Piratas: 12 crímenes en la costa sur de
Manabí
Cuando los miembros de la Capitanía
del Puerto Daniel López, en las costas del sur de Manabí, capturaron una banda de
piratas hace tres meses, no imaginaron que sus integrantes eran los autores de 12
asesinatos a pescadores en alta mar.
Es que, en noviembre de 1999, Víctor Alvia Santana, quien comercializaba pescado en
varios sectores del sur y norte de la provincia del Guayas, cambió su actividad y
conformó una organizada banda de piratas. Y no solo para arrebatar la pesca, sino
también para robar motores y demás implementos.
El se agrupó, según el informe policial, con Ramón Figueroa, Pablo de la Cruz Mero,
Juan González, José Luis Barzola, José Gutiérrez, Oswaldo Madrid, Inocencio de la Cruz
Reyes y Bartolo Rivas, quien permanece aún prófugo.
Alvia Santana proveyó de un camión, una camioneta, una lancha con potente motor y
armamento para sus ocho compañeros. El diseñaba las estrategias en los asaltos bajo la
consigna de disparar si encontraban resistencia. Había construido un pequeño
desembarcadero cerca de Machalilla, donde llegaba lo robado y lo trasladaban a una bodega
de su propiedad. Luego establecían un comprador y distribuían el botín. El producto del
robo siempre lo vendían en la población de Santa Elena.
El primer asalto lo cometieron cerca de la Isla El Viejo, en la costa manabita. Allí
encontraron una lancha con tres pescadores a bordo, que se resistieron al asalto, y
Bartolo Rivas les disparó a quemarropa.
A los cuerpos les ataron piedras en las piernas y los arrojaron al mar. Esa misma noche
asaltaron otra embarcación a pocas millas de la Isla de la Plata. Y nuevamente Bartolo
Rivas asesinó a los ocupantes (tres). El, por su peligrosidad y la 'amenaza de
liderazgo', fue separado de la banda, que una semana después volvió a opera, sin matar a
sus víctimas: solo se limitaban a atarlos dentro del bote y abandonarlo cerca de las
costas. Pero el informe estima que también asesinaron a tres pescadores de Manta, cuyos
cuerpos aparecieron flotando en el mar.
En la casa de Alvia Santana se encontraron motores, implementos de pesca y ropa de los
fallecidos. Las evidencias, señala el documento, los responsabiliza de, al menos, 30
atracos en el mar.
El último día de labores de la banda, el pasado 15 de agosto, estuvo lleno de
adversidad. Luego de arrebatar dos motores fuera de borda a unos pescadores de Puerto
López, su lancha se averió y pasaron más de cuatro horas hasta lograr montar una de las
robadas. Cuando desembarcaban, el mal tiempo hizo que perdieran parte del robo. Y el viaje
lo continuaron en un camión hacia Guayas.
Ellos fueron apresados en el control militar de Santa Fe para investigaciones, al no poder
explicar el origen de la mercadería. El 17 de agosto, la noticia de la captura de los
piratas se conoció de inmediato. Los vehículos en los que los transportaban a Manta, no
obstante, fueron detenidos en la población de Machalilla por centenares de pescadores que
exigían lincharlos. Ya en Manta, decenas de personas de varios sectores de la provincia
rodeaban el edificio de la Capitanía, para identificarlos. "¡Queremos quemarlos
vivos!", era el grito que se escuchaban a varias cuadras del malecón de la ciudad.
(APM-MA)
Un decapitado y los pescadores en vigilia
José Franco reconoció entre los detenidos al que disparó a su hijo Carlos, de 15 años
de edad, cuando pescaban frente a Santa Rosa. "Antes de las 06:00, una canoa de
madera con motor fuera de borda se nos acercó y sus ocupantes dispararon al aire. Como
pusimos resistencia, nos golpearon con las armas. Yo estaba boca abajo, pero pude ver como
le dispararon a mi hijo, pues no les entregó las llaves del motor...Después lo arrojaron
al mar".
Además, un cadáver fue encontrado flotando frente a las costas de Muisne (Esmeraldas).
Lo enterraron en esa población en una tumba sin nombre. La noticia llegó a Manabí y,
luego de la exhumación, se lo identificó como Ricardo Pérez Mero, uno de los tres
pescadores mantenses desaparecidos.
Aquello confirmó las declaraciones de los mismos asesinos. Luego de dos semanas, otro
cuerpo, decapitado, en estado de descomposición y enredado en una red de pesca, estaba
frente a las costas de Manta. El capitán del Puerto de Manta, Patricio Velásquez, y los
agentes de la Policía Judicial establecieron en todos los informes la responsabilidad de
los detenidos. Solicitaron al juez 11 de lo Penal que inicie el juicio.
Por 20 días las familias de los pescadores victimados permanecieron en vigilia frente a
la Capitanía del Puerto. Lo hicieron no solo para evitar la huida de los pitaras, sino,
sobre todo, buscaban una oportunidad para tomarse la instalación y hacer justicia con sus
propias manos. Fue cuando trasladaron a los ocho detenidos a la cárcel Tomás Larrea de
Portoviejo, donde permanecen. (MA).
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Sin rastro de Lourdes ni de sus hijos

Lourdes Martínez Reyes
Tres velas permanecen encendidas en la
villa tres de la manzana 827 del Bloque 2 de Bastión Popular de Guayaquil, donde esperan
el retorno de Anthony Alexander Cruz Martínez, de tres años de edad, y de Carol Michele
Cruz Martínez, de diez meses.
La mañana del 31 de agosto anterior, ellos salieron junto a su madre, Lourdes Martínez
Reyes, de 17 años de edad, supuestamente rumbo a la tienda de la esquina, del populoso
sector de la ciudad. Ella, al parecer, tenía problemas mentales, según Alexandra
Banchón, técnica del Centro de Atención al Niño Perdido (Cedanp).
El padre de los menores, Antonio Cruz, desesperado, dice desconocer el paradero de ellos.
"Éramos un matrimonio joven, con los problemas de todos, pero con una vida
normal". Los intentos de búsqueda aún no dan resultados. Anthony Cruz Martínez es,
al igual que su hermana, de tez blanca, cabello castaño y ojos cafés claros. Informes:
(04) 650540 (preguntar por Mario Cruz) o al 206704 del Cedanp. (APM).
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