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Universidad y campo

Publicado el 11/Marzo/2010 | 00:08

Por Simón Espinosa Cordero
simeco@hoy.com.ec
Cuando se apruebe la nueva Ley Territorial, habrá una partida de $106 millones para las juntas parroquiales. Así lo prometió el presidente Rafael Correa. Las juntas parroquiales han sido hasta ahora las huerfanitas de la administración territorial. En tiempos de Paco Moncayo, el Municipio Metropolitano de Quito asignaba algún dinero a las del Distrito. Con esos centavos, la Junta de Guayllamba hizo maravillas, porque contaba con miembros animados de un espíritu de servicio y con un presidente que era un gestor de lujo. Hubo, lamentablemente, otras en las que sus miembros, más que servidores del pueblo, parecían caricaturas del perro, el ratón y el gato que no podían comer del mismo plato. Aunque menos que antes, el pueblo chico sigue siendo un infierno grande. Falta educación, faltan investigaciones, faltan datos y faltan proyectos.

Suelo recibir, por cortesía de la Universidad del Azuay, la revista Universidad. Al abrir el número de diciembre de 2009, me dio un salto el corazón. Estaba dedicado por entero al tema de la medicina familiar. Los editores informaban que la Facultad de Medicina de dicha universidad contaba con buenos laboratorios, los estudiantes practicaban en un hospital excelente, los profesores eran serios y metódicos, la carrera se orientaba al mejoramiento de la medicina familiar. Añadían que, en nuestro país, las universidades deben formar profesionales que conozcan el Ecuador, lo quieran y se comprometan con la gente como es, Aldonzas Lorenzo y no Dulcineas. Ahora bien, mucha gente vive en el campo, en donde hospitales y dispensarios no están detrás de cada maizal. Hay que curar en el seno de la familia. Hay que sanar a la familia entera. Hay que volverla cálida y humana. Un ambiente familiar cálido es condición para que el enfermo sane.

Como muestra de esta filosofía humanista y asentada con ambos pies en nuestra tierra, la revista publica algunas de las investigaciones llevadas a cabo por los estudiantes incorporados: Funcionalidad familiar y diabetes tipo dos, Abordaje de los problemas por enfermedades crónicas en los ancianos del área rural (Sidcay), Adherencia al tratamiento desde la perspectiva de la medicina de familia en pacientes con hipertensión arterial residentes en la parroquia Anta Ana de Cuenca en el año 2008, Un ambiente familiar cálido es condición para que el enfermo sane, Determinación de los conocimientos, actitudes y prácticas sobre sexualidad de los adolescentes del ciclo básico del colegio Guillermo Mensi, parroquia El Valle, desde la mirada de la medicina familiar, Cepillado endocervical y legrado endocervical (no hay normas claras para esto, y no las hay porque no tenemos estudios epidemiológicos en grandes poblaciones), Tuberculosis diseminada en paciente adulto desnutrido: análisis de un caso, Parto prematuro: características clínicas y socioculturales en el hospital José Carrasco del IESS en Cuenca, de enero 2006 a diciembre 2008, Diagnóstico situacional de salud en la comunidad de San José de Sidcay.

Juntando lo dicho de lo rural en la revista cuencana, podemos colegir cuán fecunda sería una alianza entre esas instituciones para educar, investigar, acopiar información válida, proyectar, programar. Llevar la universidad al campo. Fecundar la universidad desde la parroquia rural.

Hora GMT: 11/Marzo/2010 - 05:08

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