Después de dos años del accidente del avión de Petroecuador en el cerro de El Trigre, en Colombia, el 17 de enero de 2002, el drama para las viudas de los dos pilotos no ha terminado.
María Victoria Garrido y Gladys Sangoquisa, esposas de los capitanes de la nave, Nelson Villarreal y Germán Guanotoa, todavía no han sido indemnizadas. Los familiares del resto de pasajeros y tripulantes recibieron el dinero a los dos meses de producido el accidente, pero ellas no. "Es injusto; nuestros esposos murieron en el cumplimiento del deber", dice María Victoria de Villareal.
A las viudas, el destino les jugó una mala pasada: su abogado, Julián Peñaherrera, murió de infarto al corazón cuando les ayudaba con los trámites para cobrar la indemnización.
Gladys de Guanotoa explica que el discrimen se debe al informe de la Dirección de Aviación Civil (DAC), que indica que el accidente fue por falla humana. "La junta investigadora nunca visitó el lugar de los hechos. En una parte, el informe dice que el avión se pasó recto; en otra, que voló 12 minutos; y en otra 29 minutos y se reportó cinco minutos antes de llegar a Lago Agrio".
El 27 de agosto de 2003 la DAC rectifica: "El único objetivo de la investigación es ejecutar acciones correctivas que eviten su repetición y no para señalar culpa o responsabilidad", dice. (TH)
Hora GMT: 30/Enero/2004 - 05:00 Fuente: Diario HOY Ciudad QUITO

01/Febrero/2009 a las 23:48
hola.mi nombre es marco suarez.
de cierta manera, creo que si es una verdadera injusticia con las viudas y familiares, de las personas fallecidas en ese terrible accidente, ya que sin duda fallecieron en cumplimiento de su deber.
creo, que la junta investigadora, si hubiese estado en el sitio. y en el momento de el recate de los cuerpos. tendrían una vision diferente.
yo estuve en el rescate. de los cuerpos. soy camarografo, y creo que para cualquier padre. madre o hermano, seria como arrebatarles parte de su ser.
att: marco s.