Al consultársele a qué atribuye este
clima de inseguridad y violencia, sin pensar mucho contesta de inmediato: al Plan
Colombia. Y reclama que se cumplan los ofrecimientos del canciller Heinz Moeller, para
atender a los desplazados de Colombia.
Amparo de Córdova no quiere hablar más. Se refiere con temor al retorno del acoso,
extorsión y chantaje en la zona, con cartas enviadas a los más prósperos comerciantes,
para exigir fuertes sumas de dinero a cambio de precautelar sus vidas.
Lago Agrio no cuenta con agua potable y tampoco con calles asfaltadas y peor aún con una
carretera de primer orden que la comunique con el resto del país. Al cúmulo de problemas
que agobian a la provincia amazónica, se suma ahora el Plan Colombia que convierte a la
ciudad en albergue de los desplazados.
Emilio Rojas, empresario de turismo, propone que los refugiados sean ubicados también en
las provincias fronterizas como Napo, Orellana, Esmeraldas y Carchi.
El temor de la gente se ha incrementado. "Un sondeo realizado entre los miembros de
la Cámara de Turismo, arroja resultados preocupantes", sostiene Rojas, al explicar
que varios de sus agremiados han señalado que "si hay alguien que compre el hotel,
lo vende, mientras otros piensan abandonar Lago Agrio y dejar arrendando el hotel".
No obstante, añade, existen otros "que somos más optimistas y no estamos dispuestos
a dejarnos vencer por el temor".
Fernando Lucas, dirigente del gremio de los comerciantes en Sucumbíos, es directo al
señalar que "en Lago Agrio prácticamente estamos en zozobra debido a que no tenemos
un horizonte claro, el horizonte que vislumbrabamos anteriormente, tomando en cuenta que
la apertura del puente internacional sobre el río San Miguel era un clamor de más de
cinco años. Ahora vemos que el Plan Colombia ha ocasionado una suerte de incertidumbre en
el sector comercial".
La Cámara de Comercio de Sucumbíos sostiene que el negocio se redujo en un promedio del
50%. Entre los sectores más golpeados se cuentan aquellos que se dedican a la venta de
electrodomésticos, muebles, mecánicas, repuestos, ferreterías, que han visto reducir
sustancialmente sus ventas.
"No podemos negar que nuestro comercio con Colombia siempre fue bueno", explica
el presidente del gremio. "Muchas veces dejaban vacías las ferreterías", se
lamenta al ver ahora que esas ventas se han reducido sustancialmente.
De acuerdo con Fernando Lucas, el paro armado declarado en Colombia permitió el
incremento en las ventas de productos de primera necesidad, en las últimas tres semanas
del mes de noviembre pasado.
Para Lucas, la Fuerza Públicano ofrece garantías. "Cómo puede ser posible que la
Policía no cuente con vehículos propios para su trabajo, conocemos que debe alquilar
camionetas para los operativos. Nosotros no negamos que antes hubo un tanto de
inseguridad. Pero ya la situación es tan grave en estos momentos, que podemos asegurar
que el Plan Colombia ha afectado el desarrollo de nuestro pueblo", sostiene, al
insistir en la preocupación por lo que ocurre con el oleoducto transecuatoriano. (XP)
'Hay tubo para 20 años o más'
José Chávez, gerente del oleoducto, admite que ningun plan de seguridad en el mundo es
infalible ante los ataques terroristas. Cita como ejemplo los atentados al oleoducto
colombiano, a pesar de todas las medidas de seguridad que han implementado las
autoridades.
Observando fotografías de los daños al SOTE, ocurridos la semana anterior, el
funcionario no descarta que un agente externo (sea explosivos o dinamita) provocó la fuga
de petróleo y la pérdida de vidas humanas. No se atreve a formular un criterio de si los
posibles atentados buscan afectar la construcción del nuevo oleoducto o nuevas
inversiones en el sector hidrocarburífero.
Para los técnicos del oleoducto, no importa la hora. Sonada la voz de alarma, el primero
en enterarse sobre cualquier incidente del SOTE, es el gerente del Oleoducto. La seguridad
del oleoducto sugiere, en estos casos, aplicar varios procedimientos técnicos y
administrativos sin demora, pues cada minuto de retraso puede significar millonarias
pérdidas económicas y de vidas humanas.
En lo técnico, se suspende automáticamente el bombeo de crudo, máximo en un plazo de
dos minutos, producto de una orden electrónica que establece y transmite el centro de
cómputo hasta las cinco estaciones de bombeo en Lumbaqui, Salado, Baeza, Condijua y
Papallacta, todas ubicadas a lo largo del oleoducto.
Adicionalmente, los técnicos preparan las condiciones para almacenar en el terminal de
Lago Agrio la producción de las compañías petroleras privadas. Tambien se comunica
prioritariamente de los hechos, al terminal petrolero de Balao, en Esmeraldas, para que no
suspendan las exportaciones utilizando las reservas disponibles en más de ocho tanques
con capacidad superior a los 250 mil barriles de crudo cada uno. Balao puede abastecer por
mas de diez íias los requerimientos de crudo del exterior, incluso nutrir las refinerías
del país para producir gasolinas que necesita el mercado nacional.
Luego, se notifica a las Fuerzas Armadas para que redoblen la vigilancia en la zona
afectada; se da aviso a la unidades de Seguridad y Mantenimiento del Oleoducto. Ellos
desplazan un grupo de especialistas para establecer un informe previo de la magnitud de la
afectación al SOTE.
Con el informe previo de los técnicos, se emite la orden para movilizar tractores,
retroexcavadoras, soldadoras, cortadoras, etc. En esta parte, tambien contribuye el Cuerpo
de Ingenieros del Ejército (CIE).
Este paso es a cualquier hora del día o la noche, sin importar el lugar al que haya que
movilizarse. Tambien se avisa a las unidades anti incendios, las unidades de protección
ambiental, remediación, bomberos, las intendencias petroleras del Distrito Amazónico y
de Esmeraldas, y a las autoridades de Petroecuador y el ministerio de Energia y Minas.
En cuanto a la seguridad del oleoducto, Petroproducción aplica un plan permanente de
mantenimiento interno y externo de la tubería. Hace dos meses se aplicó el estudio, con
la asistencia de un instituto petrolero de México, y los resultados fueron, según José
Chávez, halagadores, porque demostraron que existe tubería para 20 años o más, pues se
verificó que no hay daños que podrían ocasionar los óxidos salinos, gases, metales
liquidos que usualmente están mezclados en el crudo.
En la parte externa del oleoducto, cuadrillas de operarios e ingenieros recorren a pie por
las zonas del tendido de la tubería. Usualmente, se atenúa la corrosión que se forma
esporádicamente en las áreas donde el oleoducto va enterrado. También se despeja la
maleza, se vigila que no se produzcan asentamientos humanos junto al tubo. La vigilancia
es permanente y no se descuida ni un solo kilómetro del oleoducto de 503 kilómetros de
extensión, asegura José Chávez. (NCH).