Jesse Owens
Cuatro medallas olímpicas
Llegó en 1936 de una pequeña aldea de Alabama, a disputar en el atletismo,
la hegemonía alemana creada a la sombra de Adolfo Hitler
El frío y la lluvia inundaban las gradas del estadio de Berlín, escenario de los Juegos
Olímpicos de 1936, mientras Jesse Owens temblaba en la línea de partida de los 100
metros planos, confundido por los gritos enardecidos de los espectadores que alentaban a
los atletas alemanes. El disparo sonó y en apenas 10.3 segundos Owens se deslizó hacia
la gloria.
Nadie, hasta entonces, había corrido tan rápido esa distancia como este esbelto y
humilde negro nacido en una pequeña granja de Alabama, Estados Unidos. Owens no solo fue
el primer estadounidense en conseguir cuatro medallas de oro en una Olimpíada, sino que
el escenario de su hazaña fue justamente Alemania, en donde el nazismo comenzaba a
apoderarse de Europa bajo la tutela de Adolfo Hitler y los vientos de guerra se dejaban
sentir en el mundo.
La incredulidad de los fanáticos arios y del mismo Hitler fue aún mayor cuando Owens
ganó el salto de longitud al imponerse al plusmarquista europeo, el alemán Lutz Long.
Owens había corrido ese mismo día las eliminatorias y los cuartos de final de los 200 m
y, al parecer, este desgaste pesaría en su resultado. No obstante, a pesar de estar
perdiendo hasta el quinto intento, en el último salto superó por primera vez en la
historia la barrera de los ocho metros e instauró un nuevo récord olímpico (8,12 m) que
no sería superado hasta 1960, en Roma.
La tercera de oro la consiguió en los 200 metros planos (20.7 segundos) y, la cuarta, en
el relevo de 4x100 metros (39.8 segundos). En todas las pruebas consiguió nuevos récords
olímpicos y, en los 100 y 200 metros, mejoró la marca mundial.
Los triunfos olímpicos de 1936 habían sido para Owens solo el epílogo de una brillante
carrera deportiva que inició cuando su familia migró de Alabama a Cleveland, Ohio, donde
empezó la secundaria. Ahí conoció a Charles Riley, el entrenador que se convertiría en
su mejor amigo y quien le ayudó a superar la bronquitis y neumonía crónicas, que
padecía desde niño.
Pronto fue la figura de los campeonatos intercolegiales de Estados Unidos, en los que
rompió las marcas nacionales de las 100 (9.4") y 220 (20"7) yardas y la de
salto largo.
En 1933 entró a la Universidad de Ohio, equipo del que sería capitán en 1935, honor que
por primera vez ocupaba un negro en la historia de este estado.
No obstante, su nombre quedó grabado en la historia del deporte mundial tres años
después, en las Olimpíadas de Berlín, al ser considerado el "Dios de las
Pistas". (IO)
Jesse disputa con los caballos
Los triunfos olímpicos le dieron a la vida de Jesse Owens un vuelco, no precisamente
positivo. Decidió a convertirse en atleta profesional, pero la Federación de Atletismo
de Estados Unidos lo sancionó por cometer constantes actos de indisciplina. Luego su vida
sufrió diversos avatares, llegando incluso a disputar carreras contra caballos. Fue
bailarín, jugador de basquetbol, futbolista, promotor de espectáculos y
"showman".
Fundó una institución para niños de raza negra, viajó por Europa con los jugadores de
los Harlem Globe Trotters y representó a varias empresas de productos de comida.
Owens murió víctima de un cáncer de pulmón, el 30 de marzo de 1980, a los 66 años, en
Arizona. (IO)
Oficios
- La hazaña de Owens, de conseguir cuatro medallas de oro olímpicas en pruebas
distintas, fue solo igualada por Carl Lewis, en Los Angeles.
- En 1984, las autoridades de Berlín dieron el nombre de Jesse Owens a la antigua avenida
de la Victoria, junto al Estadio Olímpico.
n En su adolescencia, Owens trabajó en una gasolinera, vendió periódicos y se empleó
como ascensorista.
- Owens fue el protagonista principal de la película Dioses del Estadio, que Leni
Riefestahl dirigió y en la que plasmó, por primera vez en celuloide, una competencia
olímpica. (IO).
El objeto que nos
hereda
el siglo: El jeep
Durante la Segunda Guerra Mundial, los soldados norteamericanos que
estaban en el frente de batalla no podían irse rapidito de una lado a otro, ya para dar o
recibir órdenes, llevar pertrechos y alimentos o, el viernes por la noche, salir de
farra. Entonces, tras cuadrarse y decir, en perfecto inglés, permiso para hablar,
preguntaron a su superiores ¿por qué no mandan a fabricar un nuevo modelo de vehículo
militar liviano, verde, con tracción en las cuatro ruedas para que podamos cruzar ríos,
montes y cañadas, y lo suficientemente resistente para que nos espere afuera del cabaret
toda la noche?
A los jefes les pareció muy inteligente la propuesta y entonces encargaron a la empresa
Wyllis que les construyera un Jeep. Y la empresa, ni tonta, en lugar de construir uno,
construyó, a partir de 1940, un montón.
El Jeep traspasó con holgura los años de guerra y llega a este fin de siglo mucho más
cómodo, amplio y seguro de lo que nació. Fue tal su popularidad que el término Jeep
pasó a ser una palabra genérica con la cual el vulgo designa a cualquier vehículo todo
terreno.
Pregunta: ¿Todo jeep tiene tracción en las cuatro ruedas?
Respuesta: Si las cuatro ruedas están infladas, sí. Si no, es aconsejable sacar los
pernos que sujetan a aquella que está ponchada, elevar el jeep con la gata y cambiar la
mala con la de repuesto, que debe estar buena.
Terminado este fácil procedimiento, el jeep recupera su tracción en las cuatro ruedas,
aunque no hay que olvidar que es menester lavarse las manos que deben haber quedado
bastante sucias e ir lo más rápidamente posible a una vulcanizadora para reparar la de
repuesto que, como se recordará, está ponchada.
La noticia: Eloy
Alfaro y sus generales, asesinados
28 de enero de 1912:
Eloy Alfaro, junto a Medardo Alfaro, Flavio Alfaro, Ulpiano Páez, Manuel Serrano y
Luciano Corral fueron asesinados por los prisioneros del Penal García Moreno y,
posteriormente, arrastrados por las calles de Quito.
Este es el epílogo del último levantamiento que protagonizó Eloy Alfaro en su lucha por
alcanzar, nuevamente, el poder, luego de la muerte de Emilio Estrada.
El ex presidente y sus seguidores fueron capturados en Guayaquil, el 22 de enero, después
de que sus fuerzas se rindieran y Leonidas Plaza, jefe del Ejército tomara control de la
ciudad. Ese mismo día fueron traídos a Quito y ajusticiados por decisión del gobierno
provisional, encabezado por Freile Zaldumbide.
Alfaro llegó desde Panamá el 8 de enero, atendiendo el llamado que le hiciera Pedro
Montero, quien, en Guayaquil, desconoció el gobierno de Zaldumbide. Lo mismo hizo su
hermano Flavio Alfaro en Esmeraldas.
Entre el 12 y el 18 de enero se dan las batallas más cruentas (Huigra, Naranjito y
Yaguachi), en la que la gente de Alfaro es vencido.
El 22 de enero, Plaza ingresó victorioso a Quito. (SL) |
EL
PERSONAJE
Jesse Owens
EL OBJETO
-visto por El Pájaro Febres Cordero-
El jeep
LA NOTICIA
Eloy Alfaro y sus generales, asesinados
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