¿Quién es? Articulista de Diario HOY. Coordinador del Programa de Estudios Políticos de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales. Ha publicado las obras: La seducción velasquista, El populismo en el Ecuador, entre otras
Carlos de la Torre y Mireya Salgado editaron el libro Galo Plaza y su época que se presentará mañana a las 18:00 en el hemiciclo de la Flacso. De la Torre conversó con HOY sobre algunos puntos sobresalientes de la obra.
¿Por qué considera pertinente elaborar un nuevo estudio sobre la época de Galo Plaza?
Es pertinente no solo por el interés en su figura, sino por la escasa producción académica reciente sobre este período que estuvo marcado por los debates en cuanto al rol de los hacendados y de las luchas campesinas en la transformación del agro, y acerca de los factores que posibilitaron la estabilidad política que duró entre 1948 y 1961.
¿Cuáles son las problemáticas que se enfocan en el libro?
Nos centramos en el análisis de la relación del liberalismo y populismo. Por un lado, la política liberal se basa en seguir una serie de normas y procedimientos ligados a la figura de Plaza y contrarrestarla con la forma de hacer política con el populismo del Velasco Ibarra y de Concentración de Fuerzas Populares. También se estudió la política de su Gobierno. En este período se formaron los grupos económicos más importantes del país, el grupo de Noboa en la Costa y el grupo Granda Centeno en la Sierra.
Además se topa la negociación que Plaza hizo con organismos internacionales para establecer políticas de desarrollo y se abordó los diferentes proyectos de indigenismo que se presentaron en esta época y cómo algunos indígenas otavaleños aprovecharon esta coyuntura histórica que los valorizó para las artesanías y el turismo. Hay análisis a la figura de Rosa Lema, una indígena otavaleña.
¿Desde su punto de vista, cuál fue el mayor aporte que hizo Plaza en el plano político y económico?
En el plano político, lo más interesante fue su idea de tolerancia y respeto al pluralismo. Claro que no se puede decir que Plaza fue un demócrata consumado, pero para la época yo creo que lo fue. Sobre todo si se analiza el conflicto de Plaza con la publicación de comentarios realizados por el CFP, quienes buscaban provocarle para que los clausure. Pero Plaza toleró estas críticas y únicamente apresó a Carlos Guevara Moreno cuando organizó una insurrección en Guayaquil. En cuanto a lo económico, lo interesante es que la Constitución de 1946 sentó las posibilidades para un manejo institucional de la economía que le ayudó a Plaza a sentar las bases para el boom bananero. Varios estereotipos se han formado entorno a la figura de Galo Plaza.
¿Sirviente de la United Fruit Company o gestor de la modernización del país? ¿Hacendado modernizante o patrón "Galito"? ¿Impulsor de la estabilidad democrática o de un modelo de dominación terrateniente? ¿Cómo puede romper el libro con estos estereotipos?
Nuestra idea era ir más allá de estos estereotipos, el libro es una invitación a que vuelvan los análisis históricos sobre este período. Normalmente, estos estereotipos satanizan a Plaza como la encarnación del imperio o lo alaban como la encarnación de la democracia, de la ilustración. Lo interesante es que es mucho más complejo no es ni lo uno ni lo otro. Es una combinación de estos factores
¿Cómo fue el proceso de recopilación de datos para elaborar esta investigación compuesta por cuatro ensayos?
La Fundación Galo Plaza nos abrió sus puertas. Ahí se puede encontrar los archivos desde el general Leonidas Plaza Gutiérrez. Existe un acerbo documental invaluable en la fundación. Galo Plaza Lasso fue obsesivo en guardar cada copia de cartas y oficios. Por otro lado se pidió ayuda a gente como Mireya Salgado, quien ya tenía un estudio previo de la relación de Plaza con organismos internacionales. También están los textos de Patricio López y Mercedes Prieto. (SV)
Hora GMT: 25/Mayo/2008 - 05:00 Fuente: Diario HOY Ciudad Quito













