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Mayo 10, 1999                   
azul.gif (902 bytes) BUZON DEL LECTOR

César Dávila
... tan extraño

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Poeta y relatista cuencano, autor de El Boletín y Elegía de las Mitas, uno de los poemas mayores del siglo en el Ecuador

César Dávila Andrade, el poeta que conectó la poesía cuencana con la modernidad y la vanguardia, siempre se sintió diferente a los demás. Diferente de la sociedad que no lo comprendía, diferente por la conciencia de su talento, diferente por la incapacidad de adaptarse al mundo de las decisiones prácticas y actividades profanas, diferente por la inmensa capacidad de sufrir.
Fue marcado por la escisión en su familia a causa de la política de principios del siglo. Su padre, Rafael Dávila Córdova, se quedó atado a los conservadores, mientras sus tíos plegaron al liberalismo de Eloy Alfaro; más tarde, Dávila se hizo socialista.
Mientras aludió a su padre como "un hombre, en la litera plana de los santos, (que) envejecía antes y después de mí", su madre, Elisa Andrade, era para Dávila objeto de un amor desmesurado. A ella la increpó en una carta: "Dime sinceramente qué piensas de este hijo. Te salió tan extraño".
El escritor, cuyo retrato de ojos profundos en un rostro delgado y con el cabello peinado para atrás, es una imagen familiar para casi todos los colegiales cuencanos, vivió una vida desgarradora de pobreza y autodestrucción, fuente y obstáculo de su inusual creatividad.
Su sobrino, el escritor Jorge Dávila Vázquez, quien acaba de publicar un ensayo llamado "César Dávila Andrade, combate y suicidio", describe el lado oscuro de su vida bohemia, diciendo que había un gran contraste entre su sobriedad y su estado etílico. "De sobrio era tímido, apacible, culto y agradable. El alcohol provocaba en él violencias inusitadas". El trago sacaba a flote en el autor de "Boletín y elegía de las mitas, "Catedral salvaje" y "Oda al arquitecto" un "vocabulario insospechado" y acentuaba su soledad.
Había, según Jorge Dávila, un "vago resentimiento con su ciudad, que por apego a las viejas sombras, por culto a los valores tradicionales, a los nombres, no reparó siquiera en que tenía entre sus hombres de menos de treinta años al más insigne de sus poetas y a uno de sus mayores cuentistas".
Sorprende, dice, ver la cantidad de poesía que publicaban los periódicos locales y la ausencia de Dávila en estos. "No entendían su poesía postmoderna y lo castigaban con la indiferencia". Sin embargo, ganó la tradicional Fiesta de la Lira. Estaba rodeado de jovenes, que luego formaron el grupo Elan", "quienes hicieron estallar el espíritu beato de la pequeña ciudad provinciana y recoleta".
En Quito, a donde fue dos veces en busca de sustento, aparecieron 46 trabajos del escritor cuencano en "Letras del Ecuador" donde se publicó "Espacio me has vencido". Benjamín Carrión dijo de él en 1950: "Creo que nos ha llegado algo muy serio y grande en este hombrecillo diminuto y huido, con mucho de aparición y de fantasma. Su poesía, en la hondura y la fluencia, así como en la sabiduría, es sobrecogedora. Su juicio sobre la obra de otros, su obra como crítico, es penetrante y, a la vez, creadora". (SK)

Los gustos del Fakir

El Fakir, como le decían por su apariencia y su inclinación hacia lo místico, nació el 5 de octubre de 1918, fue el primero de seis hijos de un hogar de modestos recursos.
Abandonó sus estudios en el segundo año de colegio para intentar varias ocupaciones, en una pasamanería, como vendedor de llantas y amanuense en una comisaría de tránsito. También buscó trabajo en Guayaquil, pero le fue mejor en Quito donde, entre otras cosas, fue corrector de pruebas.
En 1950 conoció a Isabel Córdova, dama madura, "madre, mujer y amiga", difícil de querer, con quien se estableció como periodista en Venezuela a partir de 1951 y quien le proporcionó una vida un poco más ordenada. A partir de entonces, comenzó a ser reconocido también en el exterior.
El amor en su obra, siempre es platónico, un poco edípico, alejado del sexo.
La relación ideal con su prima María Luisa Machado, la enfermedad de ella y su muerte en 1946 son inspiración recurrente, tal como la propia muerte y la soledad, al lado de los temas religiosos, místicos e históricos y su sensibilidad social.
En mayo de 1967, César Dávila Andrade se suicidó de una forma impresionante y violenta en Caracas. Su busto está en la Universidad de Cuenca, pero su ciudad natal no ha encontrado todavía un espacio adecuado para rendirle homenaje.
El Banco Central y la entonces Pontificia Universidad de Cuenca publicaron en 1984 las obras completas de Dávila en dos tomos. El libro más reciente y completo sobre el tema es "Cesar Dávila Andrade, Combate Poético y Suicidio" de Jorge Dávila Vázquez, Universidad de Cuenca, 1998. (SK)

El objeto que nos hereda
el siglo: La vespa

Vespa, en italiano, es avispa. Pero en español es motoneta. ¡Y qué motoneta! Sin Vespa, los mensajeros hubieran estado impedidos de repartir a toda velocidad su correspondencia, sorteando el tráfico por las calles más congestionadas y encontrando estacionamiento en los sitios más inverosímiles. Sin Vespa, los sacerdotes que usaban sotana no hubieran podido desplazarse a salvar, a toda velocidad, un alma que necesitaba confesión ni las monjas con hábito hubieran podido socorrer a un niño que había perdido a su madre. Sin Vespa, las amas de casa no hubieran podido llevar, con la urgencia requerida, los alimentos desde el supermercado hasta su hogar, y los espectadores de los cines se hubieran quedado imposibilitados de ver la continuación de la película cuyos rollos viajaban en Vespa de una sala a otra.
Y es que, en realidad, la Vespa abrió, a partir de 1946, nuevas alternativas para el transporte urbano e invitó a treparse, por igual, a hombres y mujeres, sin consideración de su edad.
Su diseño permite que los pies del conductor vayan cómodamante apoyados sobre el chasis y su estructura aerodinámica (con un panel panzón que, a más de dar gracia al aparato, da protección a las rodillas) la convirtió en un transporte seguro a la par que apto tanto para el trabajo como para el paseo. Además, la dotación de una llanta de emergencia (ubicada en uno de los paneles cóncavos posteriores) permitía que el conductor salvara los duros trances de quedarse abandonado en la mitad de ninguna parte.
Su nombre no se debe, como podría creerse, al aguijón que sobresale desde la rueda trasera y que permite el encendido del motor, sino al zumbido que emite el tubo de escape. Y si su inimitable forma no se ha modificado sustancialmente desde su aparición, sí lo ha hecho la potencia de su máquina, que permite desplazarse a más de 100 kilómetros por hora con la mayor seguridad. Hasta que uno se cae. O se choca, claro.

La noticia: Stalin y Hitler firman pacto
de no agresión

23 de agosto de 1939: Alemania y la Unión Soviética firmaron el pacto de no agresión. El acuerdo que fue firmado en Moscú por el ministro de Asuntos Exteriores soviético, Viascheslav Molotov, y su colega alemán, Joachim von Ribbentrop, tomó por sorpresa a los gobiernos occidentales.
Sin embargo, existían antecedentes claros de un acercamiento entre Alemania y la URSS: aunque Francia y Gran Bretaña intentaban pactar con Moscú para aislar a Alemania (pero sin deponer sus desconfianzas y animadversiones ante el régimen de Stalin), la diplomacia alemana fue mucho más hábil.
En efecto, todo indica que von Ribbentrop ofreció a Stalin el reconocimiento de los "derechos geopolíticos" de la URSS sobre la mitad de Polonia, a cambio de que el ejército rojo no interviniera si Alemania invadía territorio polaco.
Ante las vacilantes propuestas occidentales, Stalin había declarado varias semanas atrás: "no seremos nosotros quienes saquemos a otros las castañas del fuego", en clara referencia a los gobiernos de París y Londres.

EL PERSONAJE
César Dávila

EL OBJETO
-visto por El Pájaro Febres Cordero-

La vespa

LA NOTICIA
Stalin y Hitler firman pacto de no agresión

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