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Yo no me subordino al presidente

Publicado el 02/Agosto/2012 | 11:30

Yo no me subordino al presidente

En la segunda entrega de su entrevista con este Diario, el alcalde Augusto Barrera habla de la seguridad, reconoce el déficit del desarrollo industrial y afina sus dardos contra el periodismo y la clase media.


Por: Roberto Aguilar


EDITOR DE CONTENIDOS


Usted no es aún responsable por el tránsito. Tampoco de la seguridad. ¿O ya lo es en parte?

Parcialmente. Me preocupa que se trate la seguridad como crónica roja. El año pasado cerramos en Quito con una tasa de homicidios de 9,8 por cien mil habitantes la más baja en los últimos tres años. Guayaquil está en 23-24. La media nacional es 18. Hay que situar el tema que tiene ver con aspectos de orden cultural. Los principales factores de los homicidios son las riñas y las venganzas personales. Y ahora comienza a surgir un tercer aspecto de muertes violentas: los accidentes laborales. Los muertos son sobre todo jóvenes.

En el otro lado tenemos el asalto a personas, localizado en zonas como La Marsical, las zonas universitarias... Luego, delitos que nos espeluznan porque culturalmente no han existido aquí: el sicariato y la delincuencia organizada. Cuando se golpeó la banda de la Mama Lucha, en un mes cayeron casi a la mitad los robos a domicilios. Deberíamos hacer lo mismo con las redes de microtráfico y con las bandas que venden cosas robadas.

Cuando dice "deberíamos" da la impresión de que tampoco hay coordinación en seguridad. ¿Es un deseo o una política en marcha?

Hay indicios de caminar en esa dirección. No creo que tengamos los procedimientos óptimos. Hay que acelerar la aprobación del Código Penal; eso es importante. Ejemplo: la tipificación de la cachinería. Hoy, ese delito consiste en que el cachinero sepa que está vendiendo cosas robadas. Eso traslada la carga de prueba al cachinero. ¿Sabe usted que esto es robado? No: delito fiscal. Debería ser al revés: el vendedor debe demostrar que está vendiendo mercadería lícita. En esto hemos seguido una línea de trabajo proactiva: presentamos articulados concretos a la Asamblea, hemos ido a la marcha...

Pero antes de que el Código esté aprobado, ¿qué medidas piensa tomar con la Policía?

Nuestro enfoque es trabajar mucho en prevención y en la territorialización de la seguridad, la Policía de la cuadra. Tenemos 274 UPC, de las cuales hemos hecho más de 40 en este periodo. Cada UPC, ahora, tiene un radio definido de acción y tiene como contraparte un comité barrial. Hay zonas que funcionan muy bien: La Lucha de los Pobres, el Quito Tenis... Sería mentir a la ciudad decir que voy a desmantelar las bandas. No es mi competencia y es correcto que no lo sea.

¿Los quiteños pagan suficientes impuestos para los servicios que están pidiendo a la Alcaldía?

La ciudad tiene una muy buena historia de pagar impuestos. Obviamente no basta. Hay que hacer un manejo adecuado y racionalizar. ¿Cuánto paga de predial alguien que tiene un departamento en Miami? Ocho mil dólares. Aquí paga 120 y se corta las venas. Es otro elemento cultural que hay que trabajar. Es un tema de déficit de ciudadanía, un déficit que viene de dos procesos. Uno, el déficit popular, que viene de un proceso de migración del campo a la ciudad. Otro déficit que me parece imperdonable, es esta especie de esquizofrenia de sectores medios y altos, que son ciudadanos en Miami y aquí son cualquier cosa.

Ese cambio cultural hacía parte de su propuesta electoral. Hoy se le nota cierta amargura frente a sus ciudadanos.

No. En el primer nivel, el trabajo que hemos hecho, de construcción de ciudadanía en sectores populares, es gigantesco. Haber regularizado 200 barrios, tener centros de desarrollo comunitario donde los niños tienen acceso al arte y a la cultura, son cosas muy potentes.

Como candidato, usted veía una ciudad con capacidad de propuesta cultural, ciudadana y con madurez política. El déficit en esos campos es evidente.

No coincido. Hemos avanzado. Hay básicamente un problema de construcción mediática. La ciudad está en la mitad de un conflicto entre los medios y el Gobierno, y hay una visión mezquina de parte de algunos medios de cómo tratar estos temas. No se tematiza. Mire la programación cultural. El Sucre era un teatro al que venían artistas. Este año presentamos Sweeney Todd en Bogotá y esta semana acabamos de producir West Side Story. Hoy producimos obras. Los quindes fueron a todo el país.

Una cosa es la agenda y otra son los imaginarios culturales. ¿Qué gran imaginario propone Quito si usted mismo señala que hay déficit de ciudadanía?

Es relativamente fácil cambiar las instituciones, la cosa política las leyes... Lo más complejo es cambiar la cultura: los ciclos culturales son más largos

Usted habló de la guerra que hace el presidente a los medios. Usted es del oficialismo. ¿De ahí le salpican consecuencias?

Mis actuaciones y mis criterios políticos los proceso en los espacios internos, y eso me parece que es adecuado.

Usted quería cambiar el patrón del ciudadano que recibe todo del Estado, que solo demanda y no participa. Y tiene un presidente que, a quienes participan, incluso si critican positivamente, los estigmatiza . ¿No incide esto en el diálogo con los quiteños?

No. Hay un ámbito específico que es la tematización de la ciudad. En Quito debemos avanzar en un esfuerzo de concertación. Es importante identificar qué tipo de construcción se hace de esta ciudad. Yo creo que hay que cambiar las relaciones de poder, y si eso a alguna gente no le gusta, pues que gane las elecciones. Me parece lamentable que muchos medios se hayan convertido en los comités de los ausentes partidos políticos, que discutan básicamente una estrategia de confrontación.

Usted elude la pregunta del presidente. Pero cuando él se mete a decidir por usted el nombre del aeropuerto...

No es así. Las semanas anteriores, los alcaldes plantearon lo mismo, cámaras, asociaciones, historiadores y varias voces. Abrimos un proceso de participación. No soy una persona que se subordina a un criterio, soy grandecito, he luchado por mis propios pies y tengo una concepción del tipo de sociedad. Entonces, no acepto que estigmaticen a la Alcaldía de Quito y a mí mismo. Ustedes están perdidos si ese es su tipo de tratamiento.

Lo que puedo decir es que, con toda seguridad, yo tengo más influencia en el proyecto general y en el Gobierno Nacional que el presidente en el caso de Quito. Es la realidad. Yo no he recibido nunca una llamada de orientación u oposición del presidente: a quién poner o qué hacer, nada. La novela que han construido en torno a eso funciona mediáticamente a los opositores. Nos reímos con el presidente de esto, con todo respeto para el resto.

Usted habló de hacer de Quito una ciudad industrial, del conocimiento... Pero esos saltos no se han dado.

Tenemos 99 mil establecimientos económicos: un 20% o 30% más que Guayaquil. Tenemos siete mil permisos de construcción de edificios y casas nuevas y la tasa de desempleo más baja de las ciudades.

Pero su proyecto de atraer nuevos sectores tecnológicos no se ha concretado. ¿No hay ahí un retraso de su administración?

Sí, tenemos un relativo retraso. Asumo lo que me toca. Esto tendría lugar en la zona de desarrollo económico especial del aeropuerto y en el sistema de parques industriales: Itucachi y Turubamba. Esto va a permitir una transformación tecnológica de la implantación industrial. Yo entiendo la transformación de las ciudades de industrias a servicios y creo que el desarrollo de una ciudad funciona cuando tiene una economía diversificada, no creo en las vocaciones exclusivas.

En ese sentido, ¿cuándo y cómo recuperará el retraso?

El proyecto clave es la propia inauguración del aeropuerto, que generará una inyección a la economía de la ciudad de cerca de 300 millones de dólares. Si antes teníamos un tugurio alrededor del aeropuerto, ahora vamos a tener 200 hectáreas para zona económica especial, la más grande del país.

Ahí podemos implantar robótica, tecnología... Hemos avanzado poco sobre eso. No quiero justificarme, pero es que ni de las vías había certeza. Alrededor de eso tenemos el tema de Itulcachi y de las áreas industriales. Eso va a permitir que tengamos implantaciones de estructuras productivas con capacidad, innovación tecnológica y conectividad.

¿Qué acuerdos hay para traer empresas con valor agregado y tecnología de punta?

Hay expectativas sobre eso, dos o tres interesantes. Y siento que la ciudad está colocada otra vez en un marco interesantísimo para la inversión. En este momento hay interés de implantación y de desarrollo a largo plazo con inversiones gigantescas de esta zona económica de desarrollo especial. Hay iniciativas europeas y del mundo árabe y alguna iniciativa estadounidense.

¿De quién se trata?

No puedo ser más preciso. Tener 200 hectáreas al lado del aeropuerto con un tratamiento fiscal especial; es oro. El aeropuerto actual está en 130 hectáreas; el otro está en 1 500. El salto que la ciudad va a dar es importante. Por eso veo con pena cómo es de limitado el debate sobre el aeropuerto.

Se sabe que las vías para el aeropuerto tardarán alrededor de un año. Pero el quiteño quiere saber cuáles son las posibilidades, en las condiciones actuales, de no tardar dos en llegar al aeropuerto.

Hay vías habilitadas y operativas para el funcionamiento en el corto plazo del aeropuerto. La repotenciación de la Interoceánica va a generar un 15% de mejora de la vía. El transporte de pasajeros no solo va a ser un modelo privado. El concesionario y nosotros estamos trabajando en un transporte colectivo de pasajeros, que se pueda hacer check en la ciudad e irse en un bus de cuarenta personas. Es probable que el tiempo que uno pasa en la espera, en la cola, sea el tiempo que uno va en la vía.

Dos: la carga no va a entrar por El Chiche ni por la ciudad, sino por la E35. La carga de flores que viene del norte va a entrar por El Quinche; la que viene del sur entra por Alóag, Amaguaña, Sangolquí y entra por la Y de Pifo. La ciudad urbana va a librarse de seis mil vehículos de carga. Esto durante los 10, doce meses, hasta que se inaugure la ruta Viva.

Finalmente, el aeropuerto está a 20 kilómetros, o sea que, aún haciendo todas las vías y todas las autopistas, uno se va a demorar, en cualquier caso, 35 ó 40 minutos más de lo que se demoraban los que viven cerca. Sin embargo, si uno tiene un Quito-Miami directo, se ahorrará tiempo y plata, porque la escala en Guayaquil, Bogotá o Panamá le cuesta. Vamos a tener muchos efectos positivos. Hoy ya han pedido volver tres o cuatro aerolíneas europeas. No puedo decir cuáles hasta que no estén autorizadas. (JH-RA)

 

Ciudad Quito

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Comentarios

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  1. 1 Juan Bernardo Rosero desde - Guayaquil

    Señor Rosero envio comentario solocitado

    saludos cordiales
    Sandra

  2. 1 Edwin Espín desde - quito

    envio comentario

  3. 1 DIEGO desde - Orlando Fl

    No nada que ver no se subordina a correa, solo que nunca falta en primera fila de la tarima para bailar,cantar y repartir sanduches.

  4. 1 R

    Que las respuestas a las 3 primeras preguntas fluyan ya seria un exito para el pais y no solo para Quito.

    Si sesudos revolucionarios ya han comprendido esta necesidad y tienen mayoria en la Asamblea, por que culpan a la"oposicion" que las leyes no fluyen? Sera que todavia esperan "reirse" un poco mas con el presidente y no hay suficientes chistes?

  5. 1 Ramiro desde - Gye

    Yo no me subordino al presidente.... solo le lamo los pies!

  6. 1 Hugo Romo desde - Quito

    Si Barrera no es un subordinado, Correa no es presidente. Parece que ya le comienza a dar un poco de vergüenza al alcalde. Un poco tarde para arrepentimientos.

  7. 1 Pio Lin desde - quito

    YO NO ME SUBORDINO AL PRESIDENTE, y que nos cree tontos sr. Alcalde, ustde llama al pueblo para que le pongan el nombre al aeropuerto, hasta que un sabado Correa dijo lo que dijo, y que hizo usted al dia siguiente, lo que el Presidente quizo, por favor denos un poco de valor, no somos tan tontos.

  8. 1 Maria Elena Rubio desde - Quito

    Lo peor es justificar la incapacidad culpando a otros, si no habían estudios para las vías entonces porque apenas llegó a la Alcaldía trabajó paralelamente en las vías mientras se hacía la renegociación del aeropuerto? Yo cuestiono el tratamiento discriminatorio que ha recibio Quito por este gobierno así se diga lo contrario. Si no revisen las obras que directamente hace el gobierno en Gquil. Cambios en la estructura municipal que hasta el momento no dan resultados así está nuestra ciudad.

  9. 1 0swaldo desde - Quito

    "YO NO ME SUBORDINO AL PRESIDENTE" demaciado tarde para creerle semejante mentira, las cosa estan a la vista y en las tarimas señor Alcalde. y a propósito ¿que es del señor Prefecto? desapreció, bueno ni habla ni hace nada en la provincia ¿o será que se fue de vacaciones a su "tierra natal"?.

  10. 1 jose bravo garcia desde - santa rosa

    Que cinico señor Barrera,no se subordina al presidente ni usted se lo cree,usted y otros acolitos son mas que unos titeres manejados por el titiritero revolucionario desde carondelec,los quiteños tienen que estar arrepentidos de haber elegido un zombie de primera autoridad municipal.

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