Escudero
'Un poeta del siglo de oro en Quito'

Gonzalo Escudero es considerado por muchos "un poeta del Siglo de Oro nacido
en Quito"
Diplomático, militante socialista en su momento, periodista, pero sobre todo poeta,
creador de una poesía pura
"He transitado media centuria por el mundo/sin más celeste yelmo que mi honra
castellana/ni más intimidad que mi sueño profundo/bajo el paisaje adusto de mi máscara
humana...".
De alguna manera, Gonzalo Escudero hizo su propio retrato con su poesía. De muchas
formas, las más puras.
Él, "un poeta del Siglo de Oro nacido en Quito", según lo describiera Javier
Vásconez, es uno de los cuatro más grandes cometedores de versos en el Ecuador, junto
con César Dávila Andrade, Alfredo Gangotena y Jorge Carrera Andrade.
Diplomático, militante socialista, político y periodista, supo conciliar las
"misiones" y formalidades de un funcionario en el servicio exterior con la
libertad creadora y la disciplina exigida por la escritura. Pero, sobre todo, Escudero
entendió que el compromiso de la poesía era con ella misma, más allá de las
ideologías.
El sentido de equilibrio, de justicia, su dedicación tenaz por la defensa de los derechos
humanos los practicó desde que era estudiante de Leyes y, luego, en el ejercicio del
periodismo en los diarios "El Día" y "La Tierra".
Su militancia lo llevó, primero, a un destierro involuntario, junto con Benjamín
Carrión, en 1947, durante la dictadura de Enríquez y, luego, a la secretaría del
Congreso, a la Subsecretaría de Educación y, más tarde, a la carrera diplomática, en
representación del Ecuador ante la OEA y la Comisión de Derechos Humanos.
Entonces, fue el viajero, el poeta que se vinculó a los movimientos de vanguardia en
Francia y Bélgica, hasta convertirse en uno de los más claros representantes del
posmodernismo.
Su imagen, la que recuerdan sus hijos, Ramiro y Gonzalo, es la de un gran conversador, con
el humo del puro entre los dedos; un hombre apasionado por las carreras de caballos, el
box y el fútbol, hasta su muerte, en Bruselas, en 1971. (RES)
Injustamente en el olvido
"Es una verdad axiomática que el crítico de un poeta solo puede ser otro poeta
auténtico que lo es usted por la potencia de su mundo anímico", escribía, en
septiembre de 1971 (poco antes de su muerte), desde Bélgica, Gonzalo Escudero a Francisco
Granizo, su gran amigo.
Más adelante le anunciaba la voluntad de publicar su libro, inédito aún, "Réquiem
por la luz", en Madrid o Amberes. Y le preguntaba: "¿Habría alguna posibilidad
de hacerlo en la Casa de la Cultura?"
Su edición fue póstuma. Sin embargo, este y sus anteriores libros se agotaron y quedaron
injustamente en el olvido. Tuvieron que pasar por lo menos 25 años para recuperar la
palabra de Gonzalo Escudero, para desenterrar su poesía, con la publicación reciente de
su "Obra Poética" (Acuario, 1998).
En sus insaciables búsquedas, en sus constantes viajes, Escudero se alimentó de las
vanguardias europeas y las hizo suyas en una suerte de "poesía cósmica" que
resume sus preocupaciones existenciales: el universo, la nada, la muerte y el absoluto,
entre personajes como la mujer amada e inalcanzable, la urgencia de Dios, el arte y el
erotismo.
Su obra atraviesa, entonces, por diversos momentos: la influencia parnasiana, simbolista y
modernista en su juventud, la experiencia del surrealismo y de los poetas españoles de la
generación de 1927 y el regreso a las formas clásicas.
Los últimos poemas de Escudero son hechos de luz, de anhelo de una verdad, casi
filosófica, casi mística, de la certeza de un más allá. (RES)
Su obra
- Gonzalo Escudero nace en Quito, en 1903.
- Su obra poética la integran ocho libros: "Los poemas del arte" (1919),
"Las parábolas olímpicas" (1922), "Hélices de huracán y de sol"
(1933), "Alta noche" (1945), "Estatua de aire" (1951), "Materia
de ángel" (1953), "Autorretrato" (1957), "Introducción a la
muerte" (1960) "Réquiem por la luz (1971) y "Nocturno de septiembre"
(1971). Estos dos últimos fueron publicados en 1983. (RES)
El objeto que nos
hereda
el siglo: Código de barras
Las barras han existido siempre. Hay barras de los más distintos
tipos: de metal, de chocolate, de apellidos Barras, y de gritos o barras con que los
fánaticos de un equipo alientan a sus jugadores en el estadio. También hay barras para
colgarse y hacer gimnasia y barras de los nacidos en Ibarras. Hay tal cantidad de barras,
que todas estaban demasiado dispersas porque no tenían un sistema legal que las
organizara y formara un código que, por tal razón, se llamó código de barras.
De esto se dio cuenta en 1948 Bernard Silver, un estudiante que alcanzó a ver que en un
supermercado existía un mecanismo de control automático de los productos que pasaban por
la caja registradora. Silver también descubrió que el invento no tenía un padre
reconocido y entonces, junto a su compañero Norman Goodlan, desarrolló y patentó un
sistema similar, que usaba una luz para leer una serie de círculos concéntricos. O
barras.
Mas, como la computadora y el láser todavía no se habían puesto en acción, Silver,
junto con su compañero Goodlan, se sentó a esperar que aparecieran. Y ahí sentados,
espera y espera, se cargaron todos los años.
Así, hasta que ¡por fin!, en 1973 la IBM con un scanner probó el código de barras y
vio que este podía tener un excelente resultado en los supermercados, tanto para
registrar las compras como para controlar los inventarios. El primer producto en pasar la
prueba fue una caja de chicles, que sorteó el escollo con grán éxito y enseguida dejó
pegado como chicle el código de barras a los supermercados. Desde entonces, las ventas
nunca volvieron a ser iguales.
La noticia: Represalias
contra Alemania
9 de enero y 5 de junio de 1923: Con el voto en contra de Gran
Bretaña, los aliados decidieron ocupar el territorio alemán en la cuenca del Ruhr, como
represalia por la demora de Alemania en el pago de las reparaciones de Guerra.
Francia y Bélgica decretaron la movilización de 60 mil hombres pertenecientes a cuerpos
de infantería, artillería y vehículos blindados.
El gobierno alemán hizo una enérgica protesta, en la que calificó la medida aliada como
una flagrante violación del derecho internacional.
La cuenca del Ruhr con una superficie de 4.590 km2 y principal región industrial alemana
y proveedora de carbón, contaba con cerca de tres millones de habitantes.
Para junio, la ocupación del Ruhr sumió a la economía alemana en una profunda crisis:
los indigentes se encontraban por millones, mientras la industria, despojada del
aprovisionamiento de carbón, debía comprar combustible en el extranjero.
El gobierno, de su parte, incapaz de suministrar ayuda a los hambrientos, imprimía
constantemente billetes, lo que generó una inflación sin precedentes.
Para el 9 de noviembre, Hitler fracasó en su intento de derrocar al gobierno de Ebert y
se dictó orden de prisión en su contra. El 15 de noviembre, el gobierno puso en
circulación el nuevo marco, para poner fin a la pesadilla de una inflación sin
precedentes. (SL) |
EL
PERSONAJE
Escudero
EL OBJETO
-visto por El Pájaro Febres Cordero-
Código de barras
LA NOTICIA
Represalias contra Alemania
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