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Vistos desde lejos

Publicado el 17/Marzo/2008 | 00:00

No es lo mismo estar en el Ecuador que leer o ver en los noticieros, desde fuera, sobre el Ecuador. Aun la información de nuestra prensa y las opiniones de los articulistas, suenan de otro modo, son diferentes, como que se proyectan hacia fuera, con mayor objetividad, pidiendo aclaraciones.

Dos ejemplos: todo el lamentable encontronazo con Colombia y el presidente Uribe, el papelón del señor Chávez y su adlátere nicaragüense, de inmediato se tornan preguntas sin respuestas concretas por parte de nuestro Gobierno. Palabras que hagan enmudecer las “pruebas” que presuntamente aparecen en las computadoras del finado “Raúl Reyes”, comprometiendo al régimen. Las enormes desgracias que padece la Costa y todo el país como consecuencia de las persistentes lluvias y fríos, hacen ver como poco generosas las ayudas internacionales recibidas y no se ven los paliativos que sin duda están siendo suministrados. Algo se está diciendo en clave política sobre la posición internacional del régimen, más allá de las palabras dichas en las declaraciones oficiales y lo que se ve en los rostros y apretones de manos de la Reunión de la Organización de Estados Americanos.

No solemos ser noticia en Europa y una repentina aparición, no secuencial, deja un flash que queda flotando en el ambiente, sin antes ni después. También importa porque los ecos de nuestras situaciones les llegan a nuestros emigrantes y no es bueno añadir dolor al dolor de la ausencia de un país del que se sienten orgullosos, al que no hay que justificar. Aparecer en las primeras páginas de El País –Madrid, 12 marzo 2008- debe hacer pensar a los encargados de la imagen externa del Ecuador.

Esto va a ser leído en la Semana Santa y me lleva a un tema nuclear de la Pasión de Jesús que compromete a sus seguidores: el compromiso con la verdad y la justicia. El Maestro es interpelado por el escéptico Pilatos: “¿Qué es la verdad?” ya que no cree en ella, y nos refleja la realidad de nuestra sociedad de los efectos especiales y de las impresiones, que juegan con lo verdadero, con lo sólido de lo que es cada situación o persona tratando de enmascararlo en una imagen, un símbolo, unos razonamientos que no prueban nada. No es fácil entre nosotros ser veraces, buscar y decir la verdad, defenderla con honestidad. Muchas veces aprendemos la mentira desde la casa, en lo que ocurre en el pequeño negocio, en las evaluaciones de la vida académica, profesional o política.

¡Cuántos licenciados no han podido pasar un examen básico y mínimo para ser maestros!
La Pascua para los creyentes es sinónimo de verdad.

Hora GMT: 17/Marzo/2008 - 05:00 Fuente: Diario HOY Ciudad Quito Autor: Por Federico María Sanfelíu

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