El conflicto polÃtico que desangra el paÃs desde hace 20 meses y la crisis económica dejan poco espacio para las celebraciones a los más de dos millones de personas que profesan la religión católica en Siria.
"Estamos tristes porque hay gente que está sufriendo. No hay el espÃritu festivo de otros años porque hay gente de luto en todas partes. Nuestro paÃs está siendo destruido, lo que nos hace sentir inseguros", se lamenta esta mujer. "El año pasado por estas fechas esperábamos que la crisis acabara en medio mes o en un mes y ya dura más de un año. La gente está triste porque no sabemos hacia dónde vamos ni cuándo se resolverá la crisis. No podemos ver una salida", confiesa este comerciante.
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