Análisis de HOY
Las elecciones democráticas implican una participación igualitaria de las diversas candidaturas. Por ello se materializó la decisión del financiamiento estatal de la publicidad electoral en medios de comunicación y vallas. Más aun, la nueva Constitución, en el artículo 115, ordena que "el Estado, a través de los medios de comunicación, garantizará de forma equitativa e igualitaria la promoción electoral....". Y, de forma explícita, "prohíbe el uso de los recursos e infraestructura estatales, así como la publicidad oficial, en todos los niveles de Gobierno, para la campaña electoral". Y para que no queden dudas sobre la prohibición de la propaganda oficial, el artículo 14 del régimen de transición que se aprobó en referendo con la nueva Constitución establece que "durante el período de campaña electoral, conforme la norma constitucional y legal, está prohibido que las funciones e instituciones del Estado realicen propaganda, publicidad y utilicen sus bienes, y recursos con estos fines".
Tan claras son estas disposiciones que el presidente del Consejo Nacional Electoral dio a entender el martes 25 de noviembre que el presidente de la República, seguro candidato en los comicios, no podría participar en las cadenas radiales sabatinas durante la campaña electoral. Sin embargo, el miércoles 26, el Consejo reculó y dio luz verde para que sigan aquellos enlaces radiales.
El pedido de veda de la publicidad oficial durante el período que dure la campaña fue hecha hace tiempo por los observadores de la OEA, también la misión de observadores de la Unión Europea en el último proceso electoral señaló como elemento negativo del proceso el que no haya cesado esa propaganda.
Una de las razones para oponerse a la elección presidencial inmediata en países que no cuentan con instituciones democráticas sólidas y confiables es precisamente el aprovechamiento de la maquinaria del poder en la promoción electoral. El imperio de las chequeras de la repudiada "partidocracia" para convertir las elecciones en mercadeo publicitario queda como un pálido reflejo ante el despliegue de la maquinaria oficial desde el Gobierno de turno. Los últimos procesos electorales han mostrado esa desigualdad: el financiamiento estatal para la publicidad electoral de las candidaturas es un puro espejismo. La carrera electoral es desigual y sin la más elemental equidad; para decirlo con una metáfora popular, es como una carrera entre tigre suelto y burros amarrados. Las disposiciones constitucionales son claras, pero ¿quién le pone el cascabel al gato del poder de turno, si el Consejo Electoral asume una papel condescendiente, como el anterior TSE?
analisis@hoy.com.ec
Hora GMT: 28/Noviembre/2008 - 05:12

28/Noviembre/2008 a las 06:13
Mas rápido que hoy mismo, algún vocero oficial del gobierno dirá que no hacen proselitismo, sino que están "informando" al pueblo, o que están en alguna campaña de "educación". Se valdrán de cualquier artimaña, eufemismo, o leguleyada de último momento, o simplemente impondrán la regalada gana con alguna espuria y antojadiza interpretación de algún pasaje de esta nueva constitución. Le brindarán un supuesto sustento constitucional, o simplemente dirán que es el deseo del pueblo que el señor Presidente se quede, y así, despilfarrarán los millones que quieran en una campaña electoral poco equitativa. Y los organismos de control se verán impotentes ante tales atropellos, por cobardía, o pusilánime complicidad. Si este gobierno ya permitió sendas serias violaciones a la nueva constitución, una mancha mas al tigre no hace ninguna diferencia.