Opinión
Más de 17 millones de venezolanos están convocados este dÃa para pronunciarse en las urnas en la elección de gobernadores de 23 estados y de 237 diputados de los consejos regionales.
Los sufragios se realizan mientras el coronel Hugo Chávez en La Habana lucha por salir de la cuarta operación de un cáncer del que no se conoce si sobrevivirá o estará el próximo 10 enero en condiciones de asumir la Presidencia de la República para un nuevo periodo.
Apelar a la solidaridad hacia el enfermo es un recurso del que los chavistas han echado mano para la crucial batalle electoral de este dÃa. El gobernante Partido Socialista Unido de Venezuela domina actualmente 15 de las 23 gobernaciones: siete se hallan en manos de la oposición y una, la de Monagas, tras separase del chavismo, es independiente.
La revolución bolivariana apunta sobre todo a reconquistar dos de los estados clave, los de Miranda y Zulia. En primero aspira a la reelección de gobernador Henrique Capriles que se enfrenta a ElÃas Jaua, exvicepresidente de Chávez.
Es doblemente importante la disputa porque no solo se trata de reforzar con la reelección el liderazgo de Carpriles como la figura que logró unificar a la oposición en los últimos comicios presidenciales, sino mantener ese liderazgo para unas eventuales elecciones a las que deberÃan convocarse, como anunció el propio Chávez, si este no puede asumir el mando el 10 de enero, y para las cuales pidió a sus seguidores votar como su sucesor por Nicolás Maduro.
Los resultados de las elecciones de gobernadores de este dÃa serán una señal clave de si la oposición se refuerza o retrocede o si el chavismo se fortalece a pesar de la incierta presencia de Chávez.
Una derrota de Carpiles lo dejarÃa debilitado en el momento que más fortaleza necesita para reafirmarse como alternativa polÃtica frente a una probable ausencia del coronel Chávez.







