Cuenca asediada por los ladrones de
vehículos
Eran las 02:00 del 9 de septiembre
pasado, cuando Pablo y dos de sus amigas se dirigían en un carro Trooper cinco puertas,
avaluado en $15 mil, por la avenida Veinticuatro de Mayo, entre la Universidad del Azuay y
el sector conocido como los Tres Puentes, en la parte sur de la ciudad de Cuenca.
Pablo disminuyó la velocidad del vehículo, que no era suyo, sino de su primo, debido a
los huecos y camellones que se habían formado en la calzada, por un deslizamiento de
tierra. En ese instante, se atravesó una camioneta de color blanco con la cajuela de
madera.
De su interior salieron seis hombres, tres de ellos vestían con ropa de guardia de
seguridad y portaban metralletas, los tres restantes estaban armados con pistolas.
Los desconocidos tomaron el volante del carro, a los jóvenes los amarraron pies y manos
con los cinturones de seguridad y les botaron en la parte posterior del Trooper. Con sus
víctimas en el auto se dirigieron hasta la gasolinera ubicada en el sector del estadio
para llenar el tanque de combustible.
Cumplido este primer 'trabajo', los sujetos se fueron hasta el sector de Turi (mirador
cuencano), en este sitio arrebataron todas las pertenencias a los tres jóvenes, incluidas
tarjetas bancarias. Les exigieron a sus víctimas las claves de esos documentos
amenazándoles de muerte si se atrevían a mentir.
Dos de los sujetos se quedaron con los jóvenes en el sector de Turi, mientras los cuatro
restantes se dirigieron en el Trooper a la ciudad, a los cajeros automáticos. Revisaron
las cuentas bancarias y los saldos, todo esto les tomó entre siete y ocho minutos.
Luego de utilizar el vehículo casi toda la madrugada, regresaron a los cajeros a eso de
las 05:08, y lograron sacar $50 con una tarjeta y $25 con la otra. Nunca se percataron que
en ese lugar existía una cámara oculta colocada por el banco, que graba en un video todo
el movimiento de los clientes.
Después de obtener el dinero, los sujetos volvieron a Turi en busca de sus amigos y de
los jóvenes a quienes secuestraron toda la madrugada. Estaban con la cabeza en el suelo y
sin pronunciar una sola palabra.
En el mismo Trooper les abandonaron en Gullanzhapa, en las afueras de Cuenca Los tres
jóvenes, en medio de una crisis nerviosa, regresaron a sus casas a eso de las 08:00 de
ese sábado, mientras el carro había desaparecido con los ladrones de autos y de tarjetas
bancarias. (RMT)
Los robos se repiten
Rómulo N., dueño del automotor, inició un operativo particular con su familia y sus
amigos para dar con el paradero de su carro y de los ladrones. Logró obtener una copia de
los videos y también las fotos de los asaltantes del momento en que retiraban el dinero
de los cajeros, fotos que fueron, según él, presentadas a la Policía. Uno de los
sujetos tenía antecedentes policiales.
"Los agentes nos dijeron que es el más buscado en Cuenca", relata Rómulo. Al
parecer, estos sujetos cometen sus delitos en tres y cuatro carros.
Rómulo, en sus operativos, actuó con diez personas, más el apoyo de seis o siete
agentes de Policía, durante 20 días. Fue un trabajo desarrollado en la más estricta
reserva. "Una vez nos dirigimos a la parte posterior de la pista de motocross
(Ictocruz), a las 02:00 y logramos capturar a tres individuos que vendían un carro
robado", manifestó.
En ese tiempo trataron de detener al sujeto identificado y a sus socios. Los operativos
comenzaban a las 21:00 y terminaban en la madrugada; fueron infructuosos.
Rómulo prefiere omitir el tema de cuánto gasto en el operativo. "Cuando salíamos
con la Policía -aseguró-, teníamos que ponerles el combustible; tampoco tenían un buen
sistema de radio". Agregó que un día debió acudir a un amigo de una empresa
privada de la ciudad y pedirle el sistema de radio para instalarlo en cada uno de los
carros de la Policía para realizar el operativo.
Si bien el perjudicado reconoció la apertura y la colaboración de la institución
policial, al igual que la de los agentes de seguridad. Rómulo no comprende "por qué
la Policía no ha logrado detener al ladrón, a pesar de que tienen su fotografía,
conocen dónde vive e incluso cómo se llama". Recién el 12 de octubre localizaron
el vehículo en la Troncal, sin la llanta de emergencia y sin la radio.
Pero este no es el único hecho que se suscitado en ese lugar. Un profesor de la
Universidad del Azuay fue asaltado en iguales circunstancias. Su carro fue robado y
apareció en Loja. Hace pocas semanas le robaron el carro a Jorge N., en el mismo
trayecto. El vehículo fue desmantelado.
Según Rómulo, a su oficina se han acercado más de diez personas que han sufrido iguales
robos o porque sus hijas han sido violadas y han querido reunirse para capturar a este
grupo que está causando zozobra en la ciudad.
El comandante de la Policía del Azuay, Fausto Fuentes, aseguró que "la ciudad es
grande, por lo que es necesario que se den a conocer las irregularidades, para incrementar
el patrullaje". Sostuvo que solo tienen cinco vehículos para patrullar toda la
ciudad. (RMT).
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Desaparición al mediodía

Jorge Eliécer Pantoja
Al mediodía del 29 de julio pasado desapareció, en extrañas circunstancias, Elías
Eliécer Pantoja, de 43 años, de su departamento ubicado en el edificio Barrio El Bosque,
al norte de Quito.
De acuerdo a la información proporcionada en la Comisión Ecuménica de Derechos Humanos
(Cedhu), Elías llegó al Ecuador hace seis meses, desde Ipiales, Colombia, en donde
tenía un negocio. Su idea habría sido trabajar para poder ayudar a su familia que se
quedó en Ipiales.
Su esposa, que llegó al país luego de conocer sobre su desaparición, asegura que la
última vez que habló con él fue el 25 de julio, fue la última vez que tuvo noticias de
él. Todo estaba bien. Tampoco tenían problemas conyugales. Sus familiares solicitan a
las autoridades y a la ciudadanía que ayuden en su búsqueda. Cualquier información se
recibirá en los teléfonos de la Cedhu: (02) 580-825 y 570-619
E-MAIL: cedhu@ecuanex.net.ec.
(JT).
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