
» La columna
Miércoles, 25 de mayo de 2006
Huracanes
La temporada de huracanes comienza el 1º de junio. Los expertos pronostican más de trece
tormentas en el Océano Atlántico, de las cuales diez pudieran alcanzar la categoría de
huracanes. Los medios de comunicación insisten en advertir a la gente que se prepare con
tiempo para que los cambios climáticos no vuelvan a coger a nadie desprevenido. El miedo
y el respeto por lo que se avecina se siente por todos los rincones; la gente comenta,
cuenta sus experiencias y sobretodo, comienza a abastecerse de todo lo que le hizo falta
la temporada de huracanes pasada. Los recién llegados como yo, tratamos de abrir las
orejas y de chupar como esponja todo tipo de consejos, para seguirlos al pie de la letra.
Hasta ahora hemos almacenado agua y gas, también tenemos ya lámparas especiales,
linternas, baterías, medicamentos y comida en lata, estamos guardando las informaciones
especiales en DVD y ya hemos protegido pasaportes, partidas de nacimiento y documentos
especiales con plástico.
Para cubrir las ventanas de la casa, el dueño nos ha proporcionado una especie de
persianas que se supone nos protegerán de vidrios rotos e inundaciones.
Hay que confiar.
Espero que la fascinación de vivir entre palmeras, sol, mar y el calorcito tropical, no
se pierda después del primer huracán que pase por aquí.
Pasando mejor a algo más animado, les cuento que el año escolar se acaba esta semana.
¡Hurrra!
No son solamente mis hijos quienes gritan eufóricos, yo me aúno a ellos pues ¡Por fin
se me acabaron los deberes y las traducciones!
La diferencia de nivel entre Suiza y la Florida hizo que sea yo y no mis hijos quien, en
los primeros meses de llegados, haya sido la que cumpla con las tareas de la escuela.
Aquí los niños de pre-escolar ya leen y escriben, mientras que los niños suizos ocupan
su tiempo en la socialización, en aprender a concentrarse, en trabajar en grupo, en
mejorar sus motricidades y en explorar el mundo del juego y la diversión con sus
compañeritos de clase.
En el segundo grado, donde está mi hijo mayor, los niños deben ser capaces de escribir
composiciones explicando contextos en forma clara y concisa, mientras que en Suiza,
repasan el aprendizaje del alfabeto, asegurando su motricidad, mejorándola y
concentrándose en el descubrimiento del mundo en base a experiencias y trabajos en
conjunto.
¿Cuál es el mejor? No sé y tampoco pretendo meterme a comparar, pues cada país tiene
sus razones para escoger los métodos y planes educativos que más le convenga. Ahora
estamos viviendo aquí y debemos adaptarnos a un método basado en resultados.
A lo largo del año, los niños han sido expuestos a no menos de dos horas de deberes por
día y a pruebas de conocimiento cada viernes. A finales de marzo se les sometió a un
examen estatal (SAT, FCAT) con énfasis en lectura y matemáticas, cuyos resultados
definen el nivel de estudios en todo el estado de la Florida (el distrito de Miami Date,
mejoró en términos generales en comparación con el año pasado) además de ser un
barómetro de logros institucionales y de los estudiantes.
Las tan esperadas vacaciones están cerca, como lo están las altísimas temperaturas y un
calor húmedo que hace que la ropa se le pegue a uno cual piel escamosa y mojada. Las
piscinas no se calientan más y la gente se pelea por ocupar primero un puesto con sombra.
La visita a los lugares climatizados, como restaurantes y centros comerciales se hace más
común y los maquillajes y zapatos estrechos y altos van quedando para la historia. El
verano, verano, comienza. Pobres mis suizos
Hasta la próxima semana,
María Fernanda Salvador de Bergen
desdeaqui@hoy.com.ec
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