Laboratorio móvil para 'mulas'
Pese a los requerimientos, los
agentes de la Policía Nacional Antinarcóticos aún no utilizan un método técnico para
detectar a las personas que, desde los aeropuertos de Quito y Guayaquil, intentan
transportar cápsulas con clorhidrato de cocaìína o heroína en su estómago.
Ello, pese a que, solo el año anterior, fallecieron 14, luego de que alguna cápsula
reventara en su organismo. El negocio de las denominadas 'mulas' del narcotráfico
continúa, debido a su rentabilidad: el kilogramo de cocaína se cotiza, como mínimo, en
$50 mil en Europa. La demanda de Estados Unidos, además de la coca, es, sobre todo, la
heroína (derivado de la amapola), cuyo precio por kilo fluctúa entre $80 mil y $100 mil.
La historia del porqué arriesgan su vida son cada vez más sorprendentes. Y lo hacen sin
importarles las consecvencias ni dónde ingerir la droga: en un terreno lleno de maleza,
el cuarto de un hotel o hasta en el interior de un vehículo en marcha. (APM)
Habla lentamente. Su rostro denota angustia, mientras su cuerpo parece enflaquecerse,
debido al obligado ayuno. Por la cabeza de Jorge transita la esperanza de una condena
leve. Su apellido no se puede revelar; lo exige el oficial que lo vigila en la Jefatura de
la Policía Antinarcóticos del Guayas. Está asilado en un pequeño cuarto donde el hedor
impera.
Guayaquileño de 26 años de edad y 1.75 de estatura, fue detenido la noche del 24 de
diciembre pasado, en el aeropuerto internacional Simón Bolívar de Guayaquil, cuando iba
a pasar el control para tomar el vuelo de Iberia con destino a Madrid. En su estómago
yacían 95 cápsulas con clorhidrato de cocaína.
Los agentes antinarcóticos evidenciaron el nerviosismo de la novata 'mula' del
narcotráfico: sudaba frío, y las contradicciones fueron constantes en el interrogatorio
de rigor. Lo delató, además, la pequeña maleta negra que portaba, la cual contenía
poca ropa.
Los 'contactos' comenzaron, entre cervezas, en una fiesta
Aún lo recuerda. Mientras relata su historia, el vigía, sentado en una esquina, limpia
su arma y trata de controlar la entrevista. Jorge, el 1º de diciembre anterior, había
bebido mucho licor con varios amigos en una fiesta, al sur de la ciudad. Allí le
presentaron a 'El Colorado', un tipo alto, fornido, de 28 años de edad, buen vestir y
ojos claros, cuya labor era la de reclutar a potenciales 'mulas'. "Le dije que no
tenía un trabajo estable para mantener a mi familia", y él con palabras sencillas
le explicó en qué consistía la lucrativa 'operación' que podría sacarlo de la pobreza
y desesperación.
Entonces -admite Jorge- depositó su confianza en 'El Colorado', quien le explicó cómo
ingerir las rosadas cápsulas con gelatina, los trámites y la ruta con destino a Madrid,
donde, supuestamente, lo esperaría un 'contacto'.
Entre música y después de un brindis, propuso pagarle $4 mil, que le cancelarían cuando
entregue la mercancía. "Me dijo que podía quedarme en Madrid. Y desde allá
llamaría a mi casa. Es que era secreto. Quería llegar y anunciar la buena noticia. Pero,
nada fue como me lo pintaron", se lamenta.
Luego de una semana, el 8 de diciembre de 2000, se reunieron en la avenida 9 de Octubre y
Chimborazo, centro de Guayaquil, a las 10:00. "Me pidió mi cédula de identidad y
una copia de mi partida de nacimiento. Además, me consiguió libreta militar y otros
certificados".
Y desde su celular, 'El Colorado' se comunicó con 'conocidos' de la Gobernación, para
que le ayudaran a obtener rápidamente el pasaporte. "No te puedes arrepentir",
le advirtió.
Con droga y gelatina, un recorrido en Noche Buena
Acordaron encontrarse en el mismo lugar dos veces a la semana. Las conversaciones siempre
transcurrieron en un vehículo Ford 350, color blanco, sin placas y con vidrios
polarizados, manejado por un moreno alto.
El 20 de diciembre Jorge recibió el pasaporte y también el boleto aéreo para abordar el
avión en Noche Buena. Ya el 24 de diciembre, a las 11:00, y en la misma esquina
céntrica, saludó al conductor y a 'El Colorado'. Subió a la parte trasera del
vehículo. "Había una mesa de madera, una jarra con gelatina y un botiquín. Me
senté en una pequeña silla, comencé a ingerir la cápsulas y el carro empezó la
marcha. Dio vueltas por el Malecón, la 9 de Octubre, Boyacá y Chile, hasta las 15:00,
cuando las cápsulas ya estaban en mi estómago". Después, lo dejaron al norte de la
ciudad con $60 para que se compre ropa deportiva. Antes de las 21:00 llegó al aeropuerto,
donde el reclutador lo vigilaría. Este le recomendó que solo ingiriera líquidos.
El policía advierte que se cumplió el tiempo de la entrevista. Jorge sabe que estará 25
años en prisión. Llora y acude otra vez al baño. Seis cápsulas aún permanecen en su
organismo. (CHM).
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Detección se complica cada vez
Las estadísticas de 1993 señalaban
que las 'mulas' eran principalmente extranjeros de raza negra, como nigerianos. Pero desde
1997 son decenas de ecuatorianos los que intentan transportar cápsulas de droga en su
organismo. "No importa la contextura física. Incluso, una persona delgada puede
llevar más carga", afirma el jefe de la Policía Antinarcóticos del Guayas, Fausto
Flores Clerque.
Además, él explica que cada día los narcotraficantes mejoran las técnicas para pasar
los controles. En Brasil, por ejemplo, los fabricantes de las cápsulas emplean,
actualmente, aluminio especial en la penúltima capa de látex que cubre la cápsula.
Aquello, dice el oficial, evita que las mulas sean detectadas en los exámenes de rayos X,
que se realizan cuando los agentes antinarcóticos tienen sospecha de alguien que está en
el aeropuerto listo para viajar. "Nuestra labor se complica cada vez más",
manifiesta.
Según Flores, los reclutadores frecuentan constantemente cantinas, bares, salas de juegos
electrónicos, parques y hasta zonas de prostitución para contactar a las posibles
'mulas'.
De acuerdo a las estadísticas, en los últimos 13 meses en Guayas se incautó más dinero
por narcotráfico, en comparación con los años anteriores: 11 millones de sucres, $360
823, $46 450 falsos, 1 095 515 pesos colombianos, 13 mil pesetas españolas, 32 mil
florines, 52 mil liras, 89 510 francos y 9100 en dinares. Y se decomisó, solo en 2000, 1
586 kilos de marihuana, 860 de clorhidrato de cocaína y 34 de heroína. (CHM).
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