En el período 2000-2007, los ingresos petroleros del sector público crecieron de $1 460 a $3 318 millones, 127%. Los precios de exportación del petróleo en promedio pasaron de $19,16 a $59,86 por barril, 212 % más. Los ingresos del Estado no crecieron al mismo ritmo que los precios, por los subsidios que subieron de $482 a $2 489 millones entre 2003-2007, y por el declive de la producción de Petroecuador; factores con un alto costo de oportunidad para el país. En tal período, los ingresos tributarios aumentaron 224%, de un total de $1 691 a $5 491 millones.
El gasto público pasó de $3 994 a $12 554 millones, 214% más. El gasto corriente aumentó 185%, de $3 200 a $9 148 millones, representa el 167% de los ingresos tributarios; y en 80 % es gasto fijo en sueldos, subsidios a los sistemas de seguridad social y electricidad, bono de desarrollo humano, y otros.
La vorágine del gasto continúa en 2008. Entre enero-abril 2008-2007, el gasto total aumentó 75%; el corriente, 65 %; los sueldos, 28 %, y el de capital, 109%. En tanto, los saldos en caja al 14 de julio se habían reducido a unos $600 millones, luego de superar los $2 000 millones con la inclusión de los fondos petroleros en el presupuesto. Cierto es que $888 millones se utilizaron al pagar la deuda con el IESS y se ha reducido la deuda externa.
Sin previsión alguna, el gasto evoluciona al ritmo de los ingresos. Como era previsible cuando se abolieron los fondos petroleros, en arca abierta la caja se reduce.
Además de los efectos del elevado gasto en los precios, con un shock petrolero no habría gasto de capital ni se podría sostener el gasto corriente. ¿Cuando se activará el detonador?
Hora GMT: 23/Julio/2008 - 05:00 Fuente: Diario HOY Ciudad Quito Autor: Por Eco. Jaime Carrera / Observatorio de la Política Fiscal
