Mies, palabra de resonancia bíblica, de libertad de Jesús, de alimento humano y para la eternidad. MIES, siglas del Ministerio de Inclusión Económica y Social. Lo preside una ministra de oro, de caudaloso talento y de sensibilidad afectiva. Gracias al sol, "la luz do el saber llueve", porque haya una ministra así frente al espanto de la noche negra de la realidad de los niños pobres del Ecuador.
Aproximadamente 26 de cada centenar de niños ecuatorianos sufren de desnutrición crónica. Esto es al menos uno de cada cuatro niños. Las tasas aumentan en áreas rurales y en la Sierra. En la provincia de Chimborazo la situación es cruel: 53 de cada ciento de niños chimboracenses padecen desnutrición crónica, esto es uno de cada dos. Cifras próximas a las de Afganistán, Nigeria, Guatemala y Zambia.
Cuarenta y tres de cada ciento de madres y 60 de cada ciento de los niños de los dos primeros quintiles Selbén tienen anemia. En situaciones de emergencia como inundaciones y erupciones volcánicas, la vulnerabilidad de los niños afectados es muy alta comparada con la del resto de la población asimismo afectada.
Casi la mitad de los niños de los quintiles uno y dos están por debajo de la media de desarrollo cognitivo, en lenguaje, de los niños en nuestro país. Cincuenta y dos de cada ciento de niños entre los seis y once años de edad sufren maltrato de sus padres y treinta de cada ciento son maltratados por los profesores. Seiscientos mil niños y adolescentes trabajan, y de estos, 59 mil adolescentes lo hacen en actividades peligrosas. Setenta y cuatro de cada ciento de los que trabajan no llegan a la educación secundaria. Se estima que un cuarto de millón de niños quedó sin uno de sus padres a causa de la emigración.
El Estado destina $270 anuales por niño de hasta cinco años de edad para educación preescolar. Ochenta centavos al día. Niños de ocho reales. México invierte $920; Costa Rica; $682; Chile, $640. Cuarenta y cuatro por cada ciento de niños no recibe ninguna atención en los quintiles uno y dos. Hay problemas serios de infraestructura comunitaria e institucional desatendida en cuarenta de cada ciento de los centros de desarrollo infantil.
Los organismos del Estado y las fundaciones privadas que se ocupan de esta miseria andaban desarticuladoss, con ineficiencia, sin estándares de calidad, el dinero se escurría entre las manos, y no necesariamente por corrupción, sino por falta de planeamiento y por dispersión.
Bien podemos decir que en este aspecto nuestro Ecuador es una mierda. Sería un país de alimentación, nutrición, enseñanza, afecto, amor e igualdad si atendiera a los niños. Si los desatiende y no invierte para el futuro humano, espiritual y económico del Ecuador, diríamos que está produciendo mierda. La palabra es dura, pero es real, "¡Hipócrita lector, mi prójimo, mi hermano!".
Gracias al sol que haya la ministra del MIES. Tras un arduo año de trabajo de ella y su equipo hasta altas horas del cansancio, la ministra ha fusionado los institutos oficiales encargados de atender a los niños y a la familia y ha creado un solo organismo que absorba a todos: el Instituto de la Niñez y Familia INFA (con una sola "f"). Esta es una nueva institucionalidad para garantizar la protección de la niñez y adolescencia en el Ecuador. No hay espacio aquí para explicar lo que esta política de devolver al Estado el control de la gestión significará en beneficio de la niñez pobre. El tema bien merece otra Windows.
Hora GMT: 28/Junio/2008 - 05:00 Fuente: Diario HOY Ciudad Quito Autor: Por Simón Espinosa Cordero
