El libro flotante de Caytran Dölphin fue escrito por el guayaquileño Leonardo Valencia

Imagínese a Guayaquil sumergido; litros y litros de agua cobijando sus calles, sus casas y la mayoría de su gente.
Los únicos que se han salvado son un grupo de intelectuales de clase alta que viven en un hotel en las lomas de Urdesa.
Esta es la escena que presenta el escritor guayaquileño Leonardo Valencia en El libro flotante de Caytran Dölphin.
El atractivo de esta obra empieza desde su título. ¿Quién echa un libro al agua? Nadie lanza nunca un libro al agua. Se lo echa al fuego, se lo aprisiona en una caja, se lo entierra de pie en una biblioteca. Pero nadie lanza jamás un libro al agua.
Este párrafo inicial es la mano que empuja al lector a zambullirse de una vez en la fascinante historia de dos amigos, colegas, quizá, hasta un poco rivales: Iván Romano y Caytran Dölphin.
Los dos están unidos por Estuario, único libro que escribió Caytran; luego, huyó. Romano, misteriosamente obsesionado con Estuario, quiere desaparecerlo lanzándolo al agua pero no se hunde, nada en medio de una ciudad envuelta en el caos y ante la vista de acaudalados sobrevivientes que no tienen ningún interés en él.
La realidad flotando, un compendio de verdades y mentiras que atormentan a unos y alivian a otros, eso es el libro de Caytran y Romano lo sabe, y no puede huir de él. Si lo ahoga, se ahoga también a sí mismo y lo que conoce.
Se habla de metaliteratura, un texto dentro de otro, el libro de Caytran Dölphin dentro del libro de Leonardo Valencia.
Mientras que con Romano, Caytran es uno mismo, mucho más que compañeros, son otros ojos los que miran, pero el mismo puño el que escribe. Un enigma que el lector está invitado a resolver.
Ouroboros, la serpiente que se muerde la cola, destruir para construir propone el autor. Pero, qué quiere construir, si en Guayaquil inundado solo flotan la tierra y las palabras.
Caytran advierte: Conviene tener cuidado. Hay aguas en las que no deberíamos meternos nunca. Es un mensaje fascinante, entre profético y condenatorio que rige la vida de los que han leído a Caytran, y por qué no, de los que leen a Valencia.
Una estructura narrativa no lineal, de temática que rompe el esquema realista ecuatoriano es lo que ofrece Valencia, autor que pertenece a la nueva literatura ecuatoriana. (MJC)
Hora GMT: 01/Noviembre/2008 - 05:16
