ENTRELÍNEAS
Por Omar Ospina García
Más allá de la solidaridad con el pueblo y el Gobierno de Bolivia en la reciente cumbre de Unasur en Santiago de Chile, y el rechazo firme y frontal del conjunto de países a la violencia como vía de consecución de objetivos políticos, expresados en la Declaración de Santiago, está el hecho de que los países del subcontinente sudamericano han demostrado que pueden valerse por sí mismos a la hora de enfrentar y resolver -o intentar resolver- sus conflictos internos, sin la ominosa y estorbosa presencia de los EEUU. No quiero ni pensar en el tono y los temas que hubiera tenido la Declaración de Santiago si el caso lo hubiera conocido la OEA. Allí se hubiera manipulado el asunto hasta dejarlo, como ocurre casi siempre, en un texto inane, acomodaticio y conveniente para la geopolítica de la Casa Blanca. Bien por esa clara señal de -al fin- algo de independencia.
Me da la impresión de que con este primer acto en la existencia de Unasur, los días de la patética OEA podrían estar contados. No sería extraño que en los próximos meses se dieran algunos acercamientos de países centroamericanos al nuevo Ente regional, y el viejo sueño de una Organización de Estados Latinoamericanos empezara a cuajar. La presencia de los Estados Unidos en una organización de Estados latinoamericanos es más o menos como una convención de ovejas coordinada por un lobo. Y peor aun, si la sede de la convención de ovejas está situada en la casa del lobo. Estados Unidos son una nación demasiado poderosa todavía como para pensar que sus intereses no primen por sobre los demás a la hora de tomar decisiones conjuntas.
Si hacemos el ejercicio de recordar la tibieza, aunque fuera un éxito para el Ecuador, de la Declaración sobre el conflicto con Colombia, podemos darnos cuenta de la enorme influencia de la Casa Blanca en cualquier foro en donde los EEUU tengan la voz cantante. Allí se vio con claridad cómo la presión de los EEUU hizo inclinar la balanza en defensa de su incondicional aliado, y la Declaración no llegó a tener la fuerza y la firmeza de una "condena" que era lo que exigía en esos momentos la agresión del Gobierno de Álvaro Uribe. De modo que, gracias a Unasur, hemos visto que nuestras naciones pueden caminar solas sin lazarillos interesados y prepotentes.
Tema de otro análisis es la situación boliviana, en donde una minoría quiere mantener sus viejos privilegios por sobre una gran mayoría indígena eternamente explotada, antes por el colonialismo español, luego por los Patiños de toda laya, y ahora por los nuevos ricos de la media luna. Pero allí sí que las cosas están cambiando y el Gobierno de Evo Morales no va a dejar que se quede trunco un proceso que ya era hora de que iniciara su camino.
Morales, sin alardes demagógicos ni altanería, está construyendo un nuevo país. Y sus verdaderos dueños no van a permitir que se trunque el viejo anhelo. El camino de violencia escogido por la derecha boliviana puede ser un camino sin regreso en el que todos pierdan. Pero ellos mucho más.
oospina@hoy.com.ec
Hora GMT: 21/Septiembre/2008 - 05:15

21/Septiembre/2008 a las 11:54
Hay articulos que causan risa, pero este "articulo" se lleva el Oscar. Lo debio haber titulado "Mis delirios sobre Chavez". Creer que cuatro pelagatos populistas mandatarios que estan saltando en el sarten en sus propios paises por el rechazo de sus pueblos, ya van a derrotar a la OEA,...no me hagan reir por favor.!! Evo Morales, lo unico que ha hecho es ser rabo de Chavez y por eso ha dividido como nunca a Bolivia, es mas si la Unasur es tan "democratica' por que no se invito a los que tambien se oponen a Morales...? Ademas hay alguien en Bolivia que este obedeciendo, o que al menos haya prestado atencion al
grupito de asustados amigos que se reunieron en Chile..? Permitanme que me carcajeee.....
21/Septiembre/2008 a las 15:31
Cada vez me sorprende más su forma de ver el mundo Sr. Ospina. Qué lectura tan pobre, sesgada y miope tiene usted de la política internacional. Se apoyó a Evo Morales por apoyar una democracia no por apoyar sus políticas que han llevado a Bolivia a ser un país del sexto mundo y con muertos (ese es el camino por el que va el Ecuador).
Congraciarse con el tirano y sonreirle para ser parte de la corruptela es una manera muy fácil de sobrevivir. Pero no crea que todos los lectores somos ingenuos y seguimos añorando periodos de la historia superados en los años setenta. Señor Ospina actualícese y vea con mejores ojos e intenciones la realidad. Un tirano, con constitución y con resentimiento social es un peligro para cualquier país en el mundo. Sea más objetivo.