Del presupuesto del Estado (65 billones de sucres), solo se destina el 2,7% para
el sector de la Salud (1,5 billones). Los valores resultan insuficientes cuando el repunte
de las enfermedades endémicas comienza a evidenciarse, especialmente en las cinco
provincias del Litoral ecuatoriano, aún con las secuelas del paso del fenómeno El Niño.
Manabí tiene ahora el mayor número de casos (19 284) de malaria, que ascienden, a escala
nacional, hasta octubre anterior, a 89 312. Esta cifra, incluso, supera al acumulado de
1996, 1997 y 1998, mientras el paro de los trabajadores del Servicio Nacional de
Erradicación de la Malaria persiste, al igual que el de los hospitales públicos.
Dengue, cólera, leishmaniasis, oncocercosis y hasta tuberculosis. El ministro Fernando
Bustamante teme por el inicio del invierno y, sobre todo, por la reproducción de los
vectores. (APM)
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Manabí, imán de los vectores La Dirección de Salud manabita no tiene un presupuesto fijo, ni
siquiera uno de contingencia. La humedad persiste debido a las dos presas de la provincia.
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La reunión 'extraordinaria' fue en el
Ministerio de Salud, en Quito, el 15 de noviembre anterior. El ministro Fernando
Bustamante y demás autoridades analizaron los informes del desesperado director del ramo
en Manabí, Bosco Mendoza. Y aprobaron, entonces, la Emergencia Sanitaria en la provincia,
que, sin embargo, aún no se declara por falta de presupuesto.
La preocupación radicaba, especialmente, por el repunte de los casos de leishmaniasis
cutánea (1 072 hasta hace 15 días) y la falta del medicamento (Glucantime de 5 ml)
pcontra la enfermedad, transmitida por un vector llamado 'manta blanca' que habita en
zonas montañosas y húmedas. Una epidemia aparentemente controlada, luego que, hace tres
días, llegaran desde Francia 6 000 ampollas.
Hoy, el ministro parece más distendido y centra su atención en la imperante humedad de
ciertas zonas manabitas, donde prolifera el dengue y el paludismo, otras dos enfermedades
endémicas que se registran en mayor número, en relación con las demás provincias del
Litoral.
Es que la situación es aún más grave en la etapa invernal que ya comenzó. Él lo
admite y también Melba Morales, jefa de Epidemiología de la Dirección provincial de
Salud, quien emite su análisis: "Las diversas plagas que soportamos no se deben a la
falta de prevención, sino de planificación en la construcción de grandes obras
hídricas que resultan la solución al problema de la falta de agua, pero degeneran en un
gran foco de proliferación de mosquitos".
Las tres afecciones son transmitidas por los vectores, que encuentran su hábitat ideal en
las presas de agua Poza Honda, La Esperanza y en los canales de riego. La primera, ubicada
a 26 kilómetros de Portoviejo, fue construida hace más de 25 años y solucionó la falta
del líquido vital en la capital, Manta y Santa Ana. No obstante, también atrajo a miles
de personas que compraron las tierras aledañas a la presa y las que quedaron en el nuevo
curso del río. Así fue como los pequeños recintos se convirtieron en prósperas
poblaciones de agricultores, como Honorato Vásquez y Ayacucho. Actualmente, en el curso
de las aguas desde Poza Honda hasta Santa Ana, viven más de 200 mil personas.
La Esperanza es cuatro veces más grande y, dice Morales, el impacto ambiental es mayor.
Está ubicada en el centro de Manabí, a 20 kilómetros de Calceta. Aquí la geografía
hídrica cambió drásticamente. Lo que antes era un gran valle se convirtió en una
laguna, hasta donde llegaron cientos de familias, atraídas por la pesca, la agricultura y
el turismo. Y es en esta zona en la que reportan la mayor cantidad de enfermos de
leishmaniasis. Cerca a la presa están los cantones Junín, Bolívar, Flavio Alfaro, El
Carmen, Chone y Pichincha, con más de 1 2 000 000 habitantes.
"En la provincia siempre hemos tenido leishmaniasis, pero jamás como ahora",
afirma Morales, pues el ecosistema ha cambiado: el bosque se redujo, las personas se
trasladaron a las montañas, así como los animales silvestres e insectos . Y por ello
resulta imposible, admite Bosco Mendoza, la erradicación del paludismo, el dengue y la
leishmaniasis, pese a los diversos programas implementados. La única pero impracticable
alternativa, a criterio de Melba Morales, sería contaminar el agua de las presas que
beneficia al 56% de los manabitas. "El problema de los canales de riego con líquidos
estancados se puede solucionar, si el Centro de Rehabilitación y la Junta de Recursos
Hidraúlicos dieran el mantenimiento adecuado".
Además, la infraestructura hospitalaria no abastece los requerimientos, mientras el
presupuesto para gasto corriente (no hay uno fijo) se destina a controlar la epidemia del
momento (se lo hizo ya con la leishmaniasis). "Aquello nos limita a depender de la
suerte", murmura Mendoza, quien se muestra satisfecho con su labor realizada desde
que ocupa la Dirección, hace 10 meses. "Bajaron los índices de dengue y
paludismo", explica, aunque las actuales estadísticas superan incluso a las de
Esmeraldas y El Oro. "Nos hace falta un presupuesto de contingencia para enfrentar
los brotes. La Salud es impredecible...¿qué pasará en los próximos meses?".
(APM-MA)
Esmeraldas, aún abandonada
Las enfermedades gastrointestinales por beber agua no hervida ocupan los primeros niveles
en las estadísticas del hospital Delfina Torres de Concha, de Esmeraldas.
Carlos Ortiz tenía la mirada perdida, como queriendo descubrir el mal que aquejaba a su
hermano menor, cuando fue descubierto, mientras esperaba a su madre, sentado en las afuera
de la casa de salud. En esta, los problemas de infraestructura persisten, así como la
falta de medicamentos.
Según constató BLANCO y NEGRO, las camas del Delfina Torres están ocupadas por menores
oriundos de las zonas rurales de la provincia, donde el agua potable es, todavía, un bien
inalcanzable para sus habitantes. (APM-AM)
otable es, todavía, un bien inalcanzable.(APM-AM)
Crema para la leishmaniasis
- El titular del SNEM en Manabí, Jorge
Peñaherrera, culpa del repunte de las endémico a la falta de dinero. "El verano
posterior al El Niño permitió optimar recursos y tomar acciones que bajaron la
incidencia palúdica y del dengue; pero, si tuviéramos lo que el Ministerio ofreció, la
situación sería distinta".
- Carlos Vásconez, director nacional de
epidemiología, asevera que hay suficiente cantidad de medicina para atender a los
enfermos; a la vez, pide la colaboración de los ciudadanos para que no descuiden el
tratamiento.
- Junín con 313, y Chone con 248 son los
cantones manabitas donde se registraron más casos de leishmaniasis. En noviembre se
reportaron 420 casos.
- Una crema para combatir la enfermedad es
preparada por el Instituto Nacional de Higiene Leopoldo Izquieta. Aún se desconoce la
composición y la fecha de circulación. (APM-AM)
Vacunas y toldos con insecticida
Las autoridades sanitarias ratifican que el brote epidémico de leishmaniasis en Manabí
se ha controlado. Tras reconocer que de enero a diciembre se han presentado 1 072 casos,
reiteran que en este mes se registran tres enfermos en el centro de salud de Chone, en
donde hay 248 afectados.
Para obtener estos resultados, se importaron y distribuyeron 6 000 dosis de Glucantime y
se distribuyeron toldos impregnados de insecticidas. Además, se reanudaron las
fumigaciones con la contratación de personal, hasta que termine la huelga de los
trabajadores de Malaria.
Carlos Recalde, subsecretario de Salud del Litoral, señala que el Ministerio del ramo
realizó un control de las zonas endémicas como Junín, Calceta, Tosagua, Chone, El
Carmen , Flavio Alfaro y Pedernales, eimportaron el medicamento desde Colombia. En la
Dirección de Salud de Manabí se informó que los Municipios de esos cantones donde
existen habitantes afectados con leishmaniasis se comprometieron a colaborar con recursos,
combustibles e insecticidas para ejecutar un programa de fumigación. (AM)
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