Hasta el momento, BLANCO Y NEGRO ha vivido
con dos límites: el acceso a las fuentes de información; y la obligación no deseada de
guardar la reserva de sus informantes. Los dos aluden a un solo hecho: la corrupción y el
ejercicio caprichoso del poder protegido en el secreto de Estado. Ya lo dijo Benjamín
Terán, Contralor del estado bajo el Gobierno de Alarcón, a propósito de las
investigaciones sobre unos gastos reservados: eso es ya un cadáver, un muerto jurídico,
nadie podrá arrancarle una palabra, se llevó a la tumba el secreto de esos gastos.
Hemos sacralizado el secreto de Estado. El funcionario estatal sustenta su arrogancia en
poseer secretos de Estado. Y con esa arrogancia nos hemos encontrado este año,cuando
hemos intentado desentrañar redes telefónicas ilegales entre Italia y Ecuador,
corrupción en las aduanas o casos que duermen el sueño de los justos en la Fiscalía.
Nadie responde con una confesión, con una verdad. Solamente con eufemismos: seguridad
interna o externa, allí donde existen inconfesables compras de conciencia, o posiciones
personales.
Hemos aprendido a reconocer los actos de corrupción o los crímenes de Estado, por boca
de los corruptos y los asesinos. Difícil imaginarse que la transparencia haya llegado a
extremo tan humillante. El caso Restrepo, un caso simbólico de la lucha por los derechos
humanos en torno a la desaparición de dos adolescentes, fue despejado por obra de uno de
los torturadores de los muchachos Restrepo. Ayer fue un banquero preso el que nos
confronta con la corrupción de las campañas electorales. Hoy es un defenestrado
superintendente de Bancos que se defiende revelándonos uno de los escenarios más
insólitos de corrupción bancaria. En agosto, BLANCO Y NEGRO le siguió los pasos al caso
de Jaime Hurtado, a partir de las declaraciones de un cómplice y, por un momento, el tema
revivió, para volver a agonizar entre los folios de un juzgado. El periodismo de
investigación se ve abocado a alimentarse de los odios, de las vendetas.
A los periodistas no nos queda otra alternativa que dar fe a los rumores, cubrir la
retirada o la cobardía de los informantes, actuar sobre los rencores políticos para
desempolvar con enorme trabajo las memorias y encontrar la relación entre los hechos.
Y todo ello es visto como un hecho natural, porque en el país no hay el hábito de estar
informado.
Existe también otro silenciamiento público: la voz de los excluidos. Por ello levantamos
este año tres temas: el éxito del programa de discapacitados del Cebycam, la exigencia
de las víctimas de violaciones a los derechos humanos y la protección a los testigos de
delitos. Estos dos últimos temas duermen un sueño injusto en alguna comisión del
Congreso.
El sistema se sustenta en la desinformación. Y un periodismo de investigación no se
resuelve con la voluntad del medio, de invertir recursos humanos y físicos en crear y
mantener una unidad de investigación. Ese periodismo solo es posible en la medida en que
la sociedad produzca ciudadanía, en que la sociedad encarne la necesidad de la
información Allí donde no hay un mercado real, donde el mercado es una parodia y las
relaciones las sigue dominando una estructura empresarial enormemente frágil, la empresa
periodística no tiene espacios para ejercer la independencia. Así ocurrió cuando
intentamos desenredar el estado calamitoso y oculto de la aviación comercial en el
Ecuador. El resultado fue intereses que se sintieron afectados.
El patrimonio que resta de un esfuerzo de investigación como BLANCO y NEGRO es un
conjunto de temas pendientes, sin resolución, que vamos a recordar en esta ocasión.. No
perdemos, sin embargo, el deseo de continuar desnudando algunos hechos.
Los amigos de Peñaranda
25 de marzo. BLANCO Y NEGRO desempolva el caso Peñaranda. La extradición sigue
pendiente, mientras algunos de los vinculados al escándalo continúan ejerciendo la
política en sus provincias.
Pena de muerte en la Perimetral
13 de mayo. En la impunidad, bandas que tienen similitudes con cuerpos paramilitares, se
dedican a 'limpiar' Guayaquil de delincuentes, ejerciendo por su cuenta la pena de muerte.
El paredón clandestino: la perimetral.
La muerte de los 'mulas'
28 de octubre. El rostro más injusto de la lucha contra el narcotráfico son las mulas.
Aquellos ciudadanos atormentados por la crisis económica, que se deciden a tragar kilos
de droga para transportarlos y mueren en el intento.
Dinares por dólares
24 de junio y 22 de julio. La dolarización no es solo el cambio de moneda. Un problema se
sumó, adicional: la falsificación de billetes. BLANCO Y NEGRO denunció el caso de los
dólares falsos y los dinares convertidos en dólares.
Los curiosos remates de la AGD
Si algún tema ha sido oscuro y mal tratado en el año que fenece, es el de los famosos
remates de la AGD de los pocos bienes muebles y vehículos que pudo recuperar de los
bancos quebrados. Un triste episodio que trató BLANCO Y NEGRO.
Los exiliados de la isla Santay
25 de noviembre. Hay lugares olvidados del país, que no cuentan en la información ni en
el desarrollo. Uno de ellos es la isla Santay. Rodeada de escándalos financieros en el
pasado, es hoy refugio de no más de un centenar de ecuatorianos.
Los discapacitados, actores
21 de octubre. En Penipe, la zona más afectada por el bocio, un silencioso programa ha
transformado la vida de miles de habitantes del sector. El programa lo lleva el Cebycam,
pero el tema es una asignatura pendiente del Estado.
Sueño y pesadilla del migrante
El drama de los emigrantes ha estado presente en BLANCO Y NEGRO a través del año. Sus
historias particulares en Italia, España o Nueva York. Los modos insólitos de mantener
relaciones con sus familiares en el Ecuador.
¿Agencia de viajes o coyotera?
Agencias de viajes fantasmas se han convertido en instituciones de crédito y en
coyoteras, deformando sus roles originales. Las denuncias existen, el ministerio de
Turismo ha comenzado a actuar, hace falta concretar las sanciones.