SÁBADO 20 DE ENERO DE 2001

CRONICA ROJA Se destruyen 285 canchas al día ¿Dejan los bosques de regirse por las políticas ambientales?

• Los pasos de un proceso desde que se comete el delito.
• Un uso alternativo de los bosques requiere subir el precio de la madera a nivel del productor, despejar la maraña legal y valorar otros servicios, como el agua y el aire puro. • El paso del control forestal al Ministerio de Agricultura significa, en el fondo, un cambio profundo de política, pues queda entre manos del Ministerio de la Producción lo que es materia de manejo ambiental.


El Ecuador se encuentra pisando la última frontera forestal. Más allá, es imposible asegurar la conservación de la biodiversidad, ha declarado en un informe reciente, el World Resources Institute, una organización mundial que está constantemente midiendo el progresivo desastre del planeta. Por tanto, está en riesgo una región que se ubica entre las siete mayores del mundo en cuanto a riqueza de biodiversidad.
Sin embargo, como si la amenaza evocada por el World Resource Institute no tuviese mucha importancia, se ha empezado a comentar la intención del Gobierno de trasladar buena parte o todo el control forestal desde el Ministerio del Ambiente al Ministerio de Agricultura. Aparentemente se trata de un simple movimiento burocrático. Pero en buen castellano aquello significa el traspaso de los que debe ser una acción de protección de lo poco que queda de bosque nativo, desde la instancia que se ocupa del ambiente a la que se ocupa de la explotación de los recursos naturales. Un simple detalle de enormes proporciones.
¿Es cierto ese rumor?.

Frontera forestal amenazada

En un hecho alarmante, el Gobierno estaría pensando en la posibilidad de trasladar el control de los bosques, ahora bajo las políticas del
ministerio del ambiente, al de agricultura.

Lo denunció la Unidad Coordinadora para el Desarrollo Forestal Sostenible de la provincia de Esmeraldas, en carta al presidente Gustavo Noboa. Pero todavía no ha tenido una respuesta del régimen, a pesar de que la comunicación fue enviada en diciembre del año pasado. Para la Unidad Coordinadora parece totalmente desacertado sacar el área forestal del ámbito de un ministerio especializado, con recursos humanos y técnicos,''y dársela a un ministerio que no tiene la preparación ni la capacidad suficiente, menos la experiencia necesaria para desarrollar uno de los puntos más importantes de la gestión ambiental, que es el Desarrollo Forestal Sustentable" dice la carta al mandatario, suscrita por Eduardo Beltrán Nicola.
Es posible suponer que el silencio del Gobierno responde a que ha desechado ese proyecto de traslado. De todos modos, no hay un pronunciamiento oficial hasta el momento.
El gráfico habla por sí mismo. La pérdida del bosque nativo en el Ecuador es uno de los hechos más alarmantes de la segunda mitad del siglo veinte.
Hans Thiel, director forestal del ministerio del Ambiente, entrevistado por BLANCO Y NEGRO, usa una metáfora suficiente para alrmar a cualquiera: en el país se deforesta diariamente una extención equivalente a 285 canchas de fútbol.
"No ha existido una política forestal congruente" afirma Thiel, al tiempo de informar que en 1998 se trabajó una estrategia forestal para el desarrollo sustentable, en cuya elaboración intervinieron alrededor de 400 actores del problema, desde los madereros hasta las organizaciones privadas ecológicas, una estrategia que determino como el eje del problema la necesidad de detener la pérdida del bosque nativo. Una acción de control que, según el funcionario, no significa no tocar el bosque, sino el valorarlo y el aprovecharlo de manera sustentable.
El objetivo último sería que el mantenimiento del bosque nativo fuera más rentable que la tala y la conversión del espacio en una explotación agrícola.
¿Una utopía?
La estrategia forestal impulsada por el Ministerio del Ambiente considera algunas acciones para concretar esta utopía: elevar el precio de la madera, pues no hay una red vial que permita hacer rentable el bosque además de que el campesino recibe un precio mínimo por su producto, desenredar y simplificar una maraña legal que genera corrupción en la explotación del bosque, y valorar los servicios del mismo, como agua y aire, a partir de una constatación simple: las ciudades no pagan un centavo por el agua que reciben, únicamente cubren los costos de su traslado y administración. (JP)

Las sombras del pasado

Parecía que habíamos superado uno de los conceptos de desarrollo más perversos que conoció el Ecuador agrícola: aquel concepto, aplicado a raja tabla por el viejo Instituto de Reforma Agraria,
IERAC, de reconocer la propiedad de la tierra colonizada, siempre y cuando el colono demostrara haber "limpiado" el terreno en posesión. esto es, la propiedad se definía por la capacidad de deforestación del campesino.
Pero no. Este absurdo parece no haber sido superado del todo. Una reciente decisión del directorio del INDA (Instituto Nacional de Desarrollo Agrario), que remplazó al IERAC, ha vuelto a ratificar este criterio. Es posible suponer que la decisión pecó de ligera y se conoce que dentro del INDA no es ese concepto, el de "limpiar" los bosques, el vigente.. Felizmente el INDA ha dejado sin efecto su resolución, con una nueva, en estos últimos días (el 15 de enero).
Sin embargo, no está demás el referirse a este error rectificado a tiempo, pues la situación extrema de la frontera forestal obliga a mantener la vigilancia frente a esos viejos conceptos. Al igual que otro, frecuentemente evocado por estrategas militares: la creación de fronteras vivas con el consiguiente efecto sobre el bosque amazónico.
La insólita resolución del INDA comienza evocando la necesidad de frenar la "indiscriminada transferencia de posesiones de tierras patrimoniales del Estado que fomentan, inmisericordemente, la tala de los bosques naturales en perjuiocio del medio ambiente" para resolver, a renglón seguido, que "la adjudicación de tierras que forman parte del patrimonio del INDA, se realizará sobre las áreas exclusivamente trabajadas".
¿Cómo se prueba que una tierra está trabajada? Pues cuando se ha desbrozado el terreno y se han implantado cultivos alló donde existía bosque natural.
Y para que no quepan dudas de que el país ha regresado a prácticas de colonización superadas hace veinte años, la resolución del INDA publicada en el Registro Oficial de 13 de diciembre de 2000 es mucho más explícita. Agrega que "no se adjudicarán las tierras que, fundándose en un contrato de traspaso de posesión, se hallaren cubiertas de vegetación natural, las mismas que por tal concepto continuarán siendo de patrimonio del INDA".
Difícil encontrar un llamado más claro para deforestar el bosque nativo. (JP).


Buzón

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