Quito. 19 ene 97. Cuatro invasiones en los dos últimos meses
-en Rumiloma, Chillogallo, Las Carretas y San Juan de
Calderón-, y dos proyectos de vivienda para Quito -el "Plan un
solo toque", del Gobierno Nacional, y el proyecto de vivienda
del Consejo Provincial- han vuelto a abrir el debate en torno
al problema de la vivienda en la capital.
¿Qué se debe hacer frente al déficit de 80 mil viviendas en
Quito?
¿Qué medidas se deben tomar frente a un número parecido de
terrenos sin edificar?
"El clientelismo político está incentivando las invasiones en
Quito.
Por eso hay que tomar medidas urgentes frente al problema de
vivienda", dice Haendel Guayasamín, arquitecto, constructor y
ex director del plan de vivienda "Quitumbe", emprendido por el
Municipio de Quito en 1991.
- ¿Por qué es tan difícil acceder a una vivienda en la
capital?
La población pobre no es considerada sujeto de crédito. El
problema es que en el sistema financiero ecuatoriano, los
intereses se vuelven inaceptables, incluso para las personas
con una economía estable. Así, en los préstamos comerciales se
exige de un 40 a 50 por ciento de interés, y en los préstamos
de vivienda de 30 por ciento para arriba. Además, tampoco hay
muchos créditos para vivienda.
- ¿Qué alternativas tiene la gente pobre para acceder a una
vivienda?
Hay varios componentes: la primera necesidad es el suelo
urbano, porque no podemos hacer casas en el aire. Sobre este
punto, creo que el Estado debe crear un banco de suelos, para
ofrecer a la gente opciones diversas y libres de la
especulación. Además, está la urbanización de estos suelos,
cuyos costos son, como mínimo, de 35 mil a 40 mil sucres el
metro cuadrado; el Estado, con participación de la empresa
privada, debe trabajar en este componente.
- ¿Qué alternativas hay en cuanto a la construcción de las
viviendas?
La construcción es, justamente, el tercer componente de este
problema. Aquí hay que tomar en cuenta que los pobladores
tienen sus propias capacidades y pueden construir sus
viviendas. Pero el Estado debe intervenir en la planificación
y diseño de las casas, y también en la creación de un banco de
materiales, que serían grandes depósitos donde los moradores
podrían encontrar materiales a precios razonables.
- ¿Y qué se debe hacer frente a los terrenos en "engorde", que
permanecen abandonados mientras la gente busca un lugar donde
asentar su casa?
Según datos del Departamento de Planificación del Municipio,
en la zona sur hay una densidad bajísima. Se considera que
este sector de la ciudad tiene capacidad para 800 mil
personas, pero existe un 70 por ciento de suelo subocupado o
no ocupado. En estos casos, el Estado tiene tres caminos:
obligar a construir a los dueños de los terrenos, para que
estos espacios se vuelvan útiles; cobrar multas sobre los
terrenos no edificados, o declarar de utilidad pública los
terrenos no utilizados, como hicimos cuando empezamos el plan
"Quitumbe".
- ¿Por qué cree que las personas que protagonizaron las
últimas cuatro invasiones en Quito no pensaron en acceder al
plan "Quitumbe"?
Es que a este plan tampoco puede acceder todo el mundo. Si
tomamos en cuenta que un terreno de 100 metros cuadrados
cuesta cuatro millones de sucres, esto significa que el acceso
es principalmente para trabajadores públicos de nivel bajo.
- ¿Y qué opciones tienen, entonces, los sectores más pobres?
Todavía ninguna. En otros países latinoamericanos, la opción
que se ha encontrado es bajar los niveles de urbanización,
pero en áreas planificadas.
- ¿Por qué cree que las invasiones en Quito estén adquiriendo
tanta importancia?
Antes esto no se daba. Ahora ha empezado porque hay en
proyecto una propuesta de introducir en la capital un
candidato de la familia Bucaram a la alcaldía de Quito, lo que
requiere de una base social para poder hacerse de este
espacio. (DIARIO HOY) (P. 9-B)
Hora GMT: 19/Enero/1997 - 05:00
