Por Mauricio Pozo Crespo


mpozo@hoy.com.ec

La típica viveza criolla es el eventual éxito financiero de la recompra de deuda externa. Estos especuladores financieros han ganado mucha plata, entonces ahora yo les hago esta. Y lo peor de todo es que la gran mayoría resaltará la gran gestión de la operación de deuda.

Muy probablemente, hasta el 12 de junio, el resultado sobre la propuesta del gobierno para recomprar la deuda externa amparada en los Bonos Global 12 y Global 30 y un descuento del 65% será acogido favorablemente por un número importante de tenedores de estas obligaciones. Se pueden tejer algunas hipótesis al respecto. Una de ellas sería afirmar que los costos de las acciones legales contra Ecuador son elevados y los procesos son largos y difíciles, por lo que es preferible aceptar la propuesta y olvidarse del tema. De igual manera, el monto de la deuda, que asciende a cerca de USD 3 billones, es marginal para las cifras que se transan en los mercados internacionales, por lo que iniciar acciones por estas magnitudes probablemente no se justifica. Si las expectativas futuras del Ecuador no son buenas, pueden argumentar otros, es preferible, el día de hoy, recaudar lo que se pueda de esa deuda y no arriesgar la cobranza a futuro. En fin, muchas pueden ser las razones para aceptar la propuesta.

La visión cortoplacista y esas actitudes de "hacerse el vivo" son las que deterioran la imagen de un país. Financieramente hablando, el Ecuador podrá hacer un negocio comprando su deuda con ese porcentaje de descuento, pero eso no elimina ese mal sabor y pésima imagen de un país que, para obtener eso, primero, pagó puntualmente; luego, armó toda una parafernalia de que la deuda era ilegítima; luego, declaró que no iba a pagar; y, cuando se desplomaron los precios, hizo la propuesta de recompra. Absolutamente impresentable la actitud, así les resulte beneficiosa contablemente la operación. Se pudo reducir la deuda con esquemas de mercado, con terceros que la adquieran, pero no decir, primero, "no pago"; luego, "es ilegítima"; y, enseguida, recomprar la misma deuda ilegítima. No discrepo de hacer recompras y beneficiar a la economía y al país, pero no puedo aceptar que esto se realice con acciones que perjudican la imagen y buen nombre del Ecuador. ¿Qué pasó con Argentina hace pocos años cuando dejó de pagar?

El Ecuador no podrá, con esta jugarreta, volver a los mercados internacionales de capital por muchos años. Si requiere financiamiento, tendrá serias limitaciones para conseguirlo. ¿Por qué no hacen lo mismo Brasil, Chile, Colombia o Uruguay? Todos estos países han reducido sus deudas sin proceder de esta forma. Y ni hablar de la inversión extranjera futura, pues es difícil encontrar inversionistas que estén dispuestos a arriesgar sus recursos en un país que irrespeta convenios de deuda y luego los negocia "exitosamente" pero con estas argucias. El tiempo dará la razón al que la tenga.