SÁBADO 21 DE OCTUBRE DE 2000 

CRONICA ROJA 'Yo también soy adolescente' 'Yo me quiero morir aquí, en Penipe'

• Los pasos de un proceso desde que se comete el delito.

• A comienzos de los ochenta, la disyuntiva era clara: o tratar a los minusválidos desde la perspectiva de la caridad cristiana, o iniciar una actitud de cambio de una población hasta entonces derrotada.
• Los policías que lo escoltaron fuera del país, hasta Colombia, lo dejaron en el santuario de Las Lajas. "Fueron muy gentiles al dejarme en ese sitio, seguramente para que me encomendara a Dios".


María se acercó sonriente. "Papi", dijo, y abrazó a Gerardo Calles. El coordinador del Centro de Erradicación del Bocio Endémico, de Penipe, agradeció la ternura de María, una niña con retardo mental. Luego María recibió a los demás visitantes con más abrazos. El cariño de esa criatura es infinito.
María es la más amiguera de la Casa de la Caridad para niños con retardo mental, de Penipe, donde están 14 chicos. El trabajo que allí se realiza es fortificante. Los niños han aprendido a manejarse en varios aspectos del quehacer cotidiano, con un cambio de filosofía interesante. Ya no se piensa únicamente en qué necesitan esas personas, sino qué pueden dar las mismas. Para ello, se está preparando una actividad que les permita ser más productivas.

Más de 12 proyectos en marcha

Desde una Casa de la Caridad hasta un taller de telares han creado fuentes de trabajo para un poblado abandondado a su suerte por el Estado. Este trabajo productivo y social crece todos los días en Penipe.

 

La Casa de la Caridad es apenas uno de los más de doce proyectos en los que se trabaja en Penipe, bajo el mando del padre Jaime Alvarez. Otro rincón que causa ternura es el Centro de Desarrollo Didáctico Infantil. Allí se atienden a 100 niños. Justamente, el mediodía del pasado jueves, los niños llegaban cargando sus mochilas y hambrientos. Hicieron fila en la entrada del centro y luego pasaron. Dejaron sus útiles en las aulas, se lavaron las manos y se ubicaron en el comedor. Elevaron algunas oraciones y cánticos y almorzaron, en un ambiente de alegría.
Esa alegría se vive también en el Asilo de Ancianos, donde viven 60 personas. Muchas han llegado de diversos sectores del país. A doña Rosita Elizalde Muñoz, una querida viejecita, le gusta conversar mucho. Dice que se encuentra bien y que de vez en cuando le visitan sus familiares. Otras personas fueron recogidas una vez que perdieron sus bienes y a sus familiares en los desastres causados por la erupción del volcán Tungurahua.
Pero lo más valioso de la obra social de Penipe es que muchas personas sienten que se valen por sí mismas. La fábrica de calzado 'Vinicio' y la de tarjetas y escarapelas son dos ejemplos. Sentados en sus sillas de ruedas, los trabajadores de esos centros de producción trabajan con agilidad y creatividad. Emplean tecnología italiana y sus precios son convenientes.
¿Y las tarjetas?, son especiales. Hechas totalmente a mano, son una muestra de creatividad y cariño. El taller de telares está en esa línea. Con apenas un año de trabajo, ha logrado estructurar un sistema que permite aprovechar las bondades del gusano de seda para extraer los hilos que son transformados en preciosas prendas de vestir.
Y el trabajo económico y social de Penipe aumenta: un bien equipado centro médico, un programa de vivienda con casas de impecable acabado, y toda una infraestructura de regadío que permite impulsar la agricultura. (CPV)

¿Se puede vivir en comunidad?

Las cifras son pequeñas. No necesitan ser incluidas en cuadros estadísticos. Lo importante es que aquel minusválido, sentado en su silla de ruedas, está pegando una suela en un zapato que va a venderse.
La fábrica de calzados Vinicio se creó en 1992, con un aporte inicial solidario de $128 mil. Genera 28 empleos entre jóvenes discapacitados, tiene una estructura de cooperativa de producción y ya tierne utilidades. La producción es de 120 pares al día, con tecnología italiana y distribución dentro y fuera de la provincia de Chimborazo.
¿A dónde se van las utilidades? Buena parte a lo que en Penipe se llama la 'comunidad de vida', donde conviven los discapacitados con personas sin problemas, todos dispuestos a compartir un espacio y una cotidianidad.
Las comunidades, afirman los dirigentes del Cebycam, han hecho aportes importantes para que los discapacitados adquieran prestigio y relevancia. Al interior de la comunidad, se organizan las habilidades y los niveles de desarrollo de sus miembros. Unos trabajan, otros estudian, los de más edad aportan con actividades para el mantenimiento de la comunidad. Estas son el germen de otra cultura: la cultura solidaria.
Pero este poblado de vida no es el único espacio inédito creado dentro del modelo de desarrollo de Penipe. Están también las llamadas 'adopciones a distancia'.
Los niños todavía se quedan en Penipe, pero los padres adoptivos, 'virtuales' están en algún rincón de Europa, desde donde aportan regularmente para el desarrollo de su hijo lejano. (JP)

Cuatro millones de inversión

Las cifras, después de aproximadamente dos décadas de trabajo, son concretas.
Cuando el Cebycam cumplió sus quince años en 1998, trazó algunos balances: 2.9% de crecimiento en Penipe, por sobre el promedio nacional; más de 600 puestos de trabajo, entre profesionales, trabajadores agrícolas, trabajadores industriales, técnicos y religiosas. Dos de sus empresas con utilidades y un taller, por qué no decirlo, con pérdidas: el que confecciona sábanas y edredones. Iniciativas tan innovadoras como la sericultura. Cuatro sistemas de riego en pleno funcionamiento, con 450 familias incorporadas a zonas agrícolas. Cajas de ahorro que van financiando situaciones de emergencia y pequeñas acciones productivas, y todo un sistema de rehabilitación, educación atención de salud y cuidado de ancianos. Todos los actores de este complejo sistema, trabajando en forma autónoma, pero asociados dentro de la microregión de Penipe.
Las inversiones realizadas en dieciséis años superan los cuatro millones de dólares. Inversiones que han sido posibles por un enorme tejido de solidaridades internacionales privadas, provenientes de Alemania, España, Estados Unidos, Francia, Holanda, Italia, Suiza; el apoyo estatal a través del programa de Desarrollo Rural; los apoyos locales del municipio, los consejos y la cooperativa 8 de octubre; y el acompañamiento del Grupo Latinoamericano de Rehabilitación, la FAO y particularmente el Instituto Interamerica.no de Cooperación para la Agricultura (IICA).
Durante los dos últimos años, el IICA ha llevado adelante, junto al Cebycam, un esfuerzo de sistematización de la experiencia de Penipe, en la perspectiva de plantear un modelo de desarrollo alternativo que se sustente en la solidaridad y entienda, como actor de los procesos, al conjunto de una comunidad en una micro región. (JP).


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