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X Bienal de Cuenca

Publicado el 26/Octubre/2009 | 00:06

Por Susana Klinkicht


susanak@hoy.com.ec

En su décima edición, la Bienal de Cuenca ha superado varias etapas en su organización, hasta presentarse ahora como una institución experimentada, que ha creado rutinas, es menos vulnerable y sensible a las críticas, capaz de enfrentar desafíos. Han quedado atrás la prebienales y salones nacionales, que obedecían a un afán de seleccionar a los artistas ecuatorianos por concurso, como si se tratara de un contrato con el Estado. Se ha superado el chauvinismo, que mezquinaba los cargos a los que no eran cuencanos o por lo menos ecuatorianos. Tampoco se pretende ya repartir la curaduría entre varias personas, por temor a otorgar demasiado poder a una sola. Esta Bienal ha tenido en José Manuel Noceda un curador cubano, con las atribuciones y conocimientos suficientes para dar forma a un concepto, aunque posiblemente sin el presupuesto necesario para intervenir más en la selección en cada país. Finalmente, esta Bienal, que antes era americana, se ha abierto a todos los continentes.

Han sido abolidos los segundos y terceros premios, aunque no se ha llegado todavía a cumplir con la aspiración de prescindir del dinero como incentivo.

El resultado del certamen, un premio para Ecuador, un premio y una mención para Venezuela, una mención para Nicaragua, un premio para Argentina y una mención para Cuba, aunque decidor, no puede ser leído como un cuadro de medallas en el que Latinoamérica barrió con todo. Para eso, la participación de Europa y Asia fue todavía muy desigual. Interesante resulta registrar la libertad con la que los artistas han podido ejecutar sus ideas formalmente, si se recuerda que hubo Bienales de las que buenos artistas fueron excluidos, por el excesivo tamaño de su cuadro y las paredes de los museos eran aburridos planos blancos tachonados de obras, casi todas del metraje máximo permitido, para no arriesgar la oportunidad de atraer la atención en la masa.

Tal vez ahora hubo excesivo teatro entre lo performático , también señales de "pereza", como dijo el jurado Kevin Power, a la hora de transformar las ideas en instalaciones, pero en términos generales la Bienal ha despertado entusiasmo y, lo que tal vez es una de sus misiones más importantes, presencia de los artistas en esta ciudad. Casi todos estuvieron en algún momento en Cuenca, han trabajado junto a sus habitantes, han intercambiado criterios y vivencias con artistas locales, hubo debate. Power, quien fue subdirector del Reina Sofía de Madrid y cuyo currículo llenaría una página del periódico, considera que, frente al desgaste de los grandes acontecimientos artísticos, las más pequeñas entre las 137 bienales del mundo tienen una oportunidad. Ante la dificultad de tamizar la oferta y el peligro de convertir estas citas en espectáculos y parte del mercado "con mecanismos sofisticados muy mentirosos", las exhibiciones puntuales y de curaduría crítica son la opción.

"Estamos creando un público que se aburrede de una muestra a la que le falta la dosis habitual de escándalo y provocación prefabricada", dijo. La alternativa: muestras más agudas y modestas. La X Bienal expone 61 obras; en su cuarta edición llegó a aceptar 429.

Hora GMT: 26/Octubre/2009 - 05:06

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Comentarios

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  1. 1 Luis Velasco desde - Quito

    Somos los ecuatorianos tan estupidos que no existe un artista que pueda representar al país?, a tal punto que tenemos que ser representados por un Cubano. El arte es otro sector invadido por la política, y los superdotados críticos que con su verborrea llena de retórica incomprensible, hacen creer a las masas lo que a sus genes corruptos les satisface, una forma facil de repartirse el dinero, presupuesto que siempre ha estado en manos de unos pocos elegidos con "aureola de sabiduria" impostada. El arte de corromper debería titularse la gran bienal. Porque el verdadero arte ha sido suplantado por la habilidad para permanecer en el poder oficial de la cultura, de unos cuantos piratas que han vaciado de su significado a la palabra arte para llenarse los bolsillos comerciando con sus despojos.

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