Le Corbusier
El Picasso de la arquitectura
El suizo Charles
Edouard Jeanneret, conocido como Le Corbusier, inspiró toda la arquitectura moderna
"Es reservado, duro, inaccesible, desconfiado como buen montañés. Rechaza cualquier
personalismo. Nadie sabe cómo es en realidad". La frase estaba escrita en el
catálogo de la exposición que Le Corbusier -el seudónimo que adoptó Charles Edouard
Jeanneret (1887, Le Chaux-de Fonds, Suiza)- realizó en Frankfurt, en 1958. Revela lo poco
que se conocía del "teórico más revolucionario de la arquitectura
contemporánea".
Pero Le Corbusier (descendiente de una familia de artistas y grabadores), además fue
urbanista, pintor, escultor, poeta y un polemista que se inició en 1900, en la Escuela de
Artes y Oficios de Le Chaux.
Influido por su profesor Charles L'Eplattenier volcó sus ojos a la arquitectura
modernista: grandes edificios, villas... y comenzó a viajar. Atraído por París, se
radicó en esa ciudad en 1909. En 1930, cuando se casó con Yvonne Gallis, adoptó la
nacionalidad francesa.
En París aprendió a utilizar en sus obras el hormigón armado (material de
construcción), estudió la catedral de Notre-Dame y perfeccionó sus conocimientos sobre
las matemáticas y la geometría. Creía que la arquitectura con hormigón armado exigía
un pensamiento lógico.
De su primer autoexilio en París, regresó a Le Chaux cuando se inició la Primera Guerra
Mundial, pero volvió a París cuando todo terminó.
En esos años conoció al pintor Amédée Ozenfant, con quien fundó la revista L'Esprit
Nouveau, en 1920 (acá utilizó por primera vez el seudónimo de Le Corbusier) y comenzó
a teorizar sobre la ciudad. "Por regla general -escribió- las ciudades ya no cumplen
esa función. No son efectivas: se sirven del cuerpo, pero dañan el espíritu".
Creó modelos de ciudades con ordenación de vías de comunicación, separación de
tráfico... Sus bloques de vivienda tenían como objetivo cubrir las necesidades de la
familia en la sociedad industrial. Deseaba combatir la brutalidad de las grandes urbes.
En 1929 apareció en Zurich el primero de los ocho tomos que componen el catálogo de su
obra: Hacia una arquitectura, que tiene como pilares la geometría, la técnica y la libre
creación artística. Siempre estuvo al acecho de nuevas ideas hasta que en 1965 le
sobrevino la muerte a quien en vida fue el Picasso de la arquitectura. (JT)
Que el sol entre por todos los resquicios
Cuando Le Corbusier presentó su proyecto para el concurso del edificio de la Sociedad de
Naciones en Ginebra (1927-1929), y le negaron el triunfo, el escándalo que desató la
decisión confirmaba su éxito como el mejor arquitecto moderno.
En los años veinte, Le Corbusier desarrolló sus obras arquitectónicas sin una conexión
específica. Modelos urbanos como Ciudad Contemporánea y el Plan Voisin, en París, no
preveían viviendas similares a sus villas ni edificios públicos parecidos a los
diseñados para la Sociedad de Naciones, en Ginebra, o el Palacio de los Soviets, en la
URSS.
En los años 30 y 40 sus proyectos urbanos se alejaron de las construcciones anguladas o
con curvaturas libremente trazadas. La nueva arquitectura se resumía en cinco puntos:
pilotes, techos- jardín, planta libre, ventana corrida y fachada libre. Todos se
justificaban por su interés de racionalizar la función de la vivienda, para que el sol
penetrara por todos los resquicios.
Creía que los cambios del mundo necesitaban una transformación de la "máquina para
vivir", tal como llamaba a la vivienda. (JT)
Ciudad
- "La ciudad... es la acción del hombre contra la naturaleza, un organismo humano
que ofrece protección y trabajo".
- El tráfico en la ciudad era el que más preocupaba a Le Corbusier, porque amenazaba con
estrangular los centros de las urbes.
- "Las ciudades actuales -escribió- son incapaces de satisfacer las exigencias de la
vida moderna... Si la gran ciudad se ahoga, el país se arruina".
- Definió a la arquitectura moderna, como "el juego inteligente, correcto y
magnífico de los volúmenes bajo la luz". (JT).
El objeto que nos
hereda
el siglo: Teléfono erótico
Originalmente, el teléfono era un aparato fijo, incrustado en la
pared. El usuario tenía que pararse frente a él, dar manivela, y establecer la
comunicación, solicitando a la operadora el número deseado. Como se comprenderá, el
invento era lo más antierótico que imaginarse pueda porque, entre ver la pared, dar
manivela y solicitar el número a la operadora, no quedaba tiempo (ni mano) para el
erotismo.
Con el adelanto de la ciencia, adelantó también el erotismo porque el teléfono bajó de
la pared a la mesita de la sala y de ahí pasó a la mesita del velador, lo cual ya es
decir bastante. Lo erótico estaba marcado por la marcada: como el auricular permanecía
unido por un cable al cuerpo del aparato donde yacía el disco con los números, este,
para ser accionado, requería de la introducción de un dedo, que generalmente era el
índice. De ahí que la frase "mete bien el dedo", que el usuario escuchaba
cuando pulsaba incorrectamente el número deseado, pasó a convertirse en una suerte de
afrenta al honor y produjo impotencia definitiva, en unos casos, y frigidez absoluta en
otros.
Con el aparecimiento del aparato digital, primero, y del celular, después, el teléfono
se volvió erótico porque el usuario estaba en capacidad de hablar desde cualquier sitio
y desde cualquier posición (social, no vaya a confudirse). Entonces, descubrió que,
desde el otro lado de la línea (que lo comunicaba generalmente con el otro lado del
mundo) una voz melodiosa lo incitaba a prácticas sexuales que el usuario de la línea
estaba en capacidad de ejercitar a manos llenas.
Lo único antierótico del teléfono erótico es la tarifa telefónica y por eso su
práctica ha ido decayendo, aunque se sospecha que con el aparecimiento del Viagra
volverá a subir.
La noticia: Guerra
en los balcanes
17 de octubre de 1912:
Bulgaria, Serbia, Grecia y Montenegro declararon la guerra a Turquía, en un intento por
expulsar de Europa a los turcos.
Los tres primeros países se disputaban el dominio de Macedonia, pues ahí habitaba una
veintena de grupos étnicos que no tenían fijadas entre sí sus fronteras. Entre estos
grupos sobresalían los turcos, los griegos, los búlgaros, los albaneses, los cíngaros,
entre otros; pero también colonias de rusos, magiares, judíos, bosnios, armenios,
cherkeses.
Por esto se planteó, como alternativa, una posible partición de Macedonia, atendiendo la
complejidad étnica y cultural de la zona.
"El estado serbio aparecía como el más necesitado de extender sus dominios hacia el
sur. Bulgaria, por su parte, reclamaba una considerable porción de Tracia, junto al Mar
Egeo. Además, en los Balcanes viven más colonos griegos que en la propia Grecia".
La declaratoria de guerra fue alentada por la derrota militar que sufrieron los otomanos
ante Italia, con quienes firmaron la paz el 18 de octubre, cediendo a los italianos los
territorios de Tripolitania y Cirenaica (Africa del Norte).
La paz se firmó el 31 de mayo de 1913, y Turquía debió ceder los territorios al
occidente de la línea Enos-Midia (Europa). No obstante, el 1º de julio se inició un
nuevo conflicto en la región entre búlgaros, griegos y serbios, por posesiones en la
zona. El 1º de agosto se firmó la paz de Bucarest y se redistribuyeron los territorios,
siendo los más beneficiados los serbios, quienes duplicaron su territorio. (SL) |
EL
PERSONAJE
Le Corbusier
EL OBJETO
-visto por El Pájaro Febres Cordero-
Teléfono erótico
LA NOTICIA
Guerra en los balcanes
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