Astor
Piazzolla
El tango contemporáneo

Protagonizó una revolución musical que la crítica tardó en comprender, antes de
proclamarlo como uno de los grandes compositores de América Latina
Un tango apasionado, el desenfreno de un bandoneón
y toda la modernidad acumulada en un compás. Astor Piazzolla (Mar del Plata, 1921)
escuchó el tango, lo sacó de sus limitaciones y lo estrelló contra el pavimento de
Buenos Aires.
Los críticos se dieron gusto 'incomprendiéndolo', pero al final, incluso los puristas
-aunque a regañadientes- reconocieron el genio del más grande compositor que ha dado
Latinoamérica.
Pero primero fue el bandoneón, el que le regaló su padre cuando tenía ocho años. Un
instrumento que sonaba a nostalgia, pues desde 1925 vivió en Nueva York, ciudad clave
para el desarrollo de su música. Allí estudió también piano, bajo la tutela de Bela
Wilda, discípulo de Rachmaninov. "Con él, aprendí a amar la música de Bach",
diría más tare
En 1936, volvió al sur, a Buenos Aires, y redescubrió el tango por medio del sexteto de
Elvino Bardaro. Dos años más tarde, sería el bandoneonista de Aníbal Troilo.
Pero nunca se entregó por completo a ese género. Con frecuencia lo traicionaba con la
música clásica. Alberto Ginastera fue su maestro, pero también Hermann Scherchen, quien
lo instruyó en dirección de orquesta.
Pasó una década antes de que Piazzolla dirigiera a su primera agrupación: La Orquesta
del 46. En 1949, ya empezó a componer música para películas. El rompimiento con el
tango tradicional empezaba a gestarse.
Pero antes de eso, fue a París, becado, a estudiar con Nadia Boulanger.
A su regreso, fundó el Octeto de Buenos Aires: el tango contemporáneo había nacido.
La intensidad de su música penetraba en la partitura misma: dos bandoneones, dos
violines, piano, chelo, guitarra eléctrica, contrabajo y la total ausencia de un cantor.
"La revolución que provoca Piazzolla (más allá de las influencias que produce y
las muchas imitaciones) es una revolución solitaria, el género no consigue absorberlas,
no evoluciona, más bien Piazzolla lo fractura", sostiene César Luongo, de
www.piazzolla.org.
No faltó quien dijera que Piazzolla había matado al tango. Mientras en Nueva York y
París lo aclamaban, su Buenos Aires le daba las espaldas. Y aunque en Argentina nunca
recibió el reconocimiento que merecía, sí tuvo noches memorables, como la del 11 de
junio de 1983, cuando un Teatro Colón abarrotado lo aclamó, luego de dirigir a la
Sinfónica de Buenos Aires.
Su última aparición en vivo fue en 1990, en Grecia. Murió de trombosis cerebral dos
años más tarde.
Tango apasionado, Libertango, Verano porteño, son algunas de sus piezas, muchas de ellas
inmortalizadas en películas que van desde El exilio de Gardel, de Solanas, hasta la
futurista 12 Monos, de Terry Gillian. Pero esas composiciones reflejaban solo la Buenos
Aires vista por Piazzolla, una música, como dice Ernesto Sábato, "con los ojos, las
orejas y los labios de su abuelo: el tango". (JFJ).
La noticia: Vietnam
ataca a Estados Unidos
2 de agosto de 1964
Tres navíos que integraban una patrulla norvietnamita atacaron, en el golfo Tonkín, a un
destructor estadounidense. Esto se considera el más grave incidente registrado en Vietnam
durante los últimos años.
Se trata del primer ataque directo de Vietnam del Norte contra Estados Unidos, cuyos
oficiales actúan como "consejeros militares" de Vietnam del Sur, y puede
determinar que los Estados Unidos ataquen, a su vez, objetivos militares del régimen de
Hanoi.
Mientras tanto, el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas propone reunir a los
adversarios en torno a una mesa de negociaciones. Pero el presidente Lyndon Johnson,
parece en condiciones de obtener del Congreso los plenos poderes para actuar en Vietnam.
En ese contexto, el incidente registrado en Tonkín adquiere gravedad e importancia
máxima, puesto que sería el pretexto ideal para iniciar la intervención militar de los
EEUU. (SL) |
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Vietnam ataca a Estados Unidos
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