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Unión y Progreso cambia el gris por una gama multicolor

Publicado el 03/Julio/2009 | 00:05

El Grupo HOY lidera la iniciativa para pintar las casas en el lugar. Esto ayudará a restaurar la zona

"Cuando llegamos, el lugar estaba comandado por una orden religiosa. Las monjitas querían convertir los terrenos en cementerio. Pero nosotros estábamos vivos y no teníamos dónde vivir".

Así recuerda Mercedes Pasquel el primer día que llegaron a lo que hoy es su barrio, un pequeño sector ubicado entre el Comité del Pueblo y La Bota, llamado Unión y Progreso.

El lugar alberga 250 familias, la mayoría producto de la migración. Según el párroco, Roberto Ordóñez, allí "se puede encontrar gente de todas partes del país, quienes llegaron a la capital en busca de trabajo".

Su historia. Del recuerdo de doña Mercedes han pasado más de 20 años. Las endebles casitas de tabla fueron convirtiéndose -con el paso del tiempo - en inmuebles de bloque. "El Municipio quería la zona para un espacio verde. Hubo muchos conflictos para legalizar el barrio", confiesa la mujer, ahora convertida en presidenta del popular sector.

Tras 10 años de papeleos, trámites y adecuaciones, la regulación se hizo efectiva a finales de los 90    . La secretaria del barrio, Luisa Prado, cuenta que de los primeros habitantes ya quedan muy pocos. "La mayoría murieron, se fueron a otros lados e incluso migraron a España".

el barrio. Las cooperativas Guadalajara y Alborada son las dos únicos medios de transporte que pasan por la calle Carlos Fortines, la vía principal de Unión y Progreso. El lugar limita con La Bota, la Zona Seis del Comité del Pueblo y una quebrada donde existe un asentamiento llamado Veintiocho de Septiembre.

Pese a ser legal, las polvorientas calles del barrio llevan como nombres las letras del abecedario. Para no distorsionar la lógica, las tres escalinatas se llaman 1,2 y 3.
En esa realidad alfanumérica simple, las historias de los vecinos dejan de serlo.
"De lunes a viernes, en el día solo están los niños y las amas de casas", relata la líder, que nació al norte del país.

Los residentes que no se fueron a España trabajan, en su mayoría, en fábricas, como empleadas domésticas o lavanderas.

La soledad de la jornada de trabajo se matiza con los ladridos de los perros, que en grupos grandes se desplazan por las calles. "Es para evitar la delincuencia. El sector es inseguro", añade Rocío Zúñiga, propietaria de un local de cabinas telefónicas.

Las necesidades El trágico fallecimiento de tres menores asfixiados mientras sus padres trabajaban dejó huellas en los residentes. "Necesitamos una guardería para que los pequeños estén cuidados y un retén policial", pide Cristina Borja, residente desde hace 16 años.

integración. Ordóñez dice que el barrio Unión y Progreso debe hacer honor a su nombre.

Para lograrlo, hace tres años se instauró la fiesta en honor al Sagrado Corazón de Jesús. Otro gesto de integración ocurre en la Navidad. Pasquel señala que en esa fecha se regala juguetes a los niños del lugar.

Otra forma de integrar a la colectividad será la iniciativa que Grupo HOY y Pinturas Cóndor, con el apoyo de Castillo Hermanos y Brochas Wilson, realizarán en la zona para pintar las fachadas de las casas. "Estamos agradecidos", sonríe la presidenta. (JLV)

Color al barrio


Con el fin de ayudar a la colectividad, el Grupo HOY emprende una iniciativa, que busca pintar las fachadas de las casas del barrio Unión y Progreso. La gestión es apoyada por Pinturas Cóndor. Se trata de un proyecto piloto.

La minga se realizará los domingos de julio y contará con la participación de la comunidad, voluntarios y trabajadores del Grupo HOY (Diario Hoy, El Popular, Metrohoy y TV HOY).

Hora GMT: 03/Julio/2009 - 05:05





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