SÁBADO 21 DE OCTUBRE DE 2000

'Yo también soy adolescente'

Más de 12 proyectos en marcha 'Yo me quiero morir aquí, en Penipe'

• A comienzos de los ochenta, la disyuntiva era clara: o tratar a los minusválidos desde la perspectiva de la caridad cristiana, o iniciar una actitud de cambio de una población hasta entonces derrotada.

• Desde una Casa de la Caridad hasta un taller de telares han creado fuentes de trabajo para un poblado abandondado a su suerte por el Estado. Este trabajo productivo y social crece todos los días en Penipe.

• Los policías que lo escoltaron fuera del país, hasta Colombia, lo dejaron en el santuario de Las Lajas. "Fueron muy gentiles al dejarme en ese sitio, seguramente para que me encomendara a Dios".

Cuenca asediada por los ladrones de vehículos

Eran las 02:00 del 9 de septiembre pasado, cuando Pablo y dos de sus amigas se dirigían en un carro Trooper cinco puertas, avaluado en $15 mil, por la avenida Veinticuatro de Mayo, entre la Universidad del Azuay y el sector conocido como los Tres Puentes, en la parte sur de la ciudad de Cuenca.
Pablo disminuyó la velocidad del vehículo, que no era suyo, sino de su primo, debido a los huecos y camellones que se habían formado en la calzada, por un deslizamiento de tierra. En ese instante, se atravesó una camioneta de color blanco con la cajuela de madera.
De su interior salieron seis hombres, tres de ellos vestían con ropa de guardia de seguridad y portaban metralletas, los tres restantes estaban armados con pistolas.
Los desconocidos tomaron el volante del carro, a los jóvenes los amarraron pies y manos con los cinturones de seguridad y les botaron en la parte posterior del Trooper. Con sus víctimas en el auto se dirigieron hasta la gasolinera ubicada en el sector del estadio para llenar el tanque de combustible.
Cumplido este primer 'trabajo', los sujetos se fueron hasta el sector de Turi (mirador cuencano), en este sitio arrebataron todas las pertenencias a los tres jóvenes, incluidas tarjetas bancarias. Les exigieron a sus víctimas las claves de esos documentos amenazándoles de muerte si se atrevían a mentir.
Dos de los sujetos se quedaron con los jóvenes en el sector de Turi, mientras los cuatro restantes se dirigieron en el Trooper a la ciudad, a los cajeros automáticos. Revisaron las cuentas bancarias y los saldos, todo esto les tomó entre siete y ocho minutos.
Luego de utilizar el vehículo casi toda la madrugada, regresaron a los cajeros a eso de las 05:08, y lograron sacar $50 con una tarjeta y $25 con la otra. Nunca se percataron que en ese lugar existía una cámara oculta colocada por el banco, que graba en un video todo el movimiento de los clientes.
Después de obtener el dinero, los sujetos volvieron a Turi en busca de sus amigos y de los jóvenes a quienes secuestraron toda la madrugada. Estaban con la cabeza en el suelo y sin pronunciar una sola palabra.
En el mismo Trooper les abandonaron en Gullanzhapa, en las afueras de Cuenca Los tres jóvenes, en medio de una crisis nerviosa, regresaron a sus casas a eso de las 08:00 de ese sábado, mientras el carro había desaparecido con los ladrones de autos y de tarjetas bancarias. (RMT)

Los robos se repiten

Rómulo N., dueño del automotor, inició un operativo particular con su familia y sus amigos para dar con el paradero de su carro y de los ladrones. Logró obtener una copia de los videos y también las fotos de los asaltantes del momento en que retiraban el dinero de los cajeros, fotos que fueron, según él, presentadas a la Policía. Uno de los sujetos tenía antecedentes policiales.
"Los agentes nos dijeron que es el más buscado en Cuenca", relata Rómulo. Al parecer, estos sujetos cometen sus delitos en tres y cuatro carros.
Rómulo, en sus operativos, actuó con diez personas, más el apoyo de seis o siete agentes de Policía, durante 20 días. Fue un trabajo desarrollado en la más estricta reserva. "Una vez nos dirigimos a la parte posterior de la pista de motocross (Ictocruz), a las 02:00 y logramos capturar a tres individuos que vendían un carro robado", manifestó.
En ese tiempo trataron de detener al sujeto identificado y a sus socios. Los operativos comenzaban a las 21:00 y terminaban en la madrugada; fueron infructuosos.
Rómulo prefiere omitir el tema de cuánto gasto en el operativo. "Cuando salíamos con la Policía -aseguró-, teníamos que ponerles el combustible; tampoco tenían un buen sistema de radio". Agregó que un día debió acudir a un amigo de una empresa privada de la ciudad y pedirle el sistema de radio para instalarlo en cada uno de los carros de la Policía para realizar el operativo.
Si bien el perjudicado reconoció la apertura y la colaboración de la institución policial, al igual que la de los agentes de seguridad. Rómulo no comprende "por qué la Policía no ha logrado detener al ladrón, a pesar de que tienen su fotografía, conocen dónde vive e incluso cómo se llama". Recién el 12 de octubre localizaron el vehículo en la Troncal, sin la llanta de emergencia y sin la radio.
Pero este no es el único hecho que se suscitado en ese lugar. Un profesor de la Universidad del Azuay fue asaltado en iguales circunstancias. Su carro fue robado y apareció en Loja. Hace pocas semanas le robaron el carro a Jorge N., en el mismo trayecto. El vehículo fue desmantelado.
Según Rómulo, a su oficina se han acercado más de diez personas que han sufrido iguales robos o porque sus hijas han sido violadas y han querido reunirse para capturar a este grupo que está causando zozobra en la ciudad.
El comandante de la Policía del Azuay, Fausto Fuentes, aseguró que "la ciudad es grande, por lo que es necesario que se den a conocer las irregularidades, para incrementar el patrullaje". Sostuvo que solo tienen cinco vehículos para patrullar toda la ciudad. (RMT).

Desaparición al mediodía


Jorge Eliécer Pantoja
Jorge Eliécer Pantoja


Al mediodía del 29 de julio pasado desapareció, en extrañas circunstancias, Elías Eliécer Pantoja, de 43 años, de su departamento ubicado en el edificio Barrio El Bosque, al norte de Quito.
De acuerdo a la información proporcionada en la Comisión Ecuménica de Derechos Humanos (Cedhu), Elías llegó al Ecuador hace seis meses, desde Ipiales, Colombia, en donde tenía un negocio. Su idea habría sido trabajar para poder ayudar a su familia que se quedó en Ipiales.
Su esposa, que llegó al país luego de conocer sobre su desaparición, asegura que la última vez que habló con él fue el 25 de julio, fue la última vez que tuvo noticias de él. Todo estaba bien. Tampoco tenían problemas conyugales. Sus familiares solicitan a las autoridades y a la ciudadanía que ayuden en su búsqueda. Cualquier información se recibirá en los teléfonos de la Cedhu: (02) 580-825 y 570-619
E-MAIL: cedhu@ecuanex.net.ec. (JT).

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