Isadora
Duncan
La búsqueda incesante de la libertad
Obsesionada por la danza, alcanzó la perfección clásica y fue una
constante innovadora
A los cinco años de edad anunció a su familia que
sería bailarina y revolucionaria. Y lo fue.
Pudo ser pianista, pintora o poeta, pero en su danza juntó todo eso. En su arte se
entrevió la sensibilidad artística de su madre, Mary Dora Grey, y la necesidad obsesiva
de encontrarse a sí misma por el vacío que le dejó la ausencia de su padre, el banquero
Joseph Duncan.
Su nombre original fue Angela, pero desde pequeña, influida por la educación clásica
que recibió de su madre, adoptó el nombre de Isadora.
Nacida en San Francisco, EEUU, el temprano dolor por la separación de sus padres lo
volcó en una intensa aprehensión de todo lo que su madre pudo enseñarle, desde el arte
de la antigua Grecia hasta la poesía, la plástica y la música contemporáneas.
La marcaron para siempre los recuerdos maternos, por ejemplo las clases privadas de piano
con las que su madre mantenía el hogar, pero también cuando le transmitía teorías
innovadoras como la feminidad, la vida seglar y el paganismo.
Todo eso iba configurando el espíritu libertario de Isadora. Alguna vez, cerca de la
playa, los vecinos vieron a la solitaria niña imaginando y creando movimientos con sus
manos y sus pies, jugando con las olas y desarrollando la belleza de su cuerpo.
La escuela le pareció una cárcel, por eso la abandonó. Su verdadera educación fue
escuchar cotidianamente a Beethoven, Schumann, Schubert y Mozart.
El ritmo y la sensibilidad reverberaban en su alma. A los seis años reunió a varios
vecinos para mostrarles, con sus gestos, el movimiento del mar.
Cuando fue adolescente, una bibliotecaria la ayudó a interesarse más en la literatura y
la filosofía. Basada en la imaginería romántica de Keats, el realismo poético de
Whitman y la crudeza de Nietzsche, forjó su propia teoría de la danza.
A los 19 años, en Nueva York, conoció al dramaturgo Augustín Daly, quien le abrió las
puertas para presentarse en varios escenarios.
El resto fue una sucesión de asombros, incertidumbres y éxitos. Los críticos no
soportaban ver a una mujer irreverente que bailaba descalza, con una túnica y sin
maquillaje, pero admitían que en su danza había un arte original y apasionado.
Isadora nunca se cansó de buscar. Cuando en 1900 se trasladó a Londres, su nombre
empezó a correr de boca en boca: el público la aplaudía, pero no se explicaba cómo esa
extraña y bella mujer bailaba temas basados en pinturas de Botticelli o en las figuras
danzantes de los vasos griegos.
Su capacidad de innovación artística fue extraordinaria, así como dolorosa fue su vida.
Si la separación de sus padres fue el pesar más agudo en su infancia, luego la
esperarían dos hechos aún más trágicos: la desaparición de sus dos hijos, ahogados en
el río Sena, en 1913, y su propia y absurda muerte, en Niza, en 1927, cuando su bufanda
se enredó en el volante del auto que manejaba.
Fue así cómo la danza perdió a una de sus cultoras más originales y revolucionarias,
tal como ella, cuando niña, se prometió a sí misma y al mundo. (RDB)
La danza, nada más
Solo la danza, nada más. La danza del espíritu, como ella decía. Porque estaba
convencida de que no era su cuerpo el que bailaba, sino su esencia, su alma, su interior.
Fue un ser libertario que jamás sucumbió a los formalismos y que no se dejó encasillar.
Una de sus innovaciones fue la libre interpretación de partituras no escritas para ser
bailadas, como las de Schubert o Chopin.
Entre sus amores estuvieron Iván Miroski, Oscar Berege, Heirich Thode y Edward Craig. Con
ninguno se comprometió, porque le gustaban las relaciones libres. Pero sucumbió ante el
poeta ruso Serge Esenin, cuya relación fracasó estrepitosamente.
Pero nada impidió que difundiera su arte por el mundo. Creó escuelas en Francia,
Alemania y Rusia, y sentó las bases de una danza que se alejó de lo clásico y se opuso
a las técnicas de enseñanza tradicional.
Su concepto estético reinvindicó el culto, el rito y la naturaleza del cuerpo. Tal como
fue su enigmática personalidad. (RDB)
Su carrera
- Isadora Duncan fue un caso excepcional: a los 10 años de edad abandonó la escuela
formal y se dedicó a lo que sería el centro de su vida: la danza.
- A esa edad fundó y dirigió una escuela de ballet.
- Su amor por el arte rebasó su propia existencia, pues jamás permitió que la pareja,
la familia o las necesidades económicas obstaculizaran sus planes de ''hacer la
revolución'' en la danza.
- Esa opción, que le costó soledades e incomprensiones, solo terminó con la muerte.
(RDB).
El objeto que nos
hereda
el siglo: MTV
La MTV significa Música en TV. TV significa televisión. En
consecuencia, interpretando las complicadísimas siglas, se puede llegar a la conclusión
de que MTV es música en televisión.
La firma estadounidense Warner Amex Satellite Entertaiment Company inauguró, en agosto de
1981, el primer canal de música ininterrumpida durante las 24 horas del día. Para eso
invirtió más de 30 millones de dólares, a fin de ofrecer una serie de videos musicales
presentados por animadores, entrevistas en estudio y conciertos. Las audiencia original
fue de dos millones y medio de abonados que, como su nombre lo indica, eran abonados:
tenían que abonar algunos dólares si querían que la MTV llegara a sus hogares.
La audiencia, pues, era restringida, lo cual significó un cambio total del objetivo de
las cadenas: conseguir la mayor audiencia posible.
El canal triplicó sus abonados en un año y, al cabo de una década, retrasmitía rock
británico y americano -y también otros géneros- en la mayoría de países del mundo.
Claro que se alzaron voces que acusaban a la MTV de racista porque casi no presentaba en
sus videoclips a artistas negros, y de sexista porque los cantantes masculinos aparecían
siempre rodeados de mujeres masculonas. Sin embargo, el canal se fue convirtiendo no solo
en el árbitro de la música, sino también de la moda.
El género de los videoclip, con planos cortos y rápidos e imágenes enigmáticas y a
menudo surrealistas, se fue imponiendo y saltó a los avisos publicitarios y al cine,
hasta el punto que el novelista Norman Mailer dijo que el videoclip quizás sea la única
forma artística nueva del estilo de vida norteamericano.
Los videos de Madonna y Michael Jackson levantaron un avispero y muchos artistas se
lanzaron al estrellato a través de sus clips, aun antes de haberse presentado en directo
en cualquier escenario.
La noticia: Hitler
presenta programa nazi en una cervecería
24 de febrero de 1920: Adolfo Hitler presentó en Munich el programa
político del Partido Obrero Nacionalsocialista, que constó de 25 puntos.
La nueva agrupación heredó la estructura organizativa del Partido Obrero Alemán, al que
Hitler se unió en septiembre de 1919. En enero del 20 se encargó de la propaganda del
partido con éxito, que se lo midió por la acogida de la conferencia partidaria en la
Hofbräuhaus de Munich, que reunió a más de 20 mil personas.
El programa tenía un contenido nacionalista y rechazaba los acuerdos de Versalles con una
mezcla de fuerte antisemitismo.
También incluía críticas a los grandes propietarios agrícolas y a los capitalistas, a
quienes culpaba de ser los responsables de la derrota de Alemania. (SL). |
EL
PERSONAJE
Isadora Duncan
EL OBJETO
-visto por El Pájaro Febres Cordero-
MTV
LA NOTICIA
Hitler presenta programa nazi en una cervecería
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