GRETA
GARBO,
la misteriosa sueca
Un mito del cine para abrir un conjunto de páginas
que evocarán, a lo largo de todo este año, a los mayores forjadores del siglo XX, a
quienes han marcado la guerra y
la paz, el arte y la ciencia, el deporte y la política.
Greta Lovisa Gustafsson se sentó en una mesa aislada en el café del hotel Marguery, en
Park Avenue. Siempre que iba a Nueva York le gustaba cenar a solas en ese lugar,
desde donde podía admirar los rascacielos, que ejercían sobre ella una especial
seducción.
Era 1929 y la deslumbrante mujer sentía que Nueva York la recibía con la misma
indiferencia que lo hizo cuando llegó por primera vez, hacía ya cuatro años, en busca
de una carrera de actriz, que después la convertiría en una de las
mas famosas divas del cine.
Pero esa noche Greta, que ya no se apellidaba Gustafsson sino Garbo, no quería saber nada
que tuviera que ver con cámaras, directores, ni maquillajes. Su vocación de
ermitaña se acentuaba cuando cenaba a solas en Nueva York. Extraña conducta para una
mujer que en Hollywood tenía un empleo de diosa en la floreciente industria
cinematográfica de entonces.
En realidad toda su vida, incluso su muerte, estuvo llena de hechos extraños. Ella era,
en sí misma, un misterio. Y eso ayudó a fortalecer el mito de esta mujer que hasta los
14 años trabajó como enjabonadora de rostros en una barbería de su natal Estocolmo, y
luego como ayudante de una tienda de ropa en la misma ciudad.
Estaba en eso cuando asomó Mauritz Stiller, un realizador sueco que, nada más verla, le
cambió la vida y el nombre. Tenía apenas 17 años cuando debutó en la película
Luffar-Petter, en 1922. Tres años más tarde, Stiller tentado por la Metro Goldwyn Mayer,
aceptó un contrato con la condición de que la Garbo fuera parte de su elenco. Así
llegó a Hollywood la diva sueca.
Según dicen, Greta Garbo no fue tan buena actriz como debería corresponder a su fama.
Los críticos cinematográficos señalan que de las decenas de películas
que filmó, solo tres merecen ser tomadas en cuenta: "Grand hotel" (1932),
"La dama de las camelias" (1936) y Ninotchka (1939). Al parecer, su éxito se
debió, más que a
sus dotes de actriz, a la belleza de su rostro -que contrastaba con sus hombros algo
desproporcionados y sus piernas demasiado largas- y a su extraña personalidad.
Y era tan extraño su carácter, que a los 36 años, cuando tenía al mundo del cine a sus
pies, decidió retirarse. No volvió a pisar nunca más un estudio cinematográfico, ni a
conceder entrevistas hasta su muerte en 1990, en su apartamento de Manhattan, donde
seguramente cenó miles de veces sola, admirando los rascacielos de Nueva York. (GA)
Una voz ronca y cautivadora
Tanto en su vida personal como en su profesión de actriz,
Greta Garbo anduvo por fuera de lo común. Aunque no era
una actriz de primera, fue una de las pocas que no sufrió el
trauma de la llegada del cine sonoro. Ese acontecimiento
que significó el fin de toda una generación de actores y
directores (el mismo Charles Chaplin se tambaleó en su
pedestal cuando ocurrió aquello), operó de modo contrario
en la Garbo, cuya voz ronca y con acento terminó de
cautivar al público.
Y ese andar, fuera de lo común, lo mantuvo hasta su
muerte. Cuentan que al final de sus días Greta Garbo
solamente recibía la visita de una sobrina, su ayudante
personal y su médico. Murió en posesión de una
considerable fortuna, que fue motivo de múltiples disputas,
puesto que nunca hizo testamento.
El misterio con el que condujo su vida, fue el origen de
innumerables leyendas. Mientras algunos aseguraban que
en la privacidad de su mansión era una devoradora de
hombres, otros decían que se trataba de una lesbiana
consumada. Definitivamente, una diva misteriosa. (GA)
Su vida
- Greta Lovisa Gustafsson nace el 18 de septiembre de
1905, en una familia pobre de Estocolmo.
- En 1921 hace sus primeras apariciones en películas
publicitarias y como extra.
- El nombre definitivo de Greta Garbo, lo adoptó en 1924
por instancias del realizador Mauritz Stiller.
- En 1927, protagoniza, junto con la estrella masculina
John Gilbert, "El demonio y la carne". El romance que
iniciaron los dos ayudó a elevar a la actriz a la categoría de
diosa de Hollywood.
- En 1941, se retira del cine. Muere en su apartamento de
Manhattan en 1990. (GA)
El objeto que
nos hereda
el siglo: El Reloj pulsera
Los relojes han existido siempre. Ya de sol. Ya de luna.
Claro que en un principio los relojes de sol no tenían luna y
por eso sus minuteros y segunderos sufrían serias averías
al marcar la hora; de ahí que se llegó a desconfiar mucho
de ellos y se los cambió por los de arena, con el
inconveniente de que las mujeres del neolítico no podían
llevarlos en su cartera porque -¡tan descuidadas ellas!- la
arena usualmente se les derramaba y, en el instante de
sacar el lápiz labial, este se encontraba bastante
carrasposo.
Por eso surgió el reloj mecánico, con un complicado
mecanismo de ruedas dentadas y trenes de engranaje, que
permitían ver la hora solamente si el usuario alzaba la
cabeza y sus ojos daban con la torre de una iglesia o con
la del ayuntamiento: eran tan pesados y tan grandes, que
los relojes solo podían estar en sitios públicos muy altos.
La gente, siempre curiosa por saber la hora, sufrió por esa
razón una ola de tortícolis que iba a tener impredecibles
consecuencias si no se bajaba la altura de los relojes,
cosa que, poco a poco, se fue logrando, hasta que en el
siglo XVI los relojes, por fin, pudieron entrar en el bolsillo.
Sin embargo, solo fue a comienzos de este siglo (1927) en
que el peso del reloj se redujo sustancialmente por la
utilización del cuarzo y el utensilio pudo salir del bolsillo,
donde estaba sufriendo una grave claustrofobia de siglos, y
acceder a la muñeca, que es donde se halla a finales de
siglo, aunque ya nadie lo usa para ver la hora sino como un
símbolo de status (por la marca) y de riqueza (por el grosor
y el peso de la cadena de oro que lo sujeta).
Pregunta: Cuál es la forma correcta de preguntar la hora:
¿qué hora es? o ¿qué horas son?
Respuesta: Lamento no poder responder su inquietud,
porque los académicos de la lengua nunca usamos reloj.
La noticia: Muere la Reina Victoria
22 de enero de 1901: La reina Victoria murió en el castillo
de Osborne, isla de Wight, a los 81 años de edad.
No desaparecía simplemente una reina. Terminaba la era
Victoriana en Gran Bretaña.
Bajo los 63 años de su reinado, ese país extendió su
poderío y su soberanía sobre una cuarta parte del mundo:
en 1876, por ejemplo, a instancias de su primer ministro
Disraeli, tomó el título de emperatriz de la India.
Además, es la época de apogeo de la burguesía británica,
clase que reafirmó su poder tanto en el terreno político
como en el económico. También, durante los últimos 50
años de su mandato, las exportaciones aumentaron su
valor en 450 por ciento y la red ferroviaria tuvo un gran
impulso.
La reina Victoria será recordada porque supoejercer su
influencia política en el exterior, sin dejar de respetar las
formas parlamentarias del Gobierno.
El duelo nacional, decretado por el gobierno, duró hasta el
6 de marzo.
La sucedió en el trono su hijo mayor, el príncipe de Gales,
con el nombre de Eduardo VII. (SL)
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EL PERSONAJE
Greta Garbo
EL OBJETO
El reloj pulsera
LA NOTICIA
Muere la Reina Victoria
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