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PUNTO DE ENCUENTRO DEL EMIGRANTE
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Recuerdos y nostalgias

Les escribo desde Los Angeles (California), hace como 37 abriles que emigre a este bello país. Mi idea a primera vista era permanecer un par de años y regresar, pero el destino me tenía deparado otro camino. Al principio me fue difícil adaptarme al nuevo modo de vida, pero gracias a mi juventud pude acomodarme a este nuevo estilo. Tenía una preparación técnica, había estudiado en el Colegio Técnico Don Bosco, esa fue una de las herramientas que me ayudó a ubicarme en este país, con un inglés muy escaso, supere muchas barreras, con mucho esfuerzo fui, poco a poco, ingresando en la industria de la aviación -en ese entonces la mano de obra latina era muy cotizada-, pero el destino hizo que conociera una mexicana, que hoy es mi pareja por más de 35 años.

La vida me regaló una esposa y madre maravillosa, todo lo que soy, le debo a ella. Desde ese momento, los planes de regresar, algún día, a mi Ecuador se me esfumaron, vinieron los hijos, fueron creciendo con el cariño hacia dos patrias: las de sus padres. Mi hijo adora el Ecuador, mis hijas están con su madre, ellas se siente muy mexicanas.

Los años pasaron, tuve la fortuna de trabajar en el proyecto del B1 Bombardero y después en el proyecto del Trasbordador Espacial, donde siempre me sentí orgulloso de pertenecer a estas compañías. Tuve la suerte de ir de vacaciones a mi país muchas veces, para visitar a mis padres y hermanos, pero cada vez venía más desilusionado por toda la corrupción que existe en todos los niveles y dependencias del gobierno. Al principio, antes de hacerme ciudadano de EEUU, los 30 días de vacaciones, solo era para tramitar engorrosos papeleos, mi país a cambiado muchísimo. Quito esta bello, se puede comparar a cualquier ciudad del mundo, tuve la suerte de conocer casi toda Europa, el Medio Oriente, etc. y digo mi tierra esta a la altura de cualquier cuidad, tenemos que hacernos conocer. Lo que Ecuador ofrece al turismo, va más allá de cualquier expectativa.

Ahora que pasaron los años, digo que valió la pena salir de casa temprano, pero mis raíces y mi cariño por mi tierra es cada día más grande. La nostalgia y el recuerdo los tengo muy presentes. Ojalá que la vida y el destino cambie la vida de mis paisanos, Ecuador tiene con que desarrollarse, necesitamos que se acaben los gobernantes corruptos, porque el Ecuador es de todos, no solamente de pocos millonarios, mucha gente quiere regresar al país para crear industrias y hacer inversiones, pero el país no ofrece las garantías, ojalá el gobierno de las facilidades para la inversión foránea.
Dios bendiga a mi patria. ARRIBA EL ECUADOR

Carlos Pérez
California - USA
aucasquito@aol.com
17 de julio de 2007


El conejo de Pascua y el cucurucho de Viernes Santo

El conejo de Pascua, ese animal casi mitológico que aparece todas las primaveras por Europa es otro símbolo y evidencia de las diferencias entre las culturas occidentales y las de otras latitudes como las latinoamericanas.

En mi óptica quiteña, la Semana Santa siempre tuvo un carácter de solemnidad y tristeza religiosa muy profunda y, hasta ahora, pensar en otra forma era prácticamente imposible.

El único día de la Semana Mayor que me producía cierta dosis de alegría era el Domingo de Ramos debido a las tradiciones de las palmas de distintos modelos y tamaños con su rico y característico olor a monte fresco.

El resto de los días la tristeza se acrecentaba considerablemente, poco a poco, hasta llegar a la depresión absoluta del Viernes Santo con sus cucuruchos (personajes mágicos que parecían sacados de algún cuento de terror), pies descalzos, sangre, espinas, dolor, arrepentimiento, flagelación.... en fin...

El Sábado de Vigilia y el Domingo de Resurección levantaban un poco los ánimos caídos pero de todas formas los estragos causados por la Semana Santa tardaban un poco más en curarse antes de volver al ritmo habitual.

Por acá la cosas son totalmente distintas y la primera vez que viví estas fechas por estos lares me sorprendió mucho la alegría con que la gente celebra la Pascua y decidí investigar un poco más al respecto.

Primero que nada la Semana Santa se pasa muy rápidamente. El Domingo de Ramos no es tan colorido como el nuestro ya que no todos los países del mundo cuentan con la suerte del Ecuador de tener una biodiversidad tan rica en flora que permite a los artesanos crear esos maravillosos arreglos de ramos con corazones, cubos y figuras de distintos tamaños que incluso pueden llegar a medir metros de largo.

Acá también se les llama "palmas" pero son solo dos que tres ramitas de monte de los más tristes y descoloridas con las que los fieles van a la iglesia muy orgullosos (no hay que olvidar que la cultura polaca es muy católica).

El resto de la semana como ya dije se pasa volando. Todos trabajan y estudian y no hay mucho tiempo para nada. La gente muy devota asiste a las celebraciones religiosas de cada día y el Viernes Santo la mayoría permanece en casa porque no hay procesiones ni nada por el estilo.

Para ellos la verdadera celebración comienza el sábado cuando llevan a la iglesia en una canasta debidamente preparada, los alimentos que habrán de servirse el domingo en el desayuno para que sean bendecidos por el párroco.

El domingo es el día más importante de la semana. Se reúnen muy temprano en familia y comparten un desayuno muy consistente, que entre otras cosas tiene huevos preparados de varias maneras, jamón, embutidos, pan, pescado, ensaladas, etc. Es una especie de rito o costumbre muy viejo y de un significado profundo.

Las casas están decoradas especialmente para la ocasión con huevos de Pascua de distintos colores y diseños, con conejos sintéticos, con arreglos de "palmas" del Domingo de Ramos y otros adornos exclusivos de este día. El símbolo principal de la Pascua es el huevo que simboliza la vida que nace, que continua y que se renueva.

Después del desayuno los niños tienen que buscar presentes que supuestamente los escondió el conejo de Pascua alrededor de la casa o el jardín. Sorpresivamente ellos están muy convencidos de la existencia del conejo hasta muy avanzada edad.
Posteriormente las familias salen a disfrutar de un paseo o caminata por algún lugar aledaño como un parque o un bosque.

El lunes es un día de descanso, no hay trabajo ni escuela, y muchos lo utilizan para reunirse con sus amigos o conocidos y compartir unas copas. Los niños salen este día a las calles a mojar a la gente al más típico estilo del carnaval andino.

Inclusive el clima en esta época del año contribuye a crear ese ambiente de alegría que se respira por doquier. Después de largos meses del frío invierno, la llegada de la primavera es un gran alivio en todo sentido. El aire es mucho más calido, la nieve se ha retirado y el paisaje se llena de flores, colores en los arbustos y tímidos rayos de un sol anaranjado.

Conversando con los polacos sobre las diferencias entre nuestras celebraciones y las suyas he llegado a la conclusión de que todo radica en el motivo a celebrarse. Ellos festejan la vida, la resurrección. Nosotros le damos prioridad al acontecimiento magnánimo de la muerte del Redentor.

En este punto cabe decir que personalmente no creo que ninguna de las dos celebraciones sea mejor o peor que la otra. Simplemente son diferentes formas de ver un mismo acontecimiento en dos partes del mundo muy alejadas y distintas entre si.

Para ellos la Pascua es una especie de segunda y pequeña Navidad. Si lo analizamos desde el punto meramente religioso podríamos señalar que es una forma cómoda de disfrutar solamente de lo positivo del asunto sin realizar ningún sacrificio ni penitencia pero cada quien es libre de juzgar por si mismo.

Se me ocurre pensar que nosotros somos muchos más tristes durante estos días porque el resto del año somos mucho más alegres que ellos también. Talvez necesitamos balancear un poco las cosas para sonreír mejor y más sinceramente el resto del tiempo. Talvez por eso necesitamos estos días de tristeza y oscuridad. ¿Que piensan ustedes?

De todas formas la Pascua ha terminado y los cucuruchos y el conejo se han guardado hasta el año siguiente en el que serán desempolvados nuevamente para brindarnos alegría, tristeza, arrepentimiento o indiferencia. Sin lugar a dudas que estos extraños seres no pasaran desapercibidos una vez más.

¡Hasta pronto!

Byron Rivera
Torun - Polonia
byronrivera2001@yahoo.com
27 de abril de 2007


A las voces no escuchadas

Un saludo muy grande a todos los emigrantes que se encuentran fuera del país. Es muy triste alejarse de los suyos dejando tristeza y soledad. Muchas veces por encontrar el bienestar -en este caso económico- para poder sobrevivir.
Sabemos que hace pocos meses fue la elección presidencial en nuestro país, por medio de la presente quiero hacer un pedido por las voces no escuchadas a nuestro ministro de relaciones exteriores. Yo soy ecuatoriana, de corazón muy carchense, me encuentro en la ciudad de Los
Ángeles (California). Se que a lo mejor puede llegar o no mi mensaje, escribo esto porque es muy necesario. Los ecuatorianos aquí somos olvidados, a diferencia de gente de diferentes países. Es hora que nuestros gobernantes hagan algo para interceder por la gente que emigramos y no tenemos oportunidad de vivir dignamente fuera de nuestro lugar de origen, es hora que hagan algo aquellos que siempre nos han prometido ayuda y nos han obligado a buscar alternativas fuera de nuestro país.
Si hubiese fuentes de trabajo nadie saldría a ayudar al progreso de otros países.
Espero señor Correa -que como dijo en la campaña- ayude a los emigrantes, tener en cuenta que dejamos familias en el Ecuador, por favor se digne interceder por nosotros en este país, darnos cualquier tipo de ayuda, como un TPS que significa un permiso para trabajar sin el temor de que un día nos deporten, ya que nuestro castigo es venir solo a trabajar por las razones ya mencionadas con la esperanza de un futuro mejor para todos.
Espero que no nos olviden.
Gracias.
Jenny Almeida
Los Ángeles – EEUU
jennyra10@hotmail.com
7 de abril de 2007


El Lugar donde quiero estar es contigo

Heme aquí jugando con mis cabellos, adormitándome despacio mientras el humo de este cigarrillo entra a los pulmones.

El sol brilla hoy, hoy sí; mañana regresará la tormenta. He decidido que hoy si, hoy si voy a salir de casa, el dolor de la espalda, la cabeza frágilmente colocada sobre el cuello y mi pesadilla de siempre, ¿será que un día me despierto y me encuentro una joroba?

La calle a simple vista esta desierta pero una actividad subterránea se desarrolla en total silencio en todas partes, esta maquinaria sólo descansa los domingos; por las noches se va más temprano a la cama pero en la mañana también está en pie más temprano.

El camino incomoda con pequeñas piedrecillas que se adhieren a los zapatos de tacón con una suela insuficiente para evitarme la sensación de disgusto. El camino es una pendiente de cuarenta grados que aprieta el paso de bajada y se hace odiosa de subida. No me hace falta confesar que mis piernas son poco diligentes cuando ordeno la ascensión. De todos modos ahora voy de bajada, no me entretendré describiendo la franja de arbustos enanos que enmarcan la calle de nidos abandonados y hojas pardas, los pájaros se oyen hoy, pero me han graznado los cuervos que no pretenden quedarse, hace aquí mucho frío contestan.

He llegado a la esquina y no sé si tomo la derecha o la izquierda o me regreso castigando las piernas y me arropo en mi cama. Después de un rápida cavilación recuerdo que debo tomar el suroeste como referencia.

Camino y caminando trato de convencerme que es más corta la distancia de aquí a mi meta que de regreso y me asusta perderme, nunca he sido muy hábil con la brújula.

No me fijo en los cuerpos que se deslizan a mi lado, no quiero perder el rumbo y sus conversaciones me parecen estrechas, y llenas de escarcha, para donde voy caminado el piso es cálido por eso todos realizan pequeños saltos que parece estuviesen bailando. El idioma del lugar que extrañan las falanges de los dedos de mis pies, es un canto de amor y pasión, muy alto pero no esta lleno de escarcha, sino de flores tropicales y exóticas especies de raíces.

Me fatiga ya este largo andar, la urgencia me ataca los nervios recubiertos de yeso, he de entender que no debo flaquear, cínicamente me miento y digo, falta poco, al girar aquella esquina estarás casi en ese tibio lugar que se te impregnó en la piel al nacer.

Luego siento que alguien alarga una mano conocida y me roza los labios.
_ !Calla no debes desesperar. Calma aquí en mi corazón también hay un tibio rincón para ti.
Cierra los ojos, no mires más las armaduras frías y extrañas, dibuja en tu mente el bullicio de la calle donde creciste y déjame a mi traducir para ti el sonido del zumbido que resuena, tu escucha mi voz y tu voz.
El lugar donde quieres estar está muy lejos.
_Y yo respondo empapada de lluvia. El lugar donde quiero estar es contigo, aunque me quemen los pies, la cabeza se me disuelva en la niebla y el corazón sangre un poco por el lado suroeste, la sangre fluye como atraída por un magneto, mi corazón se queda sin embargo a tu lado, abrázame para que se cierre mi herida.

Dedicado para todos los que han dejado su tierra por amor.

Angie Fuchs-Castillo
Lucerna-Suiza
angiefc45429@yahoo.es
15 de marzo de 2007


Llegó el frío

Este año parecía que la nieve nunca iba a llegar...
En verdad fue muy extraño tener la Navidad y todo diciembre sin ella.
El cambio climático se siente en todas partes y en estos países con temperaturas extremas más aún.
Pero finalmente la nieve llego y con ella el frío.

Los termómetros han comenzado a bajar pero de todas formas se puede seguir diciendo que este es un año "cálido". La temperatura en la calle bordea entre los 0º y –4º. Algo muy reconfortante teniendo en cuenta que el invierno anterior soportamos una ola de frío que alcanzo los 25 grados bajo cero en los peores días. Literalmente te congelabas fuera de casa y si tu departamento no tenía un buen sistema de calefacción, adentro también.

Pero no crean que todo lo que tiene que ver con el invierno son solo penurias.
Si hay algo que me gusta mucho de este tiempo es el paisaje. Es único.
Todo esta blanco por todas partes y las iglesias y castillos medievales, que aquí abundan por doquier, lucen espectaculares bajo el manto de la nieve. Las ciudades de igual manera.

El momento que comienza a nevar es muy mágico también. Uno se siente un poco niño nuevamente y quiere deslizarse por la nieve y hacer muñecos con ella, y organizar batallas con los amigos.
Es algo que hay que vivirlo.
La primera vez que tuve esta sensación se me vinieron a la cabeza las películas navideñas que ponen en la tele en diciembre.
Hoy ya hacen más de tres años de aquello.

Por supuesto quienes más disfrutan de este clima son los más pequeños.
Están jugando todo el tiempo por todas partes. Y cuando los veo me acuerdo de una vez que con mis hermanos, en nuestra infancia, después de una terrible granizada al norte de Quito jugábamos como locos con el granizo creyendo que era una especie de nieve criolla. Lo bebíamos mezclado con “Fanta” y luego estuvimos enfermos por esta imprudencia. ¡Travesuras de niños!

De todas formas, de vez en cuando me subo en un trineo y me deslizo por los montículos blancos o fabrico un muñeco de nieve o jugamos a las guerras.
Porque el niño sigue adentro intacto para siempre, o no? Simplemente hay que dejarlo salir de vez en cuando y disfrutar. Al fin y al cabo la vida esta hecha de esos pequeños momentos pero que perduran.

Es tiempo de protegerse del frío con mucha ropa y te caliente.
Saludos cálidos desde el frío del Norte.

Byron Rivera
Starogard-Gdanski
Polonia
byronrivera2001@yahoo.com
19 de febrero de 2007


A propósito de Fin de Año

Cuando pienso en el 31 de Diciembre muchos recuerdos vienen a mi mente. Para mi, desde niño, el último día del año siempre fue de gran fiesta. Una celebración muy colorida y alegre. Me acostumbré con el pasar de los años a esperar con mucha ansia ese día, contaba los días para ello.

Esas tradiciones tan ecuatorianas...

Las famosas viudas de Carcelén, con su atrevimiento, que deleitaban al público por horas y horas. Los Años Viejos que aparecían en todo rincón, puertas, balcones, ventanas, carros, buses e incluso a veces paseados como trofeos por chicos y grandes por las calles.

Nuestra alegría al recibir los primeros sucres de los peatones que se cruzaban cerca de nuestro "viejo" agonizante. La cuenta regresiva en la radio cuando todos los vecinos sintonizaban "el apagón" cerca de las doce. Luego los abrazos y la calidez de la hoguera donde ardía el pasado con sus penas y brotaba el optimismo del futuro, ese olor a eucalipto y aserrín que flotaba en el ambiente durante los días siguientes y se iba perdiendo poco a poco. Ese olor que tengo en mi memoria y que todavía lo puedo sentir ahora que lo pienso. En fin...

Muchos se preguntan todavía el origen de estas tradiciones. Personalmente creo que el origen ya no debería importar tanto porque de todas formas ya son nuestras, sea donde sea que se originaron ya se mestizaron y mejor aún se ecuatorianizaron, como todo lo que llega a nuestras tierras.

Acá, en Polonia, trabajo como profesor de español y mis alumnos se maravillan y se extrañan cuando les cuento acerca de nuestras celebraciones de Fin de Año y en general les parece algo muy especial aunque algunos de ellos no las entienden. Es difícil entender sin conocer.

Aquí obviamente el 31 de Diciembre es mucho más frío, más formal ¡como todo! Simplemente hacen fiestas formales para recibir el año con banquetes, juegos artificiales, bebida y baile. En mi concepto ecuatoriano de Fin de Año la palabra formalidad no tiene mucha cabida.

El 31 de Diciembre para nosotros (los ecuatorianos) es un poco de todo, aunque a algunos no les guste. Es un día de desorden, de libertad, de alegría y por supuesto y sobre todo de unión.
Quisiera que así siga siempre, porque ante todo es nuestro y es parte de nuestra identidad.

Saludos a todos y un Feliz Año ¡atrasado!

Byron Rivera
Bydgoszcz - Polonia
byronrivera2001@yahoo.com
24 de enero de 2007


La duda del valor (Agradecimientos)

Hay momentos en los que las palabras fluyen o flotan en mi cabeza, jugando a las cogidas.
Hay momentos en los que en mi cabeza flotan las ideas con indiferencia sin ninguna intención de ser atrapadas y hay otros en los que mis sentimientos se envuelven de ideas llenas de fantasmas y temores, y de lo más humano surge lo que sin vergüenza llamo "la duda de valor".
Hay gente que prefiere mentir y mentirse diciendo que nunca se ha cuestionado así mismo o su trabajo, que no se ha preguntado si merece la pena o si es verdad que tienen madera o por lo menos gracia. Pues bien, a mí si me pasa y muy frecuentemente, no me avergüenza compartirlo, porque sé que esa misma duda me impulsa a la superación por la pasión a lo que se ama.
Y tantas vueltas como siempre... solamente para decir a todas esas personas que durante este tiempo me han escrito para felicitarme, animarme a seguir escribiendo, dedicarme un poema o a ofrecerme su amistad, incluso comparando mi trabajo con escritoras míticas de talento y éxito histórico. Que más quisiera yo que tener la mitad del genio creativo de ellas. Espero que si algún día soy la mitad de excelente que ellas, aquel día conserve la modestia y la prudencia para seguir planteándome "la duda de valor" y seguir creciendo.
Mis amigos y compatriotas desde el fondo del corazón un abrazo -si cabe, más intenso que nunca- por regalarme una sonrisa reacción de sus elogios.

Desde Suiza,

Angie Castillo- Fuchs,

Lucerna-Suiza
angiefc45429@yahoo.es
23 de enero de 2007


La justicia en el Ecuador

Saludos queridos compatriotas, quiero en primer lugar agradecer a Diario HOY por mantener este espacio. Leyendo los relatos de compatriotas, que como yo, han emigrado, me sentí motivada a escribir algunas notas que la gente del Diario tuvo a bien sacarlas en el espacio Punto de Encuentro del Emigrante. He recibido varios e-mail, que gente bondadosa ha enviado manifestando que comparten 100% de las cosas que yo he pasado, inclusive alguien me pidió autorización para publicar una nota en un periódico de circulación entre la comunidad hispana en New York. Me siento muy agradecida por ello, yo solo escribo aquello que siento y que creo ustedes también.

Me he resistido a escribir esto, pero creo que es mejor dejarles saber, así ustedes podrán quizá un poco prever y que no les pase esto que a continuación les cuento:

Cuando mi familia y yo vinimos a USA dejamos casi todo en Ecuador, pero era un problema, no había quien nos diera echando una ojeadita a las cosas, así que fuimos vendiendo todo, lo único que me he resistido a vender es mi casita. La compramos con tanta ilusión, allí vivimos momentos tan felices, aunque también dolorosos como la muerte de mi esposo. Allí crecieron mis hijas, todavía conservo fotografías y videos, que cuando los veo me lleno de nostalgia y no puedo contener las lágrimas.

Mantener la casa vacía era un problema. La gente me decía que viéndola vacía alguien podría entrar y adueñarse, razón por la cual decidimos arrendarla.

Fue el peor error que pude cometer en mi vida. Nosotros confiamos en la corredora que nos presentó al cliente, supusimos que habrían investigado y encontrado que eran gente solvente, cumplida, en fin que no tendríamos problemas en el futuro. Que ilusos pensar en eso, el primer mes que esta gente se mudo ya vinieron los problemas, no pagaban la renta, y yo desde acá sin poder hacer nada, solo llamando por teléfono. Me decían hemos tenido un poco de problemas pero el mes que viene le depositamos y así -para que alargarles el cuento- ya fueron seis meses y nada que pagaban.

Hablé con la corredora y ella, en una forma tan indelicada, me dijo que sería bueno que viera a un abogado, que ella ya nada tenía que ver. Ahora ver un abogado, otra odisea. Contacté con uno que solo por bajar a Sangolquí a mirar que había que hacer me cobró $500, me dije esto es imposible, si por bajar a mirar cobra eso cuánto querrá cobrar por el juicio de desalojo. Yo no quería molestar a mis amistades pero no teniendo otro recurso tuve que hacerlo, así contacté con el Dr. Salazar -amigo tan querido-, quien me ayudó desinteresadamente. Yo angustiada: ya era un año y esta gente no pagaba un centavo: Mi abogado decía que los juicios son así, que tenemos que tener paciencia, escritos van, escritos vienen, el juez ordena una cosa, ordena otra, a los DOS AÑOS señores el juez ordena a esta gente la desocupación de la casa y les obliga a pagar lo que la ley dice $900 por 2 años de renta.

Por una casa que tiene 500 m2 de construcción con piscina, sauna, turco, jardines, etc., etc. que estaban supuestos a pagar $14.000 en 2 años. ¡Increíble no! pero la ley es así. Y la cosa no queda allí. Esta gente dejó la casa destrozada, sucia, llena de basura, no habían pagado luz, agua, condominio, teléfono. Pero extrañamente durante el tiempo que estuvieron viviendo allí ninguna de las empresas de agua, luz, teléfono les corto el servicio, finalmente cuando esta gente tuvo que abandonar la casa recién allí las mencionadas empresas proceden a cortar el servicio y retirar los medidores. Pero eso sí las facturas ya estaban en el departamento de coactiva, además, ahora hay un sistema que automáticamente aplica esas deudas al impuesto predial.

Desesperada con tanta cosa me decidí a hacer un viaje relámpago. Llegué como es lógico, aprovechando el viaje, a saludar a la familia y luego a enfrentar tantos problemas. En primer lugar recuperar esos $900 que de algo me servirían, estaban depositados en el juzgado, así que fui a ver que debía hacer a fin de que se me entregase el dinero. La gente allí se daba las vueltas, vaya a hablar con el secretario, el secretario vaya a hablar con el oficial mayor, el oficial mayor vaya a hablar con la señorita de la oficina de a lado. Así me tuvieron como una semana. Da pena ver como se lleva la justicia en nuestro país, tienen las oficinas abarrotadas de juicios, llenas de tanto papel que como ya no disponen de espacio los ponen en el suelo. La gente allí rogando, suplicando ser atendida y ellos los empleados judiciales se sienten tan importantes, mirando de reojo y de mala gana, con la nariz fruncida como si algo les apestase, dicen “ahora no molestes, estoy ocupado, el juez no ha despachado, venga la otra semana”. Había un señor, de apariencia humilde, que le decía: “doctorcito pero ya es un año y usted no me dice nada”, el “doctorcito” le responde: “ya me estás cansando, anda a buscarme un café, ni que solo a vos te tuviera que atender, ya ves la señora aquí (se refería a mi) también ya viene un par de semanas y se tiene que aguantar”, claro que me tenia que aguantar, ¿qué podía hacer? echarme a pelear, habría salido perdiendo.

Luego ir a las empresas de agua, luz, teléfono. Pedía una explicación de por qué no se había quitado los medidores antes de que los valores siguieran creciendo, trataba de hacer entender a esta gente que los arrendatarios no había pagado, pero uno de los gerentes de la empresa eléctrica me dijo “No me venga a contar la triste historia de su vida, aquí paga y punto, no tenemos porque darle explicaciones de nada”.

Cuando finalmente pagué los valores adeudados y tenía los recibos en mano voy al abogado a ver como recuperar eso de parte de los ex inquilinos, me dice que tenemos que seguir otro juicio. ¡OTRO JUICIO! otros dos años para que finalmente si esta gente no puede pagar lo único que harían sería declararles insolventes. No señor, no quiero amargarme más la vida. Total trabajando algún día recuperaré todo este dinero. No quiero tener que pasar por esta tensión de juicios nunca más.

Con el dolor del alma, he decidido vender la casa, encargué la venta a una compañía inmobiliaria. Cuando pienso que algún rato me van a llamar para decirme que tienen comprador se me hace un nudo en la garganta, es como si ese instante, en que firme la venta de la casa, voy a cortar ese lazo que me permitía soñar con volver -algún día- a mi querido Ecuador. Porque a pesar de todo, sigo amando y extrañando a mi país, a mi gente, a mis amistades.

Este asunto de los $900 no terminó allí, tuve que dejar un poder a mi hermana para que ella vaya a retirar, pues a mi se me acababa el tiempo que podía permanecer en Ecuador.

Cuando regreso acá y me pongo a contar la odisea sufrida, muchos compatriotas me dicen: yo pase por lo mismo, uno de mis amigos tuvo que vender la casa porque el arrendatario no salía. Otro me dice que tuvo que seguir un juicio pues los cuidadores se estaban adueñando de la finca y así un sinnúmero de historias. Bien dicen “Mal de muchos, consuelo de tontos”

Quisiera finalmente pedir a las autoridades que hagan algo por mejorar la justicia en nuestro país, cosas como las que aquí relato pasan a menudo y desalientan a la gente cuando quiere invertir allá, ¿quien quiere comprarse problemas? Nadie por supuesto.

Bueno, queridos amigos, será hasta una próxima, espero tener algo más agradable que contarles.

Cordialmente,


Maria Mercedes Aguilar Vda. De Sánchez
Lemoore Ca USA
mmmcma@hotmail.com
21 de enero de 2007


Primera vez

Hola, me llamo Byron y soy un ecuatoriano viviendo en Polonia, en el centro de Europa, desde hace algún tiempo. No sabia de la existencia de esta página, pero me parece muy interesante para compartir experiencias y revivir viejos tiempos. En cierto sentido es muy bueno saber que hay personas que pasan por las mismas dificultades que uno, a pesar de que no estemos en el mismo país.

Vivo aquí hace, más o menos, 2 años, no se exactamente cuanto tiempo más voy a seguir aquí pero pienso regresar al Ecuador después de un tiempo, si las cosas salen bien, por que verdaderamente no hay nada como nuestro país, a pesar de sus cositas y problemas que a muchos nos han ayudado a tomar la decisión de salir.

Estoy contento de estar aquí por todas las nuevas experiencias y retos, pero confieso que extraño mucho a mi familia, a mi tierra, a mi Quito, a mis amigos, las buenas farras y todo.

Tengo una novia polaca y vivimos juntos desde hace algún tiempo y ahora ella está embarazada así que por las circunstancias y por todo vamos a formalizar nuestra relación pronto.

Bueno ya les seguiré contando más cosas por las que he pasado y por la que paso día a día, semana a semana, porque ustedes saben que cuando estas afuera todo es interesante, todo es nuevo, o al menos por un tiempo.

Saludos para todos y les deseo el mejor de los años

Byron Rivera
Bydgoszcz- Polonia
byronrivera2001@yahoo.com
8 de enero de 2007


Mi historia

Salí del mi país hace unos 40 inviernos. Afortunadamente no vine con las manos vacías. Tenía los rudimentos del Inglés en mi cabeza, una actitud positiva hacia este país y la firme convicción de que el trabajo, la educación y cierto coraje me llevarían a algún sitio.

Mientras podría llenar muchas páginas sobre las peripecias y amarguras que pasé en los primeros 15 o 20 años, prefiero hablar a dónde y cómo he llegado a donde estoy ahora.

Brevemente, a los pocos meses de tener empleos humildes, decidí que sin el idioma y sin un título universitario me quedaría estancado. No vine para eso. Tomé una decisión temeraria: entré al servicio militar en tiempo de guerra (USMC); sobreviví el entrenamiento básico en Parris Island y luego regresé casi enterito de Vietnam. Un año después de completar mi servicio militar empecé a trabajar en el sistema Judicial del Estado de New York, mientras tanto seguí mis estudios durante la noche, estudié de todo un poco. El resultado de mi educación es que hablo ambos idiomas a nivel culto, y eso me abrió las puertas para mi carrera en el servicio civil. Me retire hace poco. Ahora gozo de una pensión razonable, tengo mi propia casa y tengo ciertos contactos que me han hecho poner un poquito de raíces aquí. A más de suerte, yo considero que a mi me ha ido relativamente bien debido a haberme educado, conseguido un trabajo estable y ante todo a mi decisión por ver el lado bueno de este país.

En los últimos 8 años, viaje 3 veces al Ecuador a estudiar la posibilidad de ‘regresar.’ Logré enterarme que mucha gente que regresa al terruño ya no tiene mucho en común con él, porque las cosas han cambiado mucho. La readaptación tiene un costo muy alto.

A este punto estoy satisfecho donde estoy; visito el Ecuador, como turista de cuando en cuando. Lo único que me falta es mi propia familia, ya que soy divorciado y no hubo hijos de mi matrimonio de 15 años.

Sugiero a los paisanos que han llegado por aquí recientemente que tengan fe en si mismos y no dejen de aspirar a algo mejor.

Esto es lo que les puedo compartir por ahora.
Si alguien tiene una historia similar me gustaría saber. ¡Gracias!

Luis E. Aranda
New York, NY
aranda25@msn.com
2 de enero de 2007


 

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