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Jueves, 22 de junio de 2006

Vivir el Mundial desde los EEUU

Si no fuera por la gran cantidad de latinoamericanos que viven en Miami, el Mundial Alemania 2006 pasaría casi desapercibido. El que no tiene cable, no puede verlo y el que lo tiene mejor escoge algún canal mexicano para contagiarse de una verdadera fiebre mundialista. Los periódicos locales comentan que el nivel de productividad en las oficinas ha bajado desde que comenzó el Mundial y que la gente no logra concentrarse en el trabajo por culpa de los partidos de fútbol ¿Increíble? Si los EEUU pasan a las finales este mercado se despierta y cuando lo haga no me puedo ni imaginar las dimensiones que tomarán los mundiales y su difusión. Hasta que eso pase, los europeos en Miami se reúnen en Fritz und Franz, un restaurante-taberna alemana que los acoge con su pantalla gigante, haciéndolos sentir como si estuvieran en Europa. Los latinos no se quedan atrás y ponen su ánimo por donde quiera que les toque ver los partidos.

Lamentablemente no he tenido suerte y no he podido compartir las alegrías y las decepciones con ningún ecuatoriano ¿Dónde están, dónde se reúnen? Llevo casi medio año en Miami y solo he podido conocer a una ecuatoriana y saludar a otra. Puedo dar razón de cubanos, colombianos, venezolanos, argentinos y hasta ya se me están pegando los modismos mexicanos.

Hemos contratado una profesora norteamericana para que ayude a los niños con el aprendizaje del idioma y para que los iguale en las materias escolares. Emy es una joven maestra estadounidense, que comparte la desesperación de algunos de sus compatriotas en Miami, que insisten en que “Miami no es América” y que comentan que: por donde quiera que vayan el idioma español los persigue como un fantasma molestoso. La verdad sea dicha, aquí el español reina por todas las esquinas.

Emy no conocía nada de fútbol y peor de mundiales cuando empezó a dictar sus clases en casa. Nuestros gritos latentes, exclamaciones y comentarios constantes, durante los partidos, se escuchaban hasta el piso de abajo, donde los niños atendían sus clases, vestidos unas veces con camisetas de la “Tri” y otras con camisetas de la selección suiza. A la medida que los días pasaban y que Ecuador y Suiza lograron clasificar para la siguiente ronda. Emy se fue interesando en los resultados del equipo de su país y aprendió de mis hijos a apoyar a su selección. Estados Unidos juega hoy y Emy gritará por su país con una fuerza en su voz, hasta ahora por ella desconocida.

Hasta la próxima semana y suerte a la “Tri”,

María Fernanda Salvador de Bergen

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