Por Agustín Torres Lazo
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A 90 días de su expulsión del país, el ex presidente de Honduras, 'Mel' Zelaya, quema sus últimos cartuchos desde la incómoda situación en que se encuentra, una especie de limbo diplomático, que pone a prueba Convenciones internacionales que rigen los acuerdos sobre Asilo Político en América Latina. El intríngulis se inicia cuando Zelaya en su tercer intento de recobrar la Presidencia, penetra furtivamente en la Embajada de Brasil en Tegucigalpa.
Es difícil determinar el status de Zelaya. Lo incuestionable es que este escenario compromete seriamente la credibilidad de Brasil en el manejo de sus compromisos internacionales. Es irrelevante la calificación del asilo que se da a Zelaya, lo cierto es que Brasil ha ignorado el Art. XVIII de la Convención sobre Asilo Diplomático signada en Caracas en 1954 por toda la comunidad latinoamericana y que a la letra dice: 'El funcionario asilante no permitirá a los asilados practicar actos contrarios a la tranquilidad pública ni intervenir en la política interna del Estado territorial'.
Hace pocos días, solo una hora después de haberse reunido en una instancia negociadora con los cuatro candidatos a la Presidencia en las elecciones de noviembre, Zelaya convocó en Tegucigalpa a 1 millón de sus partidarios para tomarse el poder en su nombre, bajo el lema: 'Restitución, patria o muerte'. ¿Cómo puede un asilado político o 'invitado' de cualquier naturaleza, lanzar una proclama que conlleva el germen de una guerra civil? Extrañamente Brasil guardó silencio ante el insólito hecho, después incluso de haber sufrido el rechazo del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, a sus pretensiones de que la ONU interviniese militarmente en Honduras.
El Gobierno de facto hondureño ha respondido responsablemente al sedicioso llamado de Zelaya, emitiendo un Decreto que establece durante 45 días el Estado de Sitio en todo el territorio nacional. Los alcances de la medida parecieran estar a tono con la gravedad de las amenazas. Se restringen las garantías constitucionales afectando, entre otros, los derechos de libertad personal, de la libre emisión del pensamiento, de la libre circulación de las personas y de los derechos de los detenidos.
Adicionalmente, la Cancillería hondureña ha dado un ultimátum de 10 días al Brasil, exigiendo que su Gobierno decida sobre la calificación del status oficial del incordiante huésped de su sede diplomática en Tegucigalpa. Rápido como siempre, el presidente Lula ya ha dicho que no se molestará en responder al pedido hondureño. Después de todo, Brasil, fue uno de los primeros en no reconocer al gobierno de facto y retirar a su misión diplomática de Honduras.
Hora GMT: 04/Octubre/2009 - 05:03

04/Octubre/2009 a las 05:44
lo que paso en hondura es que sus autoridades y ciudadania no dejaron que se introdusca el comunismo en su paiz como susedio en ecuador y bolivia pueblos que aun alguien puede salvarnos de estas lacras los que ya no tienen salvacion son venezuela y nicaragua por que tienen metido el comunismo asta en los cesos
04/Octubre/2009 a las 09:25
lo que sucede en honduras es que sus autoridades y ciudadania no dejaron introducir el comunismo en su pais como sucedio en ecuador y bolivia paises que tienen la posibilidad de salir donde lo han metido ya que venezuela y nicaragua es un mal sin remedio.
04/Octubre/2009 a las 13:14
YO COMO COLOMBIANO CALIFICO A BRASIL COMO UNA REPUBLICA CON FALTA DE CRITERIO DANDOLE ASILO A UN PERSONAJE COMO ZELAYA,QUE NO ES MAS QUE UN VAGO SINVERGUENZA QUE VIVE DE LOS VIATICOS QUE LE DA LA COTORRA ROJA DE HUGO CHAVEZ,LULA USTED ES UN TRAICIONERO,CONTRA EL POBRE PUEBLO DE HONDURAS,PORQUE LA PORQUERIA DE CHAVEZ LE DA CONCEJOS A USTED PARA QUE EL DELINCUENTE DE ZELAYA VUELVA AL PODER,LULA DEBIA DARLE VERGUENZA,TRANQUILO HONDURAS LOS COLOMBIANOS SI ESTAMOS A FAVOR DE MICHELETTI,SIGAN PARA ADELANTE,SAQUEN A TODOS ESOS FALSOS DE SU PAIS.