Salvador
Allende
El socialismo democrático
Representó el
segundo intento de implantar el socialismo en América Latina, pero fracasó derrocado por
la derecha chilena, los militares y la CIA
Transcurría la mañana del 11 de septiembre de 1973
en Santiago de Chile. Los aviones de combate pasaban casi rosando lo que quedaba del
Palacio de la Moneda, la casa presidencial. Afuera, los tanques acababan con los pocos
militares leales al gobierno. Y, dentro del palacio, Salvador Allende, el primer -y
único- presidente socialista elegido por votación popular en un país occidental, daba
su último mensaje a la nación.
"No renunciaré", repitió tres veces, a través de las señales agonizantes de
la radio estatal, cuyas antenas eran derribadas por las tropas golpistas, lideradas por
Augusto Pinochet, el comandante general del Ejército, quien, meses atrás, fue nombrado
por el propio Allende.
Horas más tarde Allende murió. Las causas de su deceso no han sido establecidas
claramente hasta la actualidad, pero la mayoría de versiones sobre su fallecimiento
coinciden en que se suicidó. Pues se dice que prefirió quitarse la vida -como anunció
en varios de sus mensajes finales- a entregarse. Suicidio o no, su muerte y su actitud
previa lo convirtieron en un de los símbolos de la izquierda latinoamericana.
Pero su vida no fue precisamente violenta. El impulsó la idea de una revolución
pacífica. De lograr el poder para las mayorías en forma paulatina. De transformar a su
país al socialismo sin derramar sangre. De convencer a los chilenos con sus razones. Al
final no lo logró, y la derecha chilena y sus fuerzas armadas, apoyadas por los Estados
Unidos, lo tumbaron.
Allende, un médico nacido en el puerto de Valparaíso y uno de los fundadores del Partido
Socialista de Chile, llegó al poder en 1970, en su cuarto intento como candidato
presidencial, luego de una disputadísima elección. Antes fue diputado y senador durante
25 años, en los cuales recorrió su país integramente, de puerta en puerta, como el
mismo decía
Su gobierno impuso algunas reformas de caracter socialista. La principal, la
nacionalización del cobre, colmó la paciencia de la oposición, que empezó una campaña
feroz para destituirlo, que desembocó un bloqueo tanto externo como interno (los
empresarios y transportistas paralizaron Chile).
Frente a la crisis, Allende confió en el ejército y los carabineros (la policía). Solo
pocas horas antes de su muerte se dio cuenta que estaba sitiado. Sabiendo eso desechó las
ofertas para dejar el país y recibir asilo en el extranjero. Y espero, solo, a la muerte.
(GVE)
Demasiado incrédulo
Muchos chilenos lo recuerdan todavía como "el presidente". Gabriel García
Márquez narra en la obra "Miguel Littin clandestino en Chile" casos de gente
que escondía el retrato de Allende, en tiempos de la dictadura de Pinochet, detrás de
estampas de santos.
Quienes lo conocieron dicen que fue una persona alegre, que le encantaba vivir. Le
gustaban las buenas bebidas, las farras, la bohemia. Una característica que sus enemigos
la explotaron, pues decían que Allende daba todo por un whisky (en efecto era un amante
del Chivas Regal).
Los analistas políticos, en cambio, juzgaron de demasiado incrédulo al líder de la
recordada Unión Popular (la coalición política que lo llevó al poder, formada por
comunistas, socialistas y algunos democratacristianos). Subestimó demasiado a la
oposición y se confió de la fidelidad de las fuerzas armadas.
Una página de Allende en internet, en la cual se analiza su vida, dice que la derecha
chilena estaba dispuesta, para sacar a Allende, hasta a lanzar la bomba atómica sobre el
Palacio de la Moneda. (GVE)
Las manos de Estados Unidos
- La intervención de los Estados Unidos en el derrocamiento de Allende (con personal y
armamento) fue evidente. Pero el gobierno estadunidense no la reconoció hasta el año
anterior, cuando la captura del ex dictador Augusto Pinochet reveló varios secretos a
voces.
- De todos modos, no era demasiado difícil saber la influencia de los EEUU en el golpe de
estado de 1973: "No dejaremos que esos irresponsables chilenos caigan en manos de
comunistas" decía, ese mismo año el secretario de estado norteamericano de esa
época, Henry Kissinger.
- La dictadura de Pinochet que siguió al Gobierno de Allende dejó más de siete mil
muertos y desaparecidos (según cifras oficiales, pero organismos de derechos humanos
hablan de más de veinte mil).
- Los restos de Allende recibieron honras fúnebres de jefe de estado en 1990, el año que
terminó el gobierno de Pinochet. (GVE).
El objeto que nos
hereda
el siglo: Trasatlánticos
Los trasatlánticos se caracterizaban por ser unos
barcos enormes y muy lujosos, capaces de albergar a más de mil pasajeros divididos en
tres categorías: de primera, de segunda y de tercera.
Los pasajeros de primera llevaban a lo largo y ancho de su travesía sus mejores galas,
todas sus joyas, y varios pajes a su servicio. Bebían los más finos licores, comían
exquisiteces en lujosísimos comedores alumbrados por lámparas de baracrá y decorados
con espejos dorados y paneles de maderas de oriente; disponían de piscinas, salas de
juegos y música viva interpretada por orquestas vivísimas; contaban con salones de fumar
y dormían con parejas que nadaba en medio de unas camas anchísimas.
Los pasajeros de segunda disponían de camarotes de segunda con camas de segunda donde se
daban modos para que, con su pareja, no haya primera sin segunda. Tenían también un
salón pero era un salón de segunda y para tomar aire (que era lo único que tomaban)
podían salir al puente de popa, que el que está atrás. En segunda.
Los pasajeros de tercera si es que tenían puente era porque habían llevado el de su
propia dentadura, y si querían fumar tenían que aspirar el humo que salía de cualquiera
de las cuatro chimeneas del barco. Sus lechos eran unos catres que estaban localizados en
espacios comunales, donde se dormían apiñados en un dos por tres.
El éxito de los trasatlánticos desató una feroz competencia entre varias compañías
navieras, cada una de las cuales aspiraba construir los barcos más grandes y más
rápidos. El más célebre de ellos fue el Titanic que, el 15 de abril de 1912, se hundió
en el viaje inaugural al chocar contra un iceberg, hecho que sacó a flote las diferencias
entre los pasajeros de primera que se salvaron a medias, los de segunda que se congelaron
sin medias y los de tercera que se ahogaron por completo.
La noticia: Hitler
ocupa todo el territorio de Austria
12 de marzo de 1938: El ejército alemán concluyó
la ocupación de las principales ciudades austriacas, luego de lo cual Adolfo Hitler
entró en Viena, franqueando la frontera por su ciudad natal, Braunau-am-Inn. Ahí fue
recibido por las nuevas autoridades austriacas, encabezadas por el canciller y dirigente
nazi, Arthur Seyss Inquart.
De esta forma se cumple la antigua aspiración nazi de integrar Austria (el Anschluss) en
el Reich alemán, que pasó a llamarse el Gran Reich.
El "Anschluss", como se denomina esta anexión, cobró un gran impulso un mes
atrás, luego de la entrevista que mantuvo Hitler con el entonces canciller austriaco,
Kurt von Schuschnigg, celebrada en el Obersalzberg, cerca de Berchtesgaden.
En esa cita, Hitler exigió el inmediato cumplimiento del tratado austroalemán de julio
de 1935, que preveía la liberación de todos los nazis procesados en Austria, la
reunifación de los dos estados germánicos y la adopción por parte de Austria de una
"política exterior alemana". Ante la amenaza de una ocupación militar, von
Schuschnigg cedió en varios de los puntos, aunque supeditó la solución definitiva al
resultado de un referéndum. No obstante y luego de conseguir la amnistia de los nazis
detenidos y designar a Seyss Inquart como parte del gabinete, Hitler exigió que no se
realice el referéndum. (SL). |
EL
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Salvador Allende
EL OBJETO
-visto por El Pájaro Febres Cordero-
Trasatlánticos
LA NOTICIA
Hitler ocupa todo el territorio de Austria
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