que a las 18:00 llegaron su esposa y su hija y que no salió del cuarto hasta la hora en que llegó la Policía a tocar su puerta, alrededor de las 22:00.
En el informe preparado por la Policía, se presumió que el acusado puede tener responsabilidad, porque, de acuerdo con los agentes, su declaración está llena de contradicciones. (JT)

Jhonny no llega a la escuela


Jhonny Yuquilema Morocho, de diez años, nunca llegó a su escuela el 14 de agosto del año anterior. Aquel día, a las 07:00, salió de su casa, ubicada en el bloque 7A de Flor de Bastión, zona marginal de Guayaquil. Debía caminar solo tres cuadras.
Tercero de cinco hermanos, el infante es de tez canela, cabello y ojos negros, y tiene una mancha blanca en su mejilla derecha.
Sus padres, Fanny Morocho y Nelson Yuquilema, iniciaron una intensa búsqueda, que aún no da resultados. No hay rastros de él, al igual que decenas de niños desaparecidos en ese sector guayaquileño.
"He recorrido hospitales, albergues y hasta la morgue. No sabemos qué pasó; nunca tuvo problemas en la casa. El solo se molestaba cuando yo le obligaba a estudiar. Pero nunca nada grave. Se llevaba muy bien con sus hermanos". Su madre, una mujer de 34 años, dedicada a las labores del hogar, detiene el relato y respira.
Jhonny Javier, quien cursaba quinto grado en la escuela particular Senderos de la Flor, es uno de los 1 049 menores de edad que desaparecieron en 2000, según los registros de las Fundaciones Reencuentro (Quito), Amauta (Riobamba) y el Centro de Atención al Niño Perdido de Guayaquil (Cedanp). Estas entidades trabajan en coordinación con el Innfa.
Cualquier información a los teléfonos del Cedanp (04-206704, 560041), Reencuentro (02-238238) o Amauta (03-941215). (APM)

Buzón

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