SÁBADO 24 DE DICIEMBRE DE 2000 

CRONICA ROJA Una frontera que vive al borde de la pesadilla 'Que el Gobierno defina quiénes son refugiados'
• Los pasos de un proceso desde que se comete el delito. • En Tufiño, en la frontera entre Carchi y el extremo sureño de Colombia, ya están los 'comuneros del sur' cobrando los tributos ilegales para financiar, supuestamente, una guerra. • "Nosotros le decimos al Gobierno, que ponga en marcha un plan de desarrollo y que no exagere en la tomadura de pelo que ya es muy larga a estas alturas".


Amparo de Córdova, dirigente de organizaciones civiles de Lago Agrio, está sentada, presidiendo su negocio de llantas. Antes del saludo, un breve interrogatorio. ¿Quién la busca? ¿De dónde me dijo?Son algunas preguntas que, sumadas a un vistazo de pies a cabeza del interlocutor, anteceden al diálogo con HOY. Hay desconfianza en esta comerciante que vive en ascuas, ante la posibilidad de sufrir un chantaje o una amenaza.
"Creemos que ya no se justifica que nosotros sigamos haciendo patria, siendo los soldados sin uniforme ni armas, defendiendo la paz en la frontera", se lamenta la mujer, que luce una elegante gargantilla, pulseras y anillos de oro.
Una vez que ha tomado confianza con el periodista y su grabadora, asegura que, en Lago Agrio, se ha llegado "al colmo de ser testigos de asesinatos de personas a cien metros de la estación de Policía".

Ya nadie vacía las ferreterías

La Cámara de Comercio de Sucumbios sostiene que el negocio se redujo en un promedio del 50%, de manera globalizada.

 

Al consultársele a qué atribuye este clima de inseguridad y violencia, sin pensar mucho contesta de inmediato: al Plan Colombia. Y reclama que se cumplan los ofrecimientos del canciller Heinz Moeller, para atender a los desplazados de Colombia.
Amparo de Córdova no quiere hablar más. Se refiere con temor al retorno del acoso, extorsión y chantaje en la zona, con cartas enviadas a los más prósperos comerciantes, para exigir fuertes sumas de dinero a cambio de precautelar sus vidas.
Lago Agrio no cuenta con agua potable y tampoco con calles asfaltadas y peor aún con una carretera de primer orden que la comunique con el resto del país. Al cúmulo de problemas que agobian a la provincia amazónica, se suma ahora el Plan Colombia que convierte a la ciudad en albergue de los desplazados.
Emilio Rojas, empresario de turismo, propone que los refugiados sean ubicados también en las provincias fronterizas como Napo, Orellana, Esmeraldas y Carchi.
El temor de la gente se ha incrementado. "Un sondeo realizado entre los miembros de la Cámara de Turismo, arroja resultados preocupantes", sostiene Rojas, al explicar que varios de sus agremiados han señalado que "si hay alguien que compre el hotel, lo vende, mientras otros piensan abandonar Lago Agrio y dejar arrendando el hotel". No obstante, añade, existen otros "que somos más optimistas y no estamos dispuestos a dejarnos vencer por el temor".
Fernando Lucas, dirigente del gremio de los comerciantes en Sucumbíos, es directo al señalar que "en Lago Agrio prácticamente estamos en zozobra debido a que no tenemos un horizonte claro, el horizonte que vislumbrabamos anteriormente, tomando en cuenta que la apertura del puente internacional sobre el río San Miguel era un clamor de más de cinco años. Ahora vemos que el Plan Colombia ha ocasionado una suerte de incertidumbre en el sector comercial".
La Cámara de Comercio de Sucumbíos sostiene que el negocio se redujo en un promedio del 50%. Entre los sectores más golpeados se cuentan aquellos que se dedican a la venta de electrodomésticos, muebles, mecánicas, repuestos, ferreterías, que han visto reducir sustancialmente sus ventas.
"No podemos negar que nuestro comercio con Colombia siempre fue bueno", explica el presidente del gremio. "Muchas veces dejaban vacías las ferreterías", se lamenta al ver ahora que esas ventas se han reducido sustancialmente.
De acuerdo con Fernando Lucas, el paro armado declarado en Colombia permitió el incremento en las ventas de productos de primera necesidad, en las últimas tres semanas del mes de noviembre pasado.
Para Lucas, la Fuerza Públicano ofrece garantías. "Cómo puede ser posible que la Policía no cuente con vehículos propios para su trabajo, conocemos que debe alquilar camionetas para los operativos. Nosotros no negamos que antes hubo un tanto de inseguridad. Pero ya la situación es tan grave en estos momentos, que podemos asegurar que el Plan Colombia ha afectado el desarrollo de nuestro pueblo", sostiene, al insistir en la preocupación por lo que ocurre con el oleoducto transecuatoriano. (XP)

'Hay tubo para 20 años o más'

José Chávez, gerente del oleoducto, admite que ningun plan de seguridad en el mundo es infalible ante los ataques terroristas. Cita como ejemplo los atentados al oleoducto colombiano, a pesar de todas las medidas de seguridad que han implementado las autoridades.
Observando fotografías de los daños al SOTE, ocurridos la semana anterior, el funcionario no descarta que un agente externo (sea explosivos o dinamita) provocó la fuga de petróleo y la pérdida de vidas humanas. No se atreve a formular un criterio de si los posibles atentados buscan afectar la construcción del nuevo oleoducto o nuevas inversiones en el sector hidrocarburífero.
Para los técnicos del oleoducto, no importa la hora. Sonada la voz de alarma, el primero en enterarse sobre cualquier incidente del SOTE, es el gerente del Oleoducto. La seguridad del oleoducto sugiere, en estos casos, aplicar varios procedimientos técnicos y administrativos sin demora, pues cada minuto de retraso puede significar millonarias pérdidas económicas y de vidas humanas.
En lo técnico, se suspende automáticamente el bombeo de crudo, máximo en un plazo de dos minutos, producto de una orden electrónica que establece y transmite el centro de cómputo hasta las cinco estaciones de bombeo en Lumbaqui, Salado, Baeza, Condijua y Papallacta, todas ubicadas a lo largo del oleoducto.
Adicionalmente, los técnicos preparan las condiciones para almacenar en el terminal de Lago Agrio la producción de las compañías petroleras privadas. Tambien se comunica prioritariamente de los hechos, al terminal petrolero de Balao, en Esmeraldas, para que no suspendan las exportaciones utilizando las reservas disponibles en más de ocho tanques con capacidad superior a los 250 mil barriles de crudo cada uno. Balao puede abastecer por mas de diez íias los requerimientos de crudo del exterior, incluso nutrir las refinerías del país para producir gasolinas que necesita el mercado nacional.
Luego, se notifica a las Fuerzas Armadas para que redoblen la vigilancia en la zona afectada; se da aviso a la unidades de Seguridad y Mantenimiento del Oleoducto. Ellos desplazan un grupo de especialistas para establecer un informe previo de la magnitud de la afectación al SOTE.
Con el informe previo de los técnicos, se emite la orden para movilizar tractores, retroexcavadoras, soldadoras, cortadoras, etc. En esta parte, tambien contribuye el Cuerpo de Ingenieros del Ejército (CIE).
Este paso es a cualquier hora del día o la noche, sin importar el lugar al que haya que movilizarse. Tambien se avisa a las unidades anti incendios, las unidades de protección ambiental, remediación, bomberos, las intendencias petroleras del Distrito Amazónico y de Esmeraldas, y a las autoridades de Petroecuador y el ministerio de Energia y Minas.
En cuanto a la seguridad del oleoducto, Petroproducción aplica un plan permanente de mantenimiento interno y externo de la tubería. Hace dos meses se aplicó el estudio, con la asistencia de un instituto petrolero de México, y los resultados fueron, según José Chávez, halagadores, porque demostraron que existe tubería para 20 años o más, pues se verificó que no hay daños que podrían ocasionar los óxidos salinos, gases, metales liquidos que usualmente están mezclados en el crudo.
En la parte externa del oleoducto, cuadrillas de operarios e ingenieros recorren a pie por las zonas del tendido de la tubería. Usualmente, se atenúa la corrosión que se forma esporádicamente en las áreas donde el oleoducto va enterrado. También se despeja la maleza, se vigila que no se produzcan asentamientos humanos junto al tubo. La vigilancia es permanente y no se descuida ni un solo kilómetro del oleoducto de 503 kilómetros de extensión, asegura José Chávez. (NCH).


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