La campaña de hace unas semanas de la Superintendencia de Comunicaciones de incrementar el uso de la Interne no ha dado resultado. ¿Razones?, varias: limitación tecnológica por falta de adecuada administración de los oligopolios sectoriales que existen en nuestro país. Evidentemente, basta que existan monopolios en cualquier sector económico para que estos se estanquen, no haya competitividad y, en el caso de las telecomunicaciones, estas no progresen.
Según los registros de la Superintendencia de Telecomunicaciones, hasta junio de 2005, el Ecuador tenía 188 mil usuarios de Internet, menos del 3% de cobertura nacional. Nuestro país se encuentra a la cola comparado con otros países del entorno: Venezuela, 1,70; Colombia, 1,60; Perú, 1,50; Bolivia, 0,40 y, Ecuador 0,30. Sin embargo, el número de computadores en el país -225 mil- rebasa los que tiene Bolivia - 60 mil -. ¿Dónde está el problema de la falta de conexión a Internet en el Ecuador? 1) Los costes altos de acceso a la Internet, 2) la falta de infraestructuras, 3) Su aislamiento de comunicaciones de los cables de fibra óptica de enlaces internacionales. Esto contribuye a que la brecha digital entre las instituciones del sector público y privado aumente enormemente.
Mientras los oligopolios locales restringen el uso de la Internet a través de amenazas, derechos de pernada que dan a los másters o comercializadoras para que estas cobren el 10% de los ingresos brutos a las cabinas telefónicas, más $2 000 de franquicia, no toman en cuenta que en los últimos 10 ó 12 años la Internet ha crecido muy rápido. Este es un entresijo de pequeñas redes unidas entre sí. Millones de computadores están entrelazados sin control ni propiedad de ninguna autoridad nacional o internacional. No hay leyes, cualquier internauta puede acceder a la Internet. Pero muchos gobiernos y especialmente los del Tercer Mundo o totalitarios consideran que este maravilloso servicio de información es peligroso, entre otros: China, Arabia Saudí, Cuba, Siria, Irán, etcétera.
Contrariamente, los países europeos y no digamos los Estados Unidos, el Canadá dan total libertad al uso de la Internet. El caso de México es interesante; ha liberalizado las telecomunicaciones, mediante Acuerdo P/22 19097 de octubre de 1997 que dice: “Que de acuerdo al Programa del Sector de Comunicaciones es necesario lograr una mayor cobertura y penetración del servicio telefónico para aumentar la productividad de la economía en su conjunto, brindar más oportunidades de desarrollo e incrementar la diversidad de los servicios, con precios accesibles de un mayor número de usuarios”.
Convertir las telecomunicaciones en un derecho libre debería ser nuestra meta, claro está, a bajos precios. Deberíamos extender la conectividad a la Internet en banda ancha a los centros educativos y culturales, implantar la tarifa plana. Deberíamos eliminar los monopolios sectoriales que ejercen las telefónicas: Andinatel, Pacifictel y Etapa. Estas no hacen sino ensanchar la brecha tecnológica entre nuestro país y los países desarrollados.