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Febrero 22, 1999                   
azul.gif (902 bytes) BUZON DEL LECTOR

Jorge Eliécer Gaitán
El crimen político

Atrapado por conflictos políticos ancestrales, Gaitán aparecía como la figura capaz de definir el destino de Colombia. Su muerte fue el punto de partida de una violencia que continúa hasta hoy

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A la una y cinco de la tarde Jorge Eliécer Gaitán aceptó la invitación a almorzar que le hicieron cuatro miembros del Partido Liberal, del cual era líder.
Cuando salieron de su oficina, en el edificio Agustín Nieto, y se encaminaron hacia la calle, tres denotaciones seguidas a quemarropa, y una cuarta un segundo después, aturdieron al grupo. Gaitán cayó hacia atrás. Los tres impactos habían hecho blanco en él. El último a nadie tocó.
Era ya la una y cuarto de la tarde, y con el revólver aún humeante en la mano, el asesino retrocedió. Treinta y cinco minutos después, el jefe del Partido Liberal falleció en una clínica cercana.
La noticia se difundió en toda Bogotá. El pueblo se enloqueció y alguien gritó: "Al Palacio". La muerte de Gaitán fue el último estímulo que necesitó el pueblo para terminar con el gobierno extremadamente conservador de Ospina Pérez, apoyado por la alta cúpula de la Iglesia y las Fuerzas Armadas.
Era el 9 de abril de 1949 y Bogotá vivía un ambiente de radicalización política. El Partido Liberal era la única solución que el pueblo colombiano decía tener. Incluso muchos aseguran que si Jorge Eliécer Gaitán hubiese sido postulado a la Presidencia de la República, "nadie le iba a hacer competencia; era definitivamente el triunfador".
El atentado contra el líder liberal provocó la indignación de la muchedumbre que se volcó descontrolada sobre la ciudad. Se desató un conflicto violento históricamente registrado como el Bogotazo, que duró una semana y dejó como saldo casi mil muertos, un país en crisis política y a la capital colombiana en escombros ennegrecidos.
Eliécer Gaitán era "un médium" que lo hacía peligroso para las oligarquías. El no le hablaba al pueblo, lo hacía en su nombre.
Sonreía y sus facciones eran menos duras que las de sus carteles que ordenaban ir "A la carga". La malicia de su mirada rasgada, de sus ojos grandes, que podía reducir a una sola línea oblícua, acusaba el ancestro indígena. De ahí que le dijeran "Indio", pero nunca por admiración.
Su carrera como abogado penalista lo relacionó con la política, en la que usó su mejor poder: el de convencimiento. Gaitán era un hombre con capacidad de líder, por ello quizá su muerte pudo haber sido "la salvación" para muchos.
Conservadores, comunistas, grupos empresariales, el gobierno, incluso sus coidearios liberales, habrían mentalizado su muerte, que se ha convertido en "uno de esos crímenes que se inscriben como una especie de penumbra". (GSA)

El legendario juicio del sastre

Los casos que resolvió Gaitán son muy recordados en Colombia. El más conocido, según el profesor universitario Diego Jaramillo, es el "del sastre".
Cuenta Jaramillo que un día un sastre, cansado de las amenazas que le hacía un hombre al que le debía dinero, salió de su negocio y lo mató con unas tijeras frente a todos los transeúntes.
Gaitán fue el abogado defensor de este. "Cuando estaba en el juicio, Gaitán se levantó y dijo: ' Señores del jurado, señores del jurado, señores del jurado' , algunas veces sin agregar nada más".
Uno de los miembros de ese jurado se levantó y le dijo: "no juegue más y continúe".
El penalista lo miró y sentenció: 'si usted pierde la cabeza por esta tontería, póngase en el caso de este sastre', y luego se sentó. Gaitán ganó el juicio. (GSA)

Su personalidad

- Sonreía y sus facciones eran menos duras que las de sus carteles que ordenaban ir "A la carga". La malicia de su mirada rasgada, de sus ojos grandes, que podía reducir a una sola línea oblícua, acusaba el ancestro indígena. De ahí que le dijeran "Indio".
- Su carrera como abogado penalista lo relacionó con la política, en la que usó su mejor poder: el de convencimiento.
- Gaitán era un hombre con capacidad de líder, por ello quizá su muerte pudo haber sido "la salvación" para muchos.

El objeto que nos hereda
el siglo: La luz de neón

Los gases son de dos categorías: nobles e innobles. Para diferenciarlos, es menester conocer previamente su origen: nobles son aquellos que, por sus antecedentes familiares o su linaje, descienden de la realeza y, en consecuencia, tienen la nariz alzada, hacen fieros a los demás que no son de su estirpe, hablan con palabras rebuscadas y exhiben un anillo en cuya parte superior está grabado en alto relieve de jade, un escudo. Es decir, los nobles son absolutamente al huevo.
Tan al huevo, que no sirven absolutamente para nada. Salvo para producir ciertos gases que, en su honor, se llaman gases nobles.
Todo esto lo descubrió, en 1919, el químico francés Georges Claude, quien reunió a un grupo de nobles y, tras darles durante varios días cenas absolutamente opíparas, fue clasificando sus gases; así reconoció que algunos de ellos podían producir luz.
Un noble, sin embargo, además de irradiar un potente halo de luz roja, dejó salir, paralelamente, por otro conducto, algo de líquido. Impresionado, el sabio francés bautizó al gas como meón, aunque posteriormente, y a pedido expreso de la amante del noble, procedió a cambiar la m por la n.
En resumen, la luz roja del neón causó furor; enseguida fue envasada en unos tubos de un vidrio también nobilísimos y, por lo tanto, altos, flacos y alargados. Como el príncipe Carlos, más o menos, pero en vidrio. Y sin Camila Parker al lado.
El neón fue, posteriormente, producido fuera del noble, que ya estaba cansado de que cada nuevo almacén que quería instalar un rótulo luminoso, le pidiera el favor de un gas.
Pero que hizo roncha, hizo roncha. El noble. Y en su partes más nobles.

La noticia: Se firma el Tratado de Trianón

4 de junio y 10 de agosto de 1920: En el palacio del Gran Trianón de Versalles se firmó la paz entre Hungría y las potencias aliadas. El de Trianón fue uno de los múltiples tratados y acuerdos que siguieron al de Versalles.
En él se establecieron severas condiciones a Hungría, por la paz firmada, como la reducción de su territorio de 320 mil a 90 mil kilómetros cuadrados. Esta dureza fue por la responsabilidad de Austrohungría en el estallido de la guerra.
El 10 de agosto, se firmó el tratado de paz de Sèvres con los turcos, documento con el que despojaron al sultán de las cuatro quintas partes de los territorios que formaban el Imperio Otomano. Así, el territorio europeo de Turquía quedó reducido a los alrededores de Constantinopla, con Adrianópolis y la península de Gallípoli. Tracia oriental, Imbros y Tenedos, en Asia menor, pasaron a poder de Grecia, al mismo tiempo que Armenia recobró su soberanía.
Arabia, Palestina, Siria, Mesopotamia y Egipto quedaron separados del Impero, y Kurdistán consiguió la autonomía.
Italia, a su vez, extiendió su dominio al Dodecaneso y la isla de Rodas.
Los estrechos quedaron bajo el control de una comisión internacional.

EL PERSONAJE
Jorge Eliécer Gaitán

EL OBJETO
-visto por El Pájaro Febres Cordero-

La luz de neón

LA NOTICIA
Se firma el Tratado de Trianón

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