El guayaquileño de origen libanés Samir El Ghoul dedicó una hora de su arte al músico vienés Amadeus Mozart ayer en la Casa de la Música.
María Patricia Ordóñez acudió al concierto con una expectativa: admirar las expresiones del rostro del artista. La mayoría de la gente se fija en las manos, yo prefiero fijarme en el rostro, porque los gestos cambian, comentó. Con esta expectativa, el concierto se inició a las 20:15 con la Fantasía en Do menor, K. 475, una elegía de 10 minutos que captó la atención de la sala e introdujo la hora de Mozart. Después de esta obra de fuertes contrastes melódicos siguió la Fantasía en Do menor, K.396.
El concierto prosiguió con soltura, Samir bañado en aplausos llevó al público a un final simple y elocuente con el allegro de la Sonata en R mayor, K.311. Así se despidió de su afición que copó casi la mitad de los 698 asientos. (RR)
Lo que opina el público
Ana Lucía Suárez, espectadora
"Fue un concierto muy bueno. El muchacho es un virtuoso dado que estudió en el conservatorio de Tchaikovsky. Resulta increíble verlo tocar sin partitura. Me imagino que así debió ser Mozart, seguramente lo fue. Lo que mas disfruté del concierto fue cuando Samir nos llevó con los sonidos más sobrios hasta los más alegres".
Carlos Landázuri, asistente
"Me encantó todo lo que escuché en el recital.
Samir hace ver al público como si el tocar el piano fuese una tarea fácil, cuando en realidad no lo es, pues se trata de la complejidad de la obra del genio Mozart.
Creo que es un músico seguro, pleno y muy elegante a pesar de su sencillez".
Hora GMT: 01/Febrero/2008 - 05:00 Fuente: Diario HOY Ciudad Quito
