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Publicado el 20/Febrero/2010 | 00:05

Por Simón Espinosa Cordero
simeco@hoy.com.ec

1 El uso y la moda y el influjo del poder modifican la lengua natal. El inglés, sobre todo el inglés estadounidense, ha influido en la lengua española de este siglo y del siglo XX. Hoy, empleamos más gerundios pese a que la presidenta de la UNE no tenía una idea clara de si el gerundio era una verruga, un estar en cinta o uno de los modos impersonales del verbo. La precisión del inglés actual y su espíritu al servicio de la tecnología han ido haciendo menos frecuente el escribir con perífrasis verbales y han favorecido la proliferación del verbo desnudo, sin plumas de adorno. Pero la lengua española siempre ha gustado por las perífrasis, que son lo gourmet de la mente.

2 La perífrasis expresa en varias palabras lo que se puede expresar en una sola. Hacer un sacrificio en vez de sacrificarse. Poner dificultades en vez de dificultar. Dar saltos en vez de saltar. Expresiones como tener que salir, volver a entrar, estar jugando, son formas de conjugación perifrástica que añaden un matiz ético, humano o placentero a la mera acción del verbo. Lo perifrástico se acerca más a la sensualidad de enamorarse, a lo romántico, a que la vida es vida por las circunstancias que la rodean. Hoy, todo es rápido: comida rápida, amor rápido, lectura rápida. La eficacia ha desplazado al disfrute; Aquiles, a la tortuga.

3 La señora María Moliner escribió un excelente Diccionario de uso del español. Murió sin llegar a ser académica de la lengua porque era mujer y porque, cuando pudo serlo por haberse desmachificado la leche española, ya había entrado a la Academia del Alzheimer sin darse cuenta siquiera.

4 Su diccionario dedica al verbo echar cuatro columnas completas. Y pone ejemplo de las siguientes locuciones: echar abajo, echar de comer o de beber, echar de largo, echar de menos, echar a perder, echar a lo sucio, echarla de cierta cosa, echarlo todo a rodar, echar de ver una cosa, echarse (para) atrás, echar de ver, echarse encima, echarse encima de alguien, echarse fuera, echarse a perder una cosa, echárselas de.

5 Echar abajo: La operación del cartílago de una de las rodillas del señor presidente en la isla de Cuba echó abajo la pretensión del alcalde de Guayaquil de hacer temblar las rodillas del presidente. Echar de comer: Nuestro primer mandatario acompañado del recién estrenado embajador Édgar Ponce, experto en alambres de luz y extensiones eléctricas, echaban de comer a los lagartos de la isla para matar el tiempo, extremadamente lento en se país de palmeras.

6 Echar de largo: Las divisas en la Isla son escasas y no se pueden echar de largo porque nadie sobra lo que no tiene. Echar de menos: Alexis Mera echó de menos al presidente durante las fiestas del Carnaval. Echar a perder: El accidente de la esposa del señor fiscal general del Estado ecuatoriano echó a perder la candidatura del marido para la Presidencia de la República en el año 2013.

7 Echar a lo sucio: Gina Mejía, luego de jugar fútbol con las vecinas del barrio, se desnudó y echó la ropa sudada a lo sucio.

8 Echar una carta al buzón, echar la pregunta a broma, echar pie a tierra, echar de ver el desplante, echar detrás del fugitivo, echar la manta en tierra, echar la manta entre los árboles, echar hacia el monte, echar para el monte, echar a alguien por tierra, echar la carga sobre el pueblo. Echar tras el fugitivo. (Emilio Nañez Fernández, Construcciones sintácticas del español).

Hora GMT: 20/Febrero/2010 - 05:05

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Comentarios

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  1. 1 Luis Portalanza desde - gye

    Muy agradable y sugestivo artìculo. Lectura amena. Sin duda don Simón es un fino conocedor de la jerga gramatical del español ¿del mester de clerecía?. Es que la columna periodística también debe enseñar y hacerlo del modo gracioso, no tedioso ni pretensioso; que vaya que sirve para el apredizaje de todos. Gracias.

    Tal se echa de ver de inmediato. En verdad no es muy coloquial, en nuestro medio americano, los varios usos que nos enseña respcto del verbo echar, doña María, meritísima maestra del idioma, injustamente preterida de llegar a su asiento en la Real Academia de la Lengua, a lo mejor por las razones que nos ofrece el artículo.

    Y es que el uso diario ya coloquial o no del idioma, en nuestro medio, no damos en usar el verbo echar, ni sus demás formas perifrásticas, muy humanas y placenteras, que señala don Simón como muy cultas (sic) o culteranas, desde luego, uso que si se da en la España y es muy actual.

    Y ese no uso se observa, por ejemplo, en el idioma de las notas y artìculos periodisticas diarios ya escritas o verbales, (radiales o televistas) ni lo apreciamos en el idioma literario de nuestros creadores(super sic).

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