La buena organización fue lo que más le impresionó de Japón
El árbitro manabita fue el primer ecuatoriano en dirigir un partido de este torneo. Fue el juez central en dos partidos: Al Ahli-Sanfrecce Hiroshima y el Chelsea-Monterrery. Ya en Ecuador, habla sobre este viaje.
Cuando recibà la designación sentà una alegrÃa inmensa y, cuando salà a la cancha, fue algo indescriptible. SabÃa que era una bonita oportunidad para demostrar que puedo ir al Mundial de Brasil 2014. Ese fue mi debut en un Mundial de Clubes, ir a Japón fue una experiencia única y positiva.
En este torneo es sorprendente cómo funciona la organización, todo es exacto y hasta el más mÃnimo detalle está controlado por los organizadores. Fue mi primer participación en un torneo FIFA y realmente quedé impresionado con la estructura de ese evento deportivo.
Desde que fui notificado para este viaje, la FIFA se hizo cargo de todo. Ellos agilitaron la visa, me entregaron los pasajes. Cuando llegué a Tokio fui recibido por una comisión que estuvo pendiente del equipaje y de llevarnos al hotel, todo fue de primer nivel.
Los árbitros de esta competencia nos hospedamos en un mismo hotel. La FIFA hizo la reservación de un piso entero con todas las normas de seguridad y nadie podÃa ingresar.
En cuanto a la alimentación, no hubo restricciones. La comida japonesa es muy rica. Yo, por ser costeño, de ManabÃ, comà muchos mariscos. No tuve ningún problemas con eso.
Para movilizarnos, nos asignaron un moderno bus que solo nosotros podÃamos usar. Y, cuando tuvimos que ir al estadio para el partido, nos llevaron en una furgoneta con todas las comodidades posibles.
Ya en la cancha, para un árbitro resulta más fácil dirigir este tipo de partidos, pues el comportamiento de los jugadores es ejemplar. Colaboran con la autoridad y se concentran en el espectáculo. No es como en Sudamérica, en donde siempre hay reclamos y rechazo hacia las decisiones arbitrales.
Allá tuve que utilizar el lenguaje corporal para comunicarme con los jugadores, y algunas palabras en inglés porque no todos hablan ese idioma. Por ejemplo, en el partido entre el Al Ahli de Egipto y el Sanfrecce Hiroshima de Japón, no podÃa hablar con todos en inglés. Por eso, el lenguaje corporal fue la mejor forma para comunicarme con los 22 futbolistas. Recuerdo que en ese juego cayó nieve en el estadio.
Lo mejor del viaje fue dirigir la semifinal entre el Chelsea y el Monterrey. Pocas son las veces que un juez sudamericano puede dirigir a un equipo europeo tan importante y que tiene jugadores como Fernando Torres, Juan Mata y Frank Lampard, entre otros.
Al final de ese partido, el ecuatoriano Wálter Ayovà Corozo, que juega en el club mexicano, se acercó a saludarme y conversamos un poco.
En Japón también tuve tiempo para hacer turismo. Recorrà varios centros comerciales relacionados con la tecnologÃa. Quedé impresionado con los nuevos artefactos electrónicos que se venden en Japón. Al dÃa siguiente, visite un templo religioso muy famoso en Tokio que recibe a miles de monjes.
Esa es una de las ventajas de ser árbitro, se viaja por varios paÃses del mundo. En los torneos de la Conmebol es más difÃcil hacer turismo porque normalmente el viaje de regreso es al dÃa siguiente del partido.
En Sudamérica, todavÃa nos falta mucho para llegar a ese nivel de organización. Es lamentable se sigan registrando episodios de violencia como el de la final de la Copa Sudamericana entre el São Paulo y el Tigre.
En Ecuador, hemos crecido muchÃsimo y hemos superado a otros paÃses del continente. Cada vez más, el árbitro ecuatoriano tiene mayor participación en torneos internacionales y eso quiere decir que la Conmebol recobró la confianza en nosotros.
Pero todavÃa falta mayor acercamiento entre árbitros y jugadores para ampliar conocimiento sobre las reglas de juego y que ellos no incurran en tantos reclamos a los jueces. (AL)
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